Amnistía y la paja en el ojo ajeno

 en Marco Antonio González

Marco Antonio González Villa*

El tema del día de hoy es, lamentablemente, obligado. Dentro del escenario político que se está viviendo en el país, la terrible noticia que confirma la muerte de los 3 estudiantes en Jalisco nos obliga a volver la mirada hacia los actores políticos y cuestionarlos acerca de lo que está pasando y que cada vez más rebasa el asombro, y el terror, que podemos sentir los ciudadanos.
Lejos de brindarnos certeza o confianza, me preocupa la forma imprudente en que se ha manejado el término “amnistía” en las últimas semanas, a partir de que el candidato opositor, líder en las encuestas, lo propuso como una forma de poder terminar con el número de crímenes en el país. Me siento confundido, al igual que mucha gente con seguridad, porque creo que la forma de significar la palabra ha cambiado: diferentes actores políticos de partidos distintos, como el presidente, el candidato a la presidencia por parte del PAN, nuestro, afortunadamente, ex secretario de educación Nuño, el dirigente nacional del partido oficial Ochoa Reza quien incluso ha citado en varios lugares la definición propuesta por la Real Academia la cual dice que amnistía es “Perdón de cierto tipo de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores”, han usado el término para referir la ola de delincuencia y crímenes que sufrirá el país si dicho candidato accede a la presidencia. Hablar desde la suposición y en futuro es fácil, pero en este caso, resulta irresponsable no aplicar el término en tiempo presente.
Jalisco, al igual que la mayoría de los estados de la República ha sufrido en los últimos dos sexenios, dirigidos por partidos políticos diferentes, un incremento en la delincuencia, en el número de desaparecidos y en crímenes vinculados con el narco, en donde la corrupción, la impunidad, que se pueden traducir en la extinción de la responsabilidad de autores de diferentes delitos, es decir amnistía, ha sido una constante. De hecho, si nos quedamos con la definición defendida por Ochoa Reza, no meter a la cárcel a cada uno de los servidores públicos por poseer dinero mal habido, por desvío de recursos, por enriquecimiento ilícito o corrupción, sería también amnistía.
El perdón de esos delitos ha tenido un impacto social negativo y trae consigo una bola de nieve en lo que se refiere a la delincuencia: robar dinero del país trae consigo pobreza, lo que puede propiciar que muchos adolescentes abandonen las escuelas o que jóvenes y adultos, por necesidad sin que ello lo justifique, ingresen al mundo del narco, del secuestro o se dediquen al robo. No hace falta llegar al futuro que dicen nos espera, ya lo estamos sufriendo.
Con Calderón y Peña hemos visto que los niños, alumnos, los maestros y las escuelas del país están totalmente desprotegidos y nadie pagará por lo que les ocurra: podrán morir bebés en guarderías por negligencia, podrán desaparecer alumnos normalistas, en cada estado del país se perderán miles de jóvenes, podrán asesinar a miles de mujeres, podrá el narco con total impunidad asesinar a alumnos y civiles, podrá haber fraudes que sumen más en la pobreza al país pero nunca se atrapará a los responsables y así la lista interminable no parará. Amnistía palabra interesante, hay quien la refiere, pero hay quienes la aplican, ¡que lástima que se le pone atención solamente cuando la paja está en el ojo ajeno! ¿No?

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

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