Algunas juventudes mexicanas
Miguel Bazdresch Parada*
Un estudio titulado “La situación de las personas adolescentes y jóvenes de México. Información oportuna para toma de decisiones”, publicada en el año 2021, presenta los resultados del trabajo de recopilación de datos sobre las juventudes mexicanas en aquel año, impulsada por el Instituto Mexicano de la Juventud, el Consejo Nacional de Población y por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en México.
Algunos hallazgos de esta investigación nos ayudan a reconocer cómo están y viven los jóvenes en nuestro país. Se recuperan algunos datos importantes para darle “cuerpo” a quiénes son los jóvenes mexicanos.
Cuatro porcentajes ayudan a reconocer a la juventud mexicana:
• 5.7% de las personas jóvenes en México hablan alguna lengua indígena. Ese grupo en Jalisco es el 1.0% de jóvenes.
• El 2.0% del total de las personas jóvenes del país se consideran afromexicanas o afrodescendientes. En Jalisco es el 1.7% de jóvenes quienes se consideran con tal característica.
• El 8.4% de las juventudes en México viven con discapacidad, limitación o con algún problema o condición mental. El 7.5% de los jóvenes vive con esa problemática.
• La situación de pobreza multidimensional de los jóvenes varía según la entidad federativa. En la medición del 2020 se detecta el 25% de jóvenes en pobreza en Baja California, y en Chiapas el porcentaje de jóvenes en pobreza fue 77.5%, tres veces más. Así, el promedio del país es 46.1%. En Jalisco, ese porcentaje fue 33.7%.
Dos datos más. Ayudan a esperar un cierto buen desempeño en la escuela y el trabajo. Hablar de hambre pide explorar la situación respecto al derecho a una alimentación variada y nutritiva. Al respecto, en México el 23.3% de las personas adolescentes y jóvenes presenta carencia por acceso a la alimentación. Jalisco está por encima de la media nacional, pues sólo el 15.7% de los jóvenes tiene carencia alimentaria. Por otra parte, el acceso al derecho a los servicios de salud por parte de los jóvenes en nuestro país es del 37.1% de la población juvenil. Y en Jalisco es todavía un poco menos: 38.7%.
La medida sobre el derecho a la educación, según el estudio, es la siguiente: El rezago educativo en la república es del 20%, uno de cada cinco jóvenes. En Jalisco ese rezago es del 22.2%.
Otra situación, con frecuencia vivida alrededor de la asistencia a un centro educativo, es la violencia sufrida por mujeres entre 15 y 29 años en el centro educativo o con miembros de este, fuera de ahí. En la medición de 2020 a nivel nacional, encontramos que el 37.5% de las mujeres jóvenes (15 a 29 años) han sufrido al menos una experiencia de violencia perpetrada por su pareja, siendo la más frecuente de estas la emocional: 34%.
Con los datos anteriores se puede afirmar que la existencia de los jóvenes mexicanos en nuestro país o en determinadas regiones del mismo no es la mejor y en ocasiones es francamente deficiente. La buena asistencia a los centros escolares en algunas regiones del país y la no tan buena en otros rumbos suscitan una cierta desilusión, pues el conseguir buena y suficiente educación (15 años) NO garantiza el acceso a un modo de vida autónomo, en el cual el trabajo del graduado, a los cinco años en adelante después de graduado, entregue satisfactores suficientes para vivir en familia sin dificultades grandes.
La mitad de los jóvenes, es decir, las mujeres, sufre violencia, al menos en uno de tres casos, lo cual desalienta a cualquiera. La eficiencia educativa pide disponer de una eficiencia en el control de la violencia, pues anula a una de cada tres mujeres jóvenes asistentes a centros educativos.
Podemos disponer de los mejores centros educativos, con las instalaciones y el equipamiento suficiente y actualizado, los maestros preparados y al día en sus materias, más lo que el lector disponga. Si la violencia permanece, si la actualización en materias y modos educativos se retrasa, la educación no será el modo de generar las condiciones suficientes para crecer en lo económico, lo político y lo social.
La nota positiva es la convicción de que este país dispone de educadores capaces de educar a los mejores empresarios, a los mejores técnicos, médicos, ingenieros y psicólogos y más… educadores sabedores de lo que hay que hacer para formar a las personas capaces de hacer grande a este país, desde la comunidad más sencilla hasta el aparato industrial de nivel mundial. Con tiempo y verdad es posible.
*Doctor en Filosofía de la Educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx