Atribuciones y turbaciones en la instalación de los CTE para el ciclo escolar 2020–2021

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Este lunes 27 de julio (sin que se diga oficialmente) ha arrancado el ciclo escolar 2020–2021, con escenario incierto de la modalidad de trabajo y bajo dos propuestas o modelos que pretenden ser compatibles entre sí. De esta manera, el lunes 27 fueron citados (en entorno virtual), la estructura superior e intermedia de educación básica: jefes de sector, supervisores técnicos, jefes de enseñanza, asesores técnicos y directores de escuela para darles a conocer los lineamientos, disposiciones y compromisos de trabajo en el marco de la instalación de los Consejos Técnicos Escolares (CTE) para el ciclo escolar ya referido.
A nivel local la propuesta de trabajo gira en torno al llamado proyecto Recrea, el cual tiene como núcleo de desarrollo las CAV (Comunidades de Aprendizaje) y el proyecto de Educar para la vida en donde se presume que si está alineado a la propuesta federal. En la propuesta de trabajo en el estado de Jalisco la jornada se divide en 10 temas, todos sobrados de contenidos, los cuales giran en torno a las comunidades de aprendizaje, el diagnóstico, vinculados con el trabajo colaborativo, el desarrollo socioemocional, etcétera.
En la propuesta federal denominada “Horizontes para la colaboración y autonomía para aprender mejor”, está dividido en 5 temas, el énfasis está puesto en el trabajo colaborativo y la generación de propuestas que de manera colegiada deben desprenderse como compromisos de trabajo para el siguiente ciclo escolar.
El personal que ha recibido la información de lo que implicará el siguiente proceso de trabajo al interior de los CTE considera saturadas las propuestas, 10 temas a nivel local uno por día, en donde se pide elaboración de diagnósticos cuando muchos docentes no saben las condiciones de las escuelas ahora que regresan. Y la propuesta tiene dos grandes inconsistencias: es reiterativa de lo visto el ciclo escolar anterior y está diseñada como si los sujetos docentes se vieran directamente de manera presencial, cosa que no sucederá.
Lo que he logrado percibir a la distancia en esta fase inicial de trabajo, es una fuerte carga prescriptiva, se habla de autonomía de los colectivos escolares, pero todos ellos (sin excepción) deberán ceñirse y respetar los lineamientos normalizadores de la propuesta oficial. Esa es una contradicción de fondo, la autonomía sólo se torna en un concepto retórico. La autonomía no permite ejercerse realmente, cada colectivo deberá cumplir con lo que se les indica desde las disposiciones centrales, entonces ¿para qué hablar de autonomía?
De igual manera, no se ha valorado suficientemente el asunto de la contingencia, cuando se buscan problemáticas educativas que guíen la elaboración de un proyecto participativo, éstas quedan vinculadas a esquemas tradicionales, en ningún momento hay un atravesamiento con la atención educativa bajo entornos virtuales o no presenciales.
Pareciera que, de nueva cuenta se cae en el esquema viciado de arriba–abajo o “en cascada”, en donde desde arriba “se tira la línea” y abajo hay que cacharla, entenderla y aplicarla, esto está sobradamente demostrado que lleva al fracaso desde la planeación hasta la presentación de resultados en el avance educativo.
¿Otras formas son posibles?, ¡claro que sí!, de entrada, ¿por qué no dar un verdadero margen de autonomía a que cada colectivo escolar para que genere su propia agenda de trabajo?, y ¿los compromisos de desarrollo educativo bajo los tiempos y los ritmos con los que cada colectivo quiera darse y puedan realmente comprometerse?: eso es autonomía.
¿Hacia dónde se quiere llegar?, a repetir el discurso bajo metas y objetivos muy ambiciosos, románticos e inalcanzables. Mal arranca el ciclo escolar 2020–2021, debido a que poco se confía en el potencial propositivo y participativo de los docentes, se les sigue viendo sólo como receptores o como profesionales menores de edad que no son capaces de tomar en sus manos el rumbo educativo del que son objeto y sujeto a la vez. Veremos qué pasa más adelante, el deseo es que las autoridades corrijan el rumbo. Incluso en los paneles habría que ver discusiones y propuestas de expertos que ayuden a clarificar el camino y el horizonte con cierta claridad y que tanto necesita el sistema educativo de Jalisco y de México. No se trata de que los docentes se les diga qué o cómo tienen que hacer las cosas, se trata de que, desde la experiencia de otros y desde lo que reporta la investigación se les pueda aportar cómo tomar atajos, cómo responder a los desafíos de la práctica en contexto, de qué manera sacar mayor provecho de los consensos al interior del colectivo escolar, etcétera. La moneda está en el aire, veremos hacia qué lado del campo se desplaza más fácilmente el balón.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • FRANCISCO
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    Excelentes comentarios y reflexiones. Al toro por los cuernos, y los toreros son los docentes.

  • Blanca Estela
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    Me da un respiro su publicación. Mi función es Directora y coincido con usted en la paradoja de la autonomía responsable, donde cada que el sistema me marca como y por donde ir, ademas de que hacer y que no. Poco se puede construir sino somos rebeldes, nos volvemos disidentes y revolucionarios para HACER ALGO DISTINTO y dar resultados. En la capacitación en linea, escuchaba el repetir de los documentos EN LA ERA DIGITAL y de los youtubers nuestro sistema realiza producciones virtuales lentas y poco funcionales

  • Rocío Trujillo
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    Excelente análisis, concuerdo totalmente

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