Autodidactismo emocional

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

El tema de lo socioemocional aparece, de nueva cuenta, en la propuesta formativa para los docentes el pasado viernes durante la primera sesión ordinaria del CTE realizada de manera virtual.
Si bien, ahora con el formato de ficheros, y de acuerdo a la elección realizada en la séptima sesión de la fase intensiva realizada el mes de agosto, todo parece quedar en ideas desarticuladas y sugerencias de fuentes bibliográficas del mercado del desarrollo humano empresarial con la idea de eficientar lo que para la empresa significa capital humano.
Nada más lejano del proyecto formativo necesario para la escuela pública que debe ser rico en temas emergentes y habilidades tanto emocionales como sociales. Socializar a las nuevas generaciones como eje y sentido de la construcción del mexicano proactivo y constructor.
Apuntar hacia las ideas de éxito y a la felicidad individual, parece ser un garlito imprudente cuando los educadores públicos trabajan en contextos donde la esperanza y expectativa de equilibrio social y emocional se difuminan, cuando los hacedores futuribles del proyecto de nación están en real riesgo. El FMI la visiona como la generación perdida.
El alumno promedio reconstruye todos los días sus bloques de sobrevivencia con lo mínimo; la educación de calidad en todos los planos es una de las mejores puertas que el Covid-19 no puede cerrar.
Algunos colectivos le dedicaron tiempo a otros temas concurrentes como el cuidado personal y los protocolos para aplicar en el eventual retorno a clases presenciales, a pesar de que las voces gubernamentales son poco claras al respecto.
Más de seis meses de ausencia de las escuelas implica reacomodos de emociones de maestros y educandos, de los padres y madres de familia.
Los docentes de nueva cuenta, ante el reto de armonizar las propuestas nacional y estatal; de leer con rapidez e integrar y hacer síntesis del copioso material que se hizo llegar por medios electrónicos.
Sienten, piensan, transforman, recrean su confusión.
La necesidad de la cultura autodidacta en materia de emociones para comprender los variados textos que tienen como destinatario al educador. La resolución de lo cotidiano.
El alfabetismo socioemocional en falso presupuesto.
Lo socioemocional en la agenda de formación continua, ¿cuál perfil, cuál orientación, con cuáles formadores?
Necesidad de formación, por lo menos en algunos modelos teóricos de aplicabilidad inmediata en el ámbito de la escuela y familiar.
Por ejemplo, el modelo de habilidades de P. Mayer y Saloveoy (1997) que subrayan habilidades como: percepción de habilidades propias y de otras personas; uso de emociones para la facilitación del pensamiento; comprensión emocional y gestión emocional.
O el modelo de integración inter e intrapersonal de Goleman (1995) que plantea: conocer las propias emociones; manejo de las emociones; automotivación; reconocimiento de las emociones; establecer relaciones.
El modelo mixto de las habilidades y la personalidad de R. Bar-on (1997) que puntualiza los componentes: intrapersonal, interpersonal, manejo del stress, manejo del estado de ánimo; adaptabilidad y ajuste.
Algunos colectivos llevaron evidencias de experiencias de aprendizaje en casa. Con las consabidas carencias de equipamiento y conectividad; en el hogar hay de todo en la manera de como se sobrevive y se intenta aprender.
Grupos escolares de padres ausentes como tendencia, pero excepcionalmente, grupos escolares donde participan además de la madre de familia, la abuela y el tío, que dan opiniones y reniegan de la maestra televisión, de las abundantes tareas que acotan el tiempo de todos.
No identificamos la dimensión de la problemática a pesar de que se han realizado algunas encuestas sin formalidad metodológica para conocer un poco al respecto; el mapa de emociones seguramente es más diverso que la ortografía nacional misma y caminamos sin mapa, sin brújula.
Harán falta mucho más que moralejas estilo Esopo o La Fontaine.
Harán falta más que retazos de teoría incipiente estilo primer mundo Goleman.
Los educandos la están pasando mal sin sus compañeros de escuela; es demasiado tiempo de aislamiento.
Ha entrado el otoño, la estación de la caída de las hojas, de la edad adulta caen a veces también los pensamientos positivos.
El sol, el color y el vuelo de insectos sobre las flores; el juego, el movimiento, la competencia, las reglas aprendidas con el otro, la retroalimentación oportuna del desempeño y logro son lo esperado por la infancia y la adolescencia: la primavera.
El cuadro de emociones aún carece de los matices coloridos y brillantes; los niños, niñas y adolescentes se reacomodan pero cuando hacen voz o lo escriben se perciben hostigados, agobiados, por resistencia indolentes.
Los padres y las madres se reinventan para vigilar el tiempo de estudio, buscan el acercamiento a sus escuelas en algunos casos vacías.
Los docentes echan de menos la dinámica del grupo escolar y se estresan ante el uso de los medios digitales; la verticalidad y el autoritarismo prevalece en algunas prácticas, en la comunicación institucional que incomunica.
Las computadoras y los teléfonos móviles estresan, sobrexigen, deprimen a una franja de educadores, a una franja de alumnos y alumnas. Se echa de menos el contacto humano, la camaraderia; no es posible patear el balón de futbol en solitario y de manera virtual.
Los docentes y educandos se reinventan, hacen autodidactismo emocional y se autoinsaculan emociones positivas.
Le buscan sentido al acto de aprender.
La propuesta formativa en el tema socioemocional desde hace algunos ciclos escolares y con distintos programas en esta dirección como el Programa Nacional de Convivencia Escolar (en riesgo presupuestal en 2021) subrayan el tema del autogobierno, de la autorregulación de emociones.
Seguro que la regulación de emociones es incipiente y está en ciernes pero hay que formarla.
El planteamiento lamentablemente no ha sido desde la dimensión pedagógica, ha sido como necesidad social externa, citese la seguridad desde los ciclos escolares calderonistas, o como adarga reformista en tiempos peñistas o como ahora en un marco inesperado de pandemia que mueve las expectativas híbridas de salud y educación. Lo socioemocional para guardar la calma ante la amenaza de la pandemia.
El sentido pedagógico tiene que apuntar hacia la construcción de emociones apropiadas, hacia los sentimientos positivos, al aumento de la capacidad de resiliencia. El reto está en promover este tipo de aprendizajes de acuerdo a la estadios de edad y según el nivel educativo al que se pretenda transformar.
En la celebración 2020 en línea, el pasado 5 de octubre del Día Mundial de los Docentes celebrado desde 1994 de manera conjunta por la OIT-UNESCO-UNICEF se subraya el reto del liderazgo docente para proteger el derecho a la educación y en el marco de la política internacional de que nadie quede rezagado, los retos de su formación inicial y perfeccionamiento en la perspectiva: “Docentes: liderar en situaciones de crisis, reinventar el futuro”.
En el marco de la celebración, la entrega del premio UNESCO-Hamdan para el mejoramiento de la eficacia de los docentes resalta la importancia del papel de los docentes en el reforzamiento de la resiliencia, lo relevante de su liderazgo.
En nuestro contexto ante las discontinuidades y la ausencia de un programa de formación atingente la gestión propia, el necesario autodidactismo emocional.
Autodidactismo emocional. Si con la mediación de textos pero más aún como laboratorio y práctica personal y familiar de empatía y humanismo absoluto entre comunidades escolares en crisis.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Comentarios
  • Griselda Gómez de la Torre
    Responder

    Agradeciendo la oportunidad de reflexionar sobre el tema.
    Sin duda, la experiencia de vivir en tiempos de pandemia, la práctica de la resiliencia ha sido el tenor en el día a día ante las noticias desoladoras de perdida de compañeras cercanas y el dolor de las familias aunado a la tarea de reinventarnos como docentes en una propuesta de educación a distancia, que nos alcance para garantizar el derecho humano a la educación para todas las alumnas y alumnos, por tanto, el presente artículo que Usted nos comparte, nos permite reflexionar en virar la mirada al compañero o compañera, alumnos o padres de familia, para practicar los planteamientos de la filosofía de acompañar a distancia , que propone el educador Alan D. WOLFELT:

    LA FILOSOFíA DEL ACOMPAÑAR

    1. Acompañar se trata de estar presente para el dolor de otra persona; no de hacer que su dolor desaparezca.

    2. Acompañar se trata de ir al desierto del alma con otro ser humano; no de creer que somos responsables de encontrar la salida.

    3. Acompañar se trata de honrar el espíritu; no de enfocarse en el intelecto.

    4. Acompañar se trata de escuchar con el corazón; no de analizar con la cabeza.

    5. Acompañar es dar testimonio de las luchas de otros; no de juzgar o dirigir esas luchas.

    6. Acompañar se trata de caminar al lado; no de conducir o ser conducido.

    7. Acompañar se trata de descubrir los dones del silencio sagrado; no significa llenar con palabras cada momento.

    8. Acompañar al que sufre se trata de quedarse quieto y en silencio; no de querer moverse frenéticamente hacia adelante.

    9. Acompañar se trata de respetar el desorden y la confusión; no de imponer orden y lógica.

    10. Acompañar se trata de aprender de otros, no de enseñarles.

    11. Acompañar se trata de tener una actitud de curiosidad y no de expertos.

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