A 47 años del surgimiento de la UPN de México: Logros, aciertos y temas de la agenda pendiente

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Este 28 de agosto y cada 28 de agosto de cada año es fecha de referencia; ese día surge la Universidad Pedagógica Nacional de México; es en ese año cuando se hizo público el Decreto de Creación, el cual dio lugar al origen de la única y verdadera Universidad Nacional para el país. Aunque la UPN es una universidad temática especializada en el tratamiento de asuntos educativos y tiene una estructura verdaderamente nacional.
A 47 años de distancia, la UPN da cuenta de madurez en la solidez de un proyecto académico que se fue gestando desde los primeros años, a partir de las contribuciones de algunos personajes que fueron capaces de sumar con sus aportaciones pedagógicas y metodológicas en distintos campos disciplinares, todos ellos vinculados o articulados desde la matriz educativa, hasta pasar por las personas que se incorporaron en concursos intermedios y la nueva generación de académicas y académicos que no termina por entender la identidad y el compromiso de pertenecer a la UPN.
Así como Piaget aportó en la psicogenética los desarrollos ontogenético y filogenético de los sujetos y de la sociedad, así también la Universidad Pedagógica, desde sus orígenes, ha vivido distintas etapas. Desde las experiencias de inicio, luego una etapa adolescente que sirvió para ensayar y aprender a partir de este mecanismo del ensayo-error, y ya en la edad adulta empezó a dar frutos y contribuciones relevantes. En estos momentos podemos afirmar que la UPN es una institución madura, con claridad de lo que ha hecho y con un horizonte igualmente claro de hacia dónde pretende dirigirse.
El problema que tenemos enfrente es la insensibilidad gubernamental y el oportunismo sindical al querer desmantelar y, en algunos casos, invisibilizar y minimizar el significado de lo que es y ha sido la UPN en México. Como muchas y muchos saben, está pendiente que el Senado de la República resuelva el asunto de la figura jurídica y la ley que normaría la vida interna de la UPN, largamente postergada, Y está también pendiente que en las entidades federativas y en algunas unidades del país se logren erradicar algunos cacicazgos que aún persisten hoy en día con estilos clientelares, oportunistas y patrimonialistas; que se han aprovechado y han capitalizado a su favor para formar parte de la comunidad de la Universidad Pedagógica.
Hoy en día estamos ante una pluralidad de visiones, dentro de la cual se incluye una diversidad de concepciones del tipo de universidad pedagógica a la que se aspira. Esto es muy académico; sin embargo, hay personas que de manera oportunista e irresponsable se han aprovechado de esto y han hecho creer que solamente su visión es la única que cuenta. Tienen espacios en los medios, declaran, escriben, publican, pero todo basado en una idea distorsionada del tipo de universidad que somos y de la aspiración institucional a la que se desea mayoritariamente. Fue consensuada en distintos espacios de deliberación, como el Congreso General Universitario realizado hace algunos años y como en algunas otras consultas que se han hecho coyunturalmente.
Hoy la Universidad Pedagógica es un abanico de muchas visiones y concepciones de modelos de universidad. Sin embargo, ahora y después de la firma del Acuerdo Nacional de 1992, la UPN se ha convertido en botín para que los gobiernos locales se aprovechen de su patrimonio y contribuciones, los dirigentes sindicales del SNTE, los cuales están al acecho de poder apropiarse de plazas académicas y de no docentes y poder posicionar a su gente en puestos claves.
La lista de peticiones, de reclamos y de necesidades se hace cada vez más larga. Si bien hubo un tiempo en donde el concurso de oposición por estado o por unidades se hacía cada año o cada dos años, hoy han pasado 15 o 20 años sin que se conozcan convocatorias para basificar al personal académico y para reclutar docentes distinguidos por fomentar el pensamiento crítico y un estilo transformador en el seno de la universidad.
El concurso de oposición público y abierto ha sido un espacio democrático para garantizar el reclutamiento de personas que formarán parte de la plantilla académica de la UPN. Hoy el concurso de oposición es una pieza de museo que puede quedar olvidada. En este momento, cerca del 70% de la plantilla académica del país está bajo el régimen de contratación temporal a través de interinatos de tiempo limitado, de comisiones con condiciones laborales cada vez más precarias y vulnerables, en peligro del despido y la no contratación.
Parece que a las autoridades educativas a nivel nacional y a las personas que han estado en la última época al frente de la Universidad Pedagógica poco les importa lo que está sucediendo en estos momentos. Y también, poco han hecho por atender y resolver la agenda pendiente de la universidad. Parece que no tienen disposición de resolver de raíz una cuestión de fondo que involucra a gran parte de la comunidad universitaria de la UPN.
Bajo este contexto y en el marco de este 47 aniversario, cabría la pregunta: ¿Qué regalo le podemos dar a la universidad cuando ella nos ha dado todo?
Somos académicos con visibilidad y reconocimiento a partir de lo que nos ha aportado el pertenecer a la Universidad Pedagógica. Tenemos miles de egresados a nivel nacional, desde docentes en servicio, bachilleres y personas que han sido producto del posgrado y que se han convertido en investigadores con reconocimiento nacional, producto de los programas educativos de la Universidad Pedagógica. Es importante mirar a futuro o al trozo de futuro que nos queda.
Las velitas para celebrar los próximos años comienzan a escasear. La austeridad republicana se ha tornado en pretexto para golpear y amenazar a la Universidad Pedagógica. La presidenta de este país, la cual surgió de un proceso democrático, no ha sido capaz ni de vernos, ni de escucharnos. Hay una agenda pendiente con ella y con la estructura educativa del país y, como decía la gente del campo, no hay quien se haga cargo de atender estos asuntos.
El mejor regalo que le podemos dar a la Universidad Pedagógica Nacional en este su 47 aniversario es ser congruentes con su legado y luchar en su defensa. El poder llevar a cabo una asamblea, un pleno o una discusión colectiva nacional, que nos permita tomar acuerdos, asumirlos en consecuencia y realizar acciones para la defensa de un proyecto institucional educativo y académico de largo aliento y de fuerte calado. No es posible que dejemos morir a la UPN por muerte institucional, no es posible que aceptemos las condiciones de ninguneo a las cuales nos ha sometido el gobierno de la llamada 4T.
Debemos ser creativos e imaginativos al pensar en nuevas formas de lucha; no basta con tomar las calles, gritar, manifestarse, pintar los muros con las consignas en defensa de nuestra universidad; es necesario hacer que la autoridad se siente, discuta y consense las formas nuevas del futuro, que ya las tenemos aquí; vendrán otros años: el 48, el 49 y llegaremos al año 50. ¿Cómo imaginamos llegar a los primeros 50 años de existencia de la UPN a nivel nacional?
Para esto, la Universidad Pedagógica es muy posible que viva con un tanque de oxígeno a través de la asfixia institucional y del ninguneo gubernamental; defender la universidad en congruencia es lo menos que debemos hacer los upenianos en estos días difíciles y controversiales que ha servido para que los oportunistas avancen. Como decía una colega: “La UPN es de todas y de todos, debemos defenderla en las aulas y en las calles”.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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