Aprender a trabajar
Miguel Bazdresch Parada*
En ocasiones varias se escuchan quejas o burlas relacionadas con la inteligencia artificial, con argumentos a ratos simples y a ratos desconocedores de las posibilidades de esa técnica.
Un ejemplo de desconocimiento es el tema de la regulación sobre todo en escuelas y en familias. Si es necesario evitar el uso del recurso para hacer tareas y, a la vez conviene diseñar tareas imposibles para la inteligencia artificial (IA), el problema no es la IA sino nuestro dominio del aprendizaje. Somos buenos para criticar, levantar la bandera y rasgarnos las vestiduras contra el enemigo imperialista quien nos quiere controlar. Nos falta hacernos mejores para conocer los diferentes recursos académicos y escolares elaborados con uno o varios programas de IA, para saber si ayuda, cómo ayuda y a quién ayuda. O no ayuda. Sin embargo… es más fácil sumarse a la “cargada” contra el imperialismo digital.
Quizá nos da flojera ponernos a estudiar el tema, construir con los colegas un seminario de análisis y revisión de los materiales elaborados con la metodología de algoritmos tipo IA, al tiempo de hacer un cuestionario amplio y con demanda de conocer detalles y hacernos del conocimiento para decir: No es útil en la universidad, quizá en el Jardín de Niños si apoye. O si es un buen recurso para plantear problemas y situaciones a los diferentes grupos de alumnos y avanzar en el conocimiento de las teorías o de las aplicaciones o de las guías de análisis… y así ponerle cabeza al “ataque imperialista de la IA”.
Desde luego, la primera acción es reconocer nuestro saber y conocer de la IA, en cantidad de cero a cien. Si sólo se sabe de su utilidad para elaborar presupuestos del negocio familiar y no más, pues… o ya sé hacerle peticiones al Chat GPT. Y las responde muy bien y muy claras… O sea, ¿tú sabes cómo hacerle preguntas acerca de… los conocimientos que tú ya deberías saber y no sabes? OJO.
Otro tema y otra lógica es el tema de reducir la enseñanza a un discurso, a unas preguntas para responder con el libro de texto y llevarle lo escrito al profesor/a para el VoBo, y listo. Eso no es educación. Tampoco es aprender a trabajar, ahora para conseguir conocimientos y mañana aplicarlos en un empleo. Tampoco es cultivar la mente para pensar antes de hacer un proceso, a seguir los pasos requeridos para tener una solución; o a inventar uno con base en los conocimientos ya adquiridos por el estudiante.
Así, la IA sirve para evitar trabajos ya conocidos. También sirve para resolver una ecuación de tercer grado, si se lo pides. Si eres profesor, no pongas esas preguntas o problemas. Si eres alumno dile al profe que lo resolviste con tu amiga IA. Si eres profesor y quieres lograr que los estudiantes aprendan a resolver una ecuación de tercer grado… antes de todo, inventa o recupera un problema de la vida real que se resuelva con ese tipo de ecuaciones; y ya que los alumnos tengan elaborada la ecuación, entonces sí diles que la IA la resuelve, no el problema. Pues ese lo resolverán los estudiantes con la solución de la ecuación inventada por ellos.
La educación forma para trabajar, no para simular y hacernos tontos. El ejemplo de la IA es de hoy. Ayer el ejemplo fue el profesor formado en una escuela especializada. Después fue el uso de diapositivas. Más tarde, el profesor con maestría en métodos educativos Luego los profesores, haciendo equipo con alumnos en equipos, para plantear problemas de la realidad y resolverlos con los pasos de un proceso donde lo importante son los datos a conseguir, fuera de la escuela, más allá de los libros y preguntando a los especialistas. Es decir, trabajando. Y aprender a trabajar es una riqueza… ¡Aunque usted no lo crea!
*Doctor en Filosofía de la Educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx