Versiones y perspectivas

 In Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

“¡Ya los trayemos!”, nos contó varias veces nuestro amigo Raúl Ruiz durante nuestros juegos de dominó. Aludía a una ocasión en que el equipo de fútbol de estudiantes del Iteso tuvo un encuentro amistoso contra al equipo del Atlas. Aunque iban perdiendo por goliza, el estudiante de psicología que gritaba repetidamente esa frase intentaba subir los ánimos de los estudiantes. El marcador final fue una goliza, de la que no recuerdo la cifra, pero implicaba una diferencia de casi una decena de goles de los atlistas (aunque haya quienes duden de la veracidad de esta anécdota). En el contexto del juego de dominó, Raúl relataba la anécdota cuando había visos de que siguiéramos perdiendo. Mientras los contrincantes hacían cálculos probabilísticos, él planteaba: “¿sabes rezar?”, insinuando que sería el momento adecuado para invocar una intervención milagrosa de los poderes divinos y cambiar el curso de la historia.

La ilusión y el incentivo que pretendía crear el psicólogo novato durante aquel memorable partido de futbol son frecuentes en los contextos de otras oposiciones. Podemos aludir a los intentos del 45º/47º presidente de Estados Unidos, que señala que sus políticas han tenido (o pronto tendrán) un éxito nunca antes visto en la historia de aquel país. O a las declaraciones del anterior presidente de México en el sentido de que el pueblo está feliz, feliz, feliz. Lo hemos visto también en las noticias que difunden los aparatos de propaganda política, los más famosos de los cuales han sido los de la Alemania nazi y la Rusia soviética, aunque la China comunista “no cantaba mal las rancheras” en cuanto a señalar que todo es miel sobre hojuelas y va bien para los intereses y proyectos impulsados por el régimen que difunde esos mensajes.

En días recientes nos hemos enterado del asesinato de Charles Kirk, un “influencer” de la derecha que difundía mensajes muy acordes con el “proyecto 2025” y el ala republicana que ha apoyado las ideas de Donald Trump. Casi de inmediato, el programa de Jimmy Kimmel fue censurado por el comentario acerca de la reacción de Trump ante el asesinato de Charles Kirk (https://youtube.com/shorts/3EWCUrQSUDY?si=NRisFIixBxUJc84H), en el que Kimmel resaltó cómo, ante la pregunta de un reportero respecto al asesinato de Kirk, el 45º/47º presidente inmediatamente desvió la atención a la construcción de un salón de baile junto a la Casa Blanca. Las versiones que se han difundido respecto a los discursos y supuestos debates de Kirk en las universidades y otros espacios contrastan marcadamente. Por una parte, Trump y sus correligionarios ven a ese propagandista de derecha como un héroe, mientras que otras voces señalan que acabó siendo víctima de lo que el mismo Kirk consideró: La pérdida de vidas en tiroteos como un precio mínimo por ejercer la libertad de portar armas en Estados Unidos. Detrás de la muerte de Kirk y de la censura del programa de Kimmel hay una cadena de acontecimientos que sintetizo brevemente: Diez años de propaganda de derecha de parte de Kirk, su asesinato en una universidad y las reacciones tras su muerte. Posteriormente, la revancha de Trump por las reacciones que señalan al hecho como pretexto para convertir a Kirk en mártir de la derecha. Además, aludiendo a lo que divulgaba Kirk como protegido por la “primera enmienda” de la Constitución estadounidenses (libertad de expresión https://constitution.congress.gov/constitution/amendment-1/) y, a la vez, señalando que los comentaristas en televisión, en las aulas o en otros contextos debían ser sancionados por burlarse o considerar que Kirk se había buscado ese final. Además de Kimmel, entre los suspendidos, ha habido funcionarios y académicos (https://youtu.be/JshNF_UNFJA?si=GX9SIhZDXyyW4nTu; https://www.telemundo.com/noticias/noticias-telemundo/estados-unidos/eeuu-reacciones-comentarios-kirk-despidos-rcna231500).

Existen paralelos en los casos mencionados arriba en el campo de la política y la comunicación en Estados Unidos con las versiones discordantes de las protestas por parte de los estudiantes de UdeG desde el miércoles 10 de septiembre de 2025. Los estudiantes propusieron diálogo y fueron desalojados del edificio de rectoría general. Tras el desencuentro, las autoridades de UdeG señalan a los estudiantes y circula al menos un video (atribuido al grupo que administra los recursos de UdeG) de que están inmiscuidos intereses “comunistas” en la movilización estudiantil: (https://www.facebook.com/share/v/17E4AerkBg/); la versión de la rectora general se puede consultar aquí (https://www.facebook.com/share/v/173cjRMtKc/).

No es de extrañar que en una universidad con cerca de 340 mil estudiantes y 18 mil docentes, las visiones sean múltiples y contrastantes. Un estudiante sintetiza así: (https://www.facebook.com/share/v/1FkJmKgH9m/). Lo que podemos afirmar es que la sociedad jalisciense está ligada a esta institución pues, a los cien años de su refundación muchos de los jaliscienses y de los profesionistas del país (y fuera de él) estamos vinculados con esta universidad. En días recientes, algunos docentes nos manifestamos así en apoyo a los estudiantes no alineados con la federación de estudiantes afín a las autoridades de la universidad (FEU; que fue fundada por Raúl Padilla López para sustituir a la agrupación estudiantil FEG que controlaron los Ramírez Ladewig): (https://www.zonadocs.mx/2025/09/18/manifiesto-de-profesores-y-profesoras-en-apoyo-a-las-y-los-estudiantes-de-la-universidad-de-guadalajara/?fbclid=IwdGRjcAM68dVjbGNrAzrxv2V4dG4DYWVtAjExAAEez2_idmLuC4IyUFK4yCIEjrTx4Cb-mOCnfYOuK3T_RnYEJSBD5XMSJDbbI1I_aem_5asCJxhrFhSx5uyUb2Hl-Q).

Las versiones de rectoría de “apertura al diálogo” en realidad contradicen las experiencias y las versiones de muchos de quienes hemos estudiando o hemos laborado en esta universidad, pues en realidad es frecuente que sucesivos grupos de funcionarios se nieguen a recibir a estudiantes y trabajadores o que se nieguen a presentarse para dialogar por distintos temas.

El politólogo Philippe Breton (nacido en 1951), en su libro La parole manipulée (2000) afirma que en el mundo contemporáneo seguimos bajo la presión de convencernos de “causas a defender”, a pesar de que haya quien afirma que detrás de ellas no hay manipulaciones ni desinformación. Afirma que, aunque menos notable que durante las dos guerras mundiales, hay una continuidad de métodos entre los regímenes totalitarios y los democráticos (p. 20). Nos hacemos la ilusión de ser inmunes a la manipulación, señala Breton, aunque en realidad, somos víctimas de retóricas y nos sentimos más convencidos que manipulados. Algo así (añado) como dice la canción de María Cristina: Me quiere gobernar y yo le sigo la corriente, así como les doy el avión (presidencial o de otro tipo) a los políticos y sus promesas. La cuestión, propone ese autor francés, es considerar cómo la manipulación, la propaganda y la desinformación no son categorías históricas, sino procesos aún vigentes en nuestros días. Por más que nuestras inclinaciones afectivas o políticas nos ayuden a creer determinadas versiones, generadas desde perspectivas específicas de la actuación social. Breton cita a Jean-Marie Domenach en su clarificación de las reglas para la aplicación de la propaganda (p. 71) a saber:

  • Simplificación (personificación de un enemigo único; que suele ser alguien del exterior);
  • Exageración (lo que permite desfigurar los hechos; como añadir peticiones absurdas a lo exigido por la contraparte);
  • Orquestación (la repetición de los mensajes previamente simplificados y desfigurados);
  • Transfusión (adaptando el mensaje para dirigirlo a diferentes públicos);
  • Contagio (con vistas a lograr unanimidad).

La cuestión que se nos plantea ante estas guerras de propaganda y desinformación en nuestras sociedades y ante las coyunturas actuales es la de ¿quién tiene “la verdad” en esa guerra de versiones? El debate está lejos de aclararse. Hay quienes, como Putin desde días antes de invadir Ucrania, o los partidarios de políticas de derechas como las promovidas por Kirk y Trump o la administración udegeísta, se declaran víctimas que no hacen más que defenderse de violencia que viene de otros (https://youtu.be/yw_PXvwgD7g?si=n0QF7P_SyCnORa2O) (Al Jazeera propone esta reflexión en torno a la que puede considerarse la versión verdadera). Lo que conlleva un problema práctico: a quienes no están de acuerdo con determinadas versiones se les censura, cancela, “orienta”, elimina (literalmente) o se les “bloquea” para no volver a encontrarse con sus comentarios en los espacios virtuales (lo que vemos con frecuencia en las redes digitales). Claro que las versiones también varían según la perspectiva. Habrá quien recuerde (en tiempos y lugares no muy lejanos) a algunos candidatos a algún puesto de elección popular que expresaban su versión de cómo solucionar los problemas públicos y, ya desde su perspectiva de funcionarios, cambiaron su versión y hasta negaron haber dicho o prometido lo afirmado cuando buscaban el cargo. Habrá otros que prefieran no recordar lo que les prometieron los candidatos que luego llegaron al puesto.

Hay algunos participantes en la producción de esta multiplicidad de versiones que han preferido evidenciar las actitudes autoritarias con humor. Un ejemplo, que conjuga varios elementos de la cancelación de la que son objeto los comunicadores actuales: (https://www.threads.com/@ja.m.esk/post/DOxhugmDn-t?xmt=AQF0_r9uxUw0-yXk3Z2Zk8Juu9z9UjE-9cI8FXo06D7spg&slof=1).

Por otra parte, hay quienes analizan el conflicto dentro de la UdeG desde visiones histórica, coyuntural y politológica más amplias. Así, entre los diversos análisis que han aparecido en días recientes, Juan Manuel Negrete relató el conflicto en UdeG: (https://partidero.com/udeg-violencia-que-no-cesa/); Juan Carlos Partida recogió algunos testimonios y los plasmó en un texto en La Jornada: (https://www.jornada.com.mx/2025/09/20/estados/023n1est) y Jorge Regalado reflexionó sobre las disparidades y las posibilidades: (https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=234521). ¿Y tú desde qué perspectiva observas estos enfrentamientos? ¿Qué versión te resulta más razonable y más verosímil? Alguien me comentó que la lucha de los estudiantes en la UdeG en septiembre de 2025 es como enfrentarse a Goliat, para lo que tenemos la respuesta del pasaje del libro del éxodo en la Biblia: David venció a Goliat, lo que constituye uno de los ejemplos de acontecimientos poco probables que finalmente ocurrieron, según muestra Malcolm Gladwell en su libro de 2013 David and Goliath: Underdogs, Misfits, and the Art of Battling Giants https://www.bing.com/videos/riverview/relatedvideo?q=gladwell+david+vs+goliat&mid=773D67EC6DA25F2AE6E2773D67EC6DA25F2AE6E2&FORM=VIRE).

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

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