Al interior de una sociedad futbolizada
Miguel Ángel Pérez Reynoso*
La tendencia de futbolizar la realidad está centrada en el interés de crear una realidad dentro de otra. Ya cuando el futbol pasa a tener una mayor prioridad y un interés superior que la educación y por encima de otros temas de interés social, entonces vemos que el asunto se va tornando grave. Y eso está pasando hoy en día. Lo podemos constatar cuando los gobernantes de Jalisco están confundiendo la coyuntura de un evento como es la Copa del Mundo con su proyecto estratégico de gobierno.
El fútbol es gratis, es lúdico, es placentero; pero cuando se despliega con el insano interés de evadir los problemas y de ignorar las prioridades, entonces se torna en un fenómeno perverso. La FIFA es un organismo multinacional, corporativo y profundamente centralizado; tiene mucha culpa en esto. Hoy se siguen aprovechando de la gallina de los huevos de oro, pero los huevos de la gallina se pueden terminar y muy pronto.
Esta dicotomía, la cual tiende a escindir y a contraponer dos realidades que forman parte del mismo fenómeno, es lo que vivimos hoy en día en el marco de la Copa del Mundo versión 2026 organizada por la FIFA. Por un lado, tenemos el juego, el cual es ancestral y edificante con sus respectivos símbolos metafóricos, que brillantemente documenta Juan Villoro en su último libro “Los héroes numerados”, Seix Barral 2026, 260 pp. El cual recomiendo incondicionalmente, desarrolla aspectos como la pelota (retomando el juego de pelota mesoamericana), la camiseta, la afición, el cronista, el jugador, etcétera. Todo a partir de una reconstrucción genealógica y con infinidad de metáforas para dar cuenta del significado oculto de todos los elementos que giran en torno del complejo fenómeno llamado futbol. Este libro incluso sirve para todos aquellos a los que no les gusta el futbol, pero sí la literatura.
En varias entregas anteriores (en este mismo portal) he enfatizado la relación perversa entre esta Copa del Mundo con el interés malsano de la política y todo ello es importante pensarlo; es como una tendencia o un oportunismo nada legítimo de los gobernantes y de todos los colores e ideologías.
Una sociedad futbolizada como la que vivimos hoy en día eclipsa la realidad, copa lo importante para mostrar lo políticamente útil y de esta manera esconde las malas intenciones. Y con motivo de este fenómeno global, las escuelas deben cerrar sus puertas, cancelar el compromiso edificante del acto de educar para dejar que el balón ruede y que las caravanas de los ídolos de barro (que son los futbolistas) se trasladen al templo del deporte, al Coliseo Romano de estos tiempos de postmodernidad.
Estar a favor del juego y de la diversión implica, con la misma pasión, estar en contra de la perversidad y del uso tendencioso de la política al querer sacar tajada de este asunto. Denunciar a los malos gobernantes por aprovecharse de este evento es más legítimo aun para todos y todas los que amamos de verdad el deporte de las patadas.
La anestesia sólo dura un mes, pero sus secuelas pueden llegar mucho más allá, de tal manera que se conecten con las próximas elecciones de junio de 2027. Al tiempo.
*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com