Votar para esclarecer los agravios y no se vuelvan a repetir

 en Víctor Ponce

Víctor Manuel Ponce Grima*

Como sabemos, este domingo 1 de agosto se llevará a cabo la Consulta Popular para decir si o no a la siguiente pregunta:

¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

Propongo tres razones, en la primera extraigo algunos argumentos de la declaración del subcomandante Galeano del EZLN. Les sugiero leer la declaración completa, es una gozable narrativa poética a las que nos tiene acostumbrados (http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2021/07/25/por-que-si-a-la-consulta-y-si-a-la-pregunta/).

Se llama a participar en la Consulta pensando en las víctimas. Ir a la casilla. Se sugiere… porque, acaso sin saberlo, usted forma parte de las futuras y probables víctimas de “las decisiones políticas tomadas en años presentes y venideros por los actores políticos” del Estado Mexicano. Es eso o resignarse a que, cuando usted sea la víctima, el “actor político” responsable de evitar que eso le ocurriera, de investigar, perseguir y castigar a él o los culpables, declare que usted “se lo buscó”, que condena el hecho y, claro, que se investigará “hasta las últimas consecuencias y caiga quien caiga” –mientras su nombre de usted y su historia personal, pasan a ser un número en una estadística–.
Los pueblos zapatistas participarán… sin perder de vista a las víctimas, y teniendo presentes a todos los hermanos asesinados y comunidades que han sido víctimas de las decisiones de los de arriba de antes y de ahora, así como la larga historia de despojos, de engaños, de burlas y desprecios, de destrucción de territorios y desaparición de lenguas y culturas originarias.
La pregunta a consultar no trata de los ex presidentes, o no sólo. Sino de todos los actores políticos: ejecutivos federales y sus gabinetes legales y ampliados; gobiernos estatales y municipales; diputados locales y federales; senadores; jueces y todo el aparato de justicia; organismos descentralizados; organismos autónomos (como el IFE antes y después el INE); ejército, fuerza aérea y marina; policías federales, estatales y municipales.
Tampoco trata de juzgar ni condenar a nadie. Trata de los derechos de las víctimas, de su derecho a la justicia y a la verdad.
Su derecho a saber por qué se decidieron tales acciones u omisiones, con cuáles leyes se les dio sustento legal. Y quiénes fueron o son los responsables o irresponsables, desde el más alto, hasta el más bajo nivel. Eso sería la verdad y su consecuencia sería la justicia.
Si de esas exigencias de Verdad y Justicia se sigue algo más que no sea simulación, depende de las víctimas, sus familiares y de quienes les apoyan.
Lo que a nosotros nos importa es que las víctimas se sientan acompañadas y animadas en su doloroso caminar. Pero su paso, su ritmo, su velocidad, su compañía y su destino, corresponde a ellas y sólo a ellas decidirlo.
¿No sería bueno que las Madres Buscadoras de Desaparecidos en Sonora, las Rastreadoras de El Fuerte, Sinaloa, las madres de los Yaquis secuestrados, los desplazados de Pantelhó, las familias de desaparecidos en Guerrero, Guanajuato, Veracruz, Baja California Sur, Querétaro, Jalisco, Coahuila, Morelos y casi cualquier estado de la República Mexicana, así como los familiares de los migrantes inmolados en México, los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa, se encontraran con… los familiares de las víctimas de la guerra sucia, con las familias de los infantes con cáncer y sin medicinas, con las mujeres agredidas en Atenco, con los movimientos feministas que luchan contra los feminicidios y la violencia contra las mujeres, con l@s defensor@s de la comunidad LGBTTTIQ+, con las familias de la Guardería ABC, con los familiares de los muertos en la línea 12 del metro de la Ciudad de México,…
Piense usted en esa persona que se encuentra sola, buscando a su ser querido sin más fuerzas que las del vientre y del corazón, y, además, debe soportar las burlas y los desprecios de otras, otros que le dicen “se lo merecía”, “andaba en malos pasos”, “te quejas porque eres parte de la mafia del poder”, “es tu culpa porque no le educaste bien”.
Y que ni siquiera le dejan responder: “mi hija fue por un mandado a la esquina y ya no regresó”, o “fue a una fiesta”, o “mi niña tenía menos de 10 años”, o “mi marido venía del trabajo y lo mataron dos veces: una con balas, la otra con las mentiras de que era delincuente”, o “en lugar de recibir una foto de mi hija, hijo, graduándose, me entregaron el resultado de una prueba de ADN y un pedazo de hueso envuelto en una tira de la ropa que llevaba ese día, esa tarde, esa noche que, desde entonces, no cesa”.
O ni eso: el no lugar, ni viva ni muerta: desaparecida.
Esa mujer merece saber la verdad. Qué pasó con su cría y por qué. Y merece, no sólo que se le acompañe en esa búsqueda de verdad. También en la exigencia de que los responsables de esos crímenes reciban su castigo.
Pero no obstante: si usted decide que no, que no sirve para nada bueno participar en esta otra consulta, pues tal vez significa que usted está haciendo algo más y mejor.
Organícese. En esta geografía llamada México bien podría nacer una organización de futuras y probables víctimas de “las decisiones políticas tomadas por los actores políticos”.
Hágalo porque tal vez, debajo de clasificaciones, banderas, escudos y consignas, usted es un ser humano.

En el segundo argumento, agrego a los agravios que propone el Sub Galeano en torno de los cuales debemos exigir su esclarecimiento y condena pública y política, para que no se vuelvan a repetir. Por el esclarecimiento de actos de corrupción que involucran a actores políticos aliados a las elites empresariales, desde le entrega de los bienes del estado en el marco de las políticas neoliberales, que Salinas implementó y que favoreció entregó y enriqueció a los nuevos ricos de México; por la deuda del FOBAPROA que salvó a los banqueros condenando a muchas generaciones; por la Estafa maestra, por los sobornos entregados a legisladores para la aprobación de la reforma energética en favor de empresas privadas en el Pacto por México; por los indicios de enriquecimiento ilícito y complicidades criminales del gobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca y de muchos otros políticos, por las actividades delictivas de los altos mandos policiales como Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino y Tomás Zerón de Lucio, aliados a los cárteles del narco; por las matanzas en las que se presume han estado involucrados funcionario de gobierno, en contra de poblaciones pobres como las de Aguas Blancas, Allende, Camargo, Lagos de Moreno, San Fernando, Tlataya, Ayotzinapa Minatitlán y muchas otras (puede consultarlas más en (https://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Masacres_en_M%C3%A9xico); por el desmantelamiento de muchos beneficios sociales (salud, trabajo, educación, etcétera) que los gobiernos neoliberales llevaron a cabo en aras de la libertad de mercado, para el beneficio de los ricos, los pocos; por el espionaje gubernamental mediante el software Pegasus, que Enrique Peña Nieto usó para intervenir comunicaciones privadas de activistas, periodistas y opositores políticos y sus familiares. Por los miles de activistas sociales, indígenas, comunitarios, defensores de recursos naturales asesinados (https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Activistas_asesinados_en_M%C3%A9xico).
El tercer argumento, se relaciona con la ampliación de nuestras capacidades democráticas. La democracia es frágil, sujetada a la manipulación de los medios de comunicación que compran periodistas para manipular las narrativas favorables a la normalización de los sistemas de dominación de las élites globales o locales, o bien para ocultar la corrupción, la impunidad, el enriquecimiento y la pobreza. Este ejercicio de democracia participativa es sólo una de las muchas posibilidades para poner un alto a la exacerbación de la explotación capitalista de los recursos del planeta (humanos y naturales) que ponen en riesgo nuestra existencia.

*Doctor en Educación. Académico del ISIDM y del CUCSH. victorcanek25@hotmail.com.com

  • Ana Cecilia Valencia Aguirre
    Responder

    Excelente análisis. Nadie puede permanecer indiferente ante tanta ignominia. Gracias Victor, como siempre un ejemplo de empatía y solidaridad.

  • José Barrera
    Responder

    Porqué no comenzar por las políticas que siguen jodiendo a México en el presente y así aprender un camino que nos lleve a juzgar todo el pasado nefasto?

  • Karina
    Responder

    Excelente Articulo

  • Manuel Martinez
    Responder

    Totalmente de acuerdo, no dejemos pasar esta oportunidad, hagamos de esta consulta una herramienta del pueblo y para el pueblo.

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