Avances, retrocesos y estancamientos en el sistema educativo a tres años del inicio de la NEM
Miguel Ángel Pérez Reynoso*
Nos encontramos bajo un contexto donde los avances y compromisos de la tarea y de los proyectos educativos por nivel o por región sólo se encuentran en los discursos, en los anuncios mediáticos, en los spots publicitarios; mientras que la realidad de alumnas, alumnos y docentes sigue estando permeada por un clima de insatisfacción por lo recibido y de confusión por la propuesta en turno.
Nunca como ahora habían estado tan distantes las brechas mediáticas entre lo que se hace con relación a lo que se dice y se presume que se hace. Es importante desplegar una mirada que de manera objetiva sirva para hacer un recuento justo y verdadero de los avances que hemos tenido hasta ahora, de un sexenio en continuidad.
Cabría la pregunta: ¿Qué hemos avanzado en educación tanto en la esfera nacional como en el ámbito local? Es difícil encontrar contribuciones a partir del funcionamiento de un sistema educativo que se ha concentrado en el uso obsesivo por los medios y las redes sociales para presumir de lo que están seguros de que sucede. Y que el sistema se mueve a partir de persistentes cortinas de humo que tienden a ocultar lo importante y a develar lo insulso o intrascendente. Aun así, tanto en el ámbito federal como en el local, se puede notar que el sistema educativo cada vez está más sólido en cuanto a su estructura; es más consistente. Los liderazgos parciales, tanto por nivel como por región, tienden a visibilizar algunas formas de presencia académica y de solidez en el estilo y en la costumbre de hacer gestión educativa desde los territorios (como se dice últimamente).
Sí, bien. No tenemos proyectos educativos generados desde las periferias que sirvan para balancear con el exceso de poder centralista en ambas instancias; el empoderamiento local va en ascenso, han surgido liderazgos parciales y alternativas que no han sido aún copados o corporativizados, que van incrementando y haciendo crecer el poder local en educación.
La atención a las escuelas y la distribución de materiales educativos que llegan a niñas y niños se distribuye cada vez o se realiza de manera más equitativa. Sin embargo, dicha distribución y equipamiento no ha venido acompañada de un mejor uso pedagógico de dichos apoyos materiales.
Tenemos algunos retrocesos educativos, los cuales son producto de la ambición desmedida al confundir la gestión pedagógica con los proyectos políticos. Sobrepolitizar la organización del sistema educativo es confundir el sentido que tiene vivir la escuela, asistir a los centros escolares, encontrarse todos los días con docentes y con compañeras y compañeros, pero todo ello tiene un valor mínimo cuando encima de eso existe una perversión por aprovechar la bondad del sistema o en donde el sistema sí cumple, para capitalizarlo a favor de aspiraciones que van más allá de las finalidades educativas. Educar hoy en día se ha tornado en un verbo con infinidad de significados de acuerdo ante la ventanilla en turno de la Secretaría ante la que nos encontremos.
Educar hoy debiera traducirse en una aspiración potente que movilice y dinamice desde la práctica, de las personas, los apoyos de los diferentes agentes, hasta llegar a los hallazgos y la producción de las y los académicos que hacen investigación en el público y el trabajo de campo para garantizar una mejora continua y sostenida.
En el sistema educativo nacional y estatal vivimos retrocesos y estancamientos que afectan al propio sistema y que se traducen en un abuso excesivo por la centralización en la toma de decisiones y en la distribución de los recursos y en no aprender de los errores, sino persistir en seguirlos cometiendo, en castigar a los disidentes (como fue el caso de Marx Arriaga) al separarlo de su cargo, sin aprovechar el potencial que tiene a partir del capital cultural y pedagógico acumulado, que sirve o que pudiera servir para el avance del sistema.
A nivel nacional y local se ha creado una instancia para la mejora continua en educación; dicha instancia ha preferido burocratizarse que abocarse en la producción para conocer mejor el sistema y conocer de igual manera los distintos caminos para garantizar la mejora continua.
Hoy (aunque somos muy pocos los que decimos esto), la educación en México (y en Jalisco) ha entrado en un profundo bache; el problema no sólo reside en ello, sino que tampoco existe el deseo, ni la disposición, ni tampoco la capacidad de salir adelante. Uno espera cambios que lleguen de cualquier lado, pero que apunten hacia un rumbo diferente. Para eso son los cambios, para mejorar el rumbo de los proyectos institucionales en educación.
*Doctor en Educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com
《Odiame, por piedad, yo te lo pido, odiame sin medida ni clemencia […] porque el rencor hiere menos que el olvido》
El bache mi estimado Migue, el profundo y extenso bache, fue premeditado; abandonados están el olvido quienes tuvieron la pasión por la defensa de la educación pública; los dejaron consumirse en la inanición intelectual…la indiferencia es un método cruel para matar. Y muy eficiente.
Los interlocutores lúcidos, críticos, transformadores…yacen en la tumba del desencanto.
Los dueños del poder, usurpadores de verdades, se solazan disfrutando del triste espectáculo que ofrece una masa amorfa, acritica, mediatizada…denominada genéricamente como magisterio.
Muy buen comentario Martín, terminas ampliando y mejorando la idea central de lo que se quiso decir
Gracias por tus ideas