¿A quién le interesa la investigación educativa en Jalisco?

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En la entrega anterior, daba cuenta del evento que sirvió como marco para la presentación del estado del conocimiento en la entidad, en esto que le dieron en llamar Diálogo Informado I y que se llevó a cabo en el CUCEA de la UdeG el pasado 30 de abril, ahí afirmaba que decir que se hace investigación educativa en nuestro estado se presta (sobre todo, en el seno de la SEJ) a la simulación.
Por ejemplo, al equipo dirigente de la Secretaría de Educación Jalisco, prefirieron apostarle por organizar eventos fastuosos y faraónicos (como Racrea Academy) con un costo de hasta 40 millones de pesos sólo en la renta del espacio, más aparte, el pago de viáticos y honorarios a las y los invitados, etcétera. Las personas que hacemos investigación no recibimos ningún tipo de apoyo para la realización de esta tarea, por ejemplo, y a modo de botón de muestra, me tocó participar en el pasado Congreso del COMIE (Villahermosa, Tabasco, diciembre de 2023), con dos ponencias dictaminadas y con participación en dos redes temáticas, para asistir a dicho evento no recibí apoyo de ningún tipo, ni por la SEJ, ni por la institución en la que laboro, todo lo tuve que pagar con mis recursos personales y máxime que la nefasta empresa aérea de Volaris nos dejó varados hasta por dos días a la delegación de Guadalajara, un gasto adicional de hotel y comidas. Pero bueno, dejemos eso que son sólo anécdotas de poca importancia, el asunto central tiene que ver con el encabezado de este artículo, ¿a quién le interesa la investigación educativa?
La tarea académica de hacer investigación (con apoyos o sin ellos) no es una tarea sencilla, implica capacidad, rigurosidad de pensamiento, de producción original, inédita, previa consulta y conocimiento del campo especifico de que se trate. Por ejemplo, el COMIE organiza su trabajo en 18 áreas temáticas muy generales y de algunas subáreas o subcampos, se organizan 18 grandes temas, ¿cómo estamos en Jalisco?, en cuanto a producción y vinculación aparte de las Redes académicas. Por ejemplo, el área temática de “Violencia, convivencia y disciplina escolar” tiene fortalezas localmente, al igual que el de “Análisis de las prácticas educativas”, pero hay otros poco atendidos, como el de “Teoría, Epistemología y campo de la educación”, etcétera.
La tarea de la investigación está asociada con el conocimiento (en la producción, distribución y diseminación del mismo), pero también con el hecho de contar con un reconocimiento de las comunidades académicas en de cada uno de los 18 campos temáticos.
El estado del conocimiento al que se hace mención en el evento aludido (pero que aun no circula), es un esfuerzo importante por reflexionar en torno a las contribuciones investigativas de las comunidades locales y también a los trabajos en solitario.
Anteriormente, en nuestra entidad se organizaban eventos de convocatoria abierta, dirigidos a todas las dependencias de la entidad, a dicho evento asistían estudiantes de posgrado que aprovechaban el espacio para dar a conocer los avances de sus proyectos de investigación o de intervención, pero después de ello todo se diluía y todo (o casi todo) pasaba al olvido. La tarea de la investigación está vinculada con la operación de programas y posgrado (maestrías, doctorados y especializaciones), pero ese es un tema que habría que analizar por separado.
Desde este lugar, y a partir de las reflexiones de este artículo, aprovecho para hacer un reconocimiento especial al Dr. Víctor Manuel Ponce Grima (+), él desde los distintos espacios en que estuvo (CIIE, Dirección de la ENSJ, ISIDM, Seminario de investigación de Recrea…), aprovechó para animar este tipo de iniciativas, no sólo producía, también era generoso con la producción de los demás. Este estilo de trabajo (de un gestor entre el apoyo gubernamental y la producción académica) después de él ya nadie lo hace.
En esta discusión dejo de lado a la UdeG y a las universidades privadas, por los recursos que manejan y también porque el interés en profundizar está vinculado con la educación superior, pero ¿y la educación básica?, el estudio de los sujetos educativos, de las prácticas, de los procesos de aprendizaje, de la formación de docentes, etcétera, quién se encarga de todo ello.
En investigación educativa existe una Agenda de trabajo, que integra las temáticas tradicionales, pero también las problemáticas emergentes. En última instancia, cada trabajo surge a partir del interés o la racionalidad de cada investigador o investigadora; el estado del conocimiento en cuestión, hasta donde puede penetrar en dar cuenta de esos vacíos y de poder acoplar la agenda pública en educación, con los trabajos y la pertinencia de los productos desde la tarea de la investigación.
No conozco que en este estado (me refiero a Jalisco) exista una bolsa o un fondo especial que sirva para incentivar a las y los investigadores en sus proyectos específicos, lo que hacía Conacyt con los llamados Fondos Mixtos y Fondos Sectoriales. En Jalisco todo ha sido discrecional como el enorme gasto de Recrea, solo las y los que están cercanos al grupo en el poder pueden obtener beneficios, el resto, como decía mi abuela Andrea “que se rasquen con sus propias uñas”.
Por último, quiero referirme al hecho de que quien hace investigación goza de prestigio académico, genera en automático una especie de distinción, pero muchas y muchos se quedan sólo en eso, no pasan de la tesis que les sirvió para lograr un grado académico determinado y después de ello, no se hace nada más. De ahí la persistente y puntillosa pregunta ¿a quién le interesa la investigación educativa en Jalisco?

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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