La burbuja se ha reventado y regresamos a nuestra (cruda) realidad

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

A Maryel, mi hija,
que le ha nacido este gusto por el futbol
y que los disfruta a mi lado.

Hoy es domingo 5 de julio; la selección mexicana de futbol juega su partido más importante de esta justa mundialista. Con una hora de retraso, de 7 a 9 de la noche, vivimos uno de los episodios más épicos de esta justa. Al final se pierde 3 goles a 2; al final se tiene esta sensación de vacío, de pérdida, de orfandad identitaria. Hemos pasado del “¿y si, ¿sí?” Al pues no, no, no.
Por ahí alguien dice que esta es la huella y la marca de nuestra historia: perder en los momentos decisivos de alta exigencia y de alta definición. Esta selección de futbol había ilusionado no sólo a las y los aficionados al futbol, sino al país entero. La versión 2026 de este mundial, el cual se ha jugado una pequeña parte en nuestro país, generó manifestaciones inéditas, la salida masiva a las calles de todo tipo de personas, de cuidar la imagen internacional para que vean y digan que somos un país generoso, solidario, festivo y respetuoso de las personas del exterior (con excepción de lo que sucedió con la selección de Ecuador). Si esto es así, ¿de qué nos sirve todo eso? Cuando nuestro final queda marcado en el mismo lugar de siempre.
Con esta derrota hay otros muchos derrotados, como las televisoras (TELEVISA y TV Azteca), que habían sacado provecho mediático de este evento, habían hecho el gran negocio y querían más, mucho más. Como los gobiernos oportunistas de Jalisco y de Guadalajara que, ignorando las demandas ciudadanas y el agua sucia que llega a la mayoría de las casas de la ciudad, se volcaron en el tobogán de la fiebre mundialista y no sabemos si estaban en campaña o si son fervientes seguidores y apoyadores, lo que sí es que son unos profesionales del oportunismo, que hicieron creer que ellos eran los principales protagonistas de este evento. Se les acabó la fiesta y todos regresaron a nuestra realidad de todos los días, a nuestra cruda realidad, ya con partidos restantes de futbol insípidos, incoloros e inodoros.
Pero regresemos al futbol y a la selección; hoy resulta que la sensación de pérdida para muchos mexicanos será compensada con el oficio de entrenador. Muchos dirán que se debió haber hecho tales o cuales cambios, tales ajustes, etcétera.
Más sobre el partido, cabe decir que México tuvo dos descuidos, dos errores de marcación que le costaron dos goles, de manera rápida. México reaccionó con un golazo de Quiñones, un colombiano más mexicano que muchos mexicanos, otra jugada en descolgada y el portero mexicano cometió un penal que los ingleses de nuevo no perdonaron. Luego, un penal a favor de México anotado por Raúl Jiménez, una expulsión de un inglés por una entrada artera que, al ir al VAR, el árbitro no dudó. Hasta aquí todo estaba puesto para empatar y remontar. Los ingleses no mostraron mucho; Inglaterra es un equipo canchero, marrullero y en momentos arrogante; se sienten mejores, aunque no lo sean. Y llegó la crónica de una desgracia anunciada, reiteración en los centros al área, falta de imaginación y de creación. El técnico sacó a los dos mejores jugadores (Quiñones y Morita) y los cambios de nada le sirvieron. Se sintió una tensión propia de este tipo de partidos hasta el silbatazo final. Tres goles a dos en contra de México; este resultado nos regresa a nuestra realidad, a nuestra cruda y a veces un poco triste realidad.
Me gustó México, siento que fue muy superior a Inglaterra en todo el partido, pero en el futbol, como muchas otras cosas en la vida, esto se gana con goles e Inglaterra hizo uno más que nuestra selección y por eso perdimos. Felicidades, México, por regresarnos a nuestra realidad.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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