Vacaciones para todos los gustos y necesidades

 In Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

El magisterio en general tiende a vacacionar durante tres periodos al año: en los días de Navidad y Año Nuevo; en Semana Santa y de Pascua; en los meses de julio y agosto; amén de los puentes y de los días económicos a los que tiene derecho (3 permisos de hasta 3 días cada año lectivo).
Quienes han vivido toda la vida en el mismo sitio donde se encuentra la escuela o el espacio de educación en que laboran. Por lo regular, tienden a salir en familia o con amigos a un destino de playa, zona de bosque, alguna ciudad colonial, pueblo mágico o cualquier otro lugar que les resulte atractivo.
Quienes tienen su hogar lejos de donde se encuentra su espacio laboral tienden a regresar y, ya en casa, deciden quedarse o salir algunos días con la familia a los lugares vacacionales comunes.
Son días para desconectarse de la realidad escolar que desgasta la parte emocional y física; obviamente, los destinos a vacacionar tienen su limitación en los ingresos de cada trabajador del magisterio. Mientras mayores son los montos de la quincena, el abanico de posibilidades alcanza para vacacionar más allá de nuestras fronteras, lo cual está al alcance de una minoría, pero si se da, no está prohibido porque en el magisterio, si bien hay quienes obtienen ingresos inferiores a un salario mínimo (principalmente quienes trabajan por horas, en el caso de la educación secundaria y la educación superior), hay otros, como los puestos directivos, de supervisión y jefaturas de sector, además de quienes ostentan un puesto de confianza en la Secretaría de Educación, cuyos ingresos quincenales rondan por encima de los 30, 40, 50 y un poco más de miles de pesos mensualmente.
Pero hay otros casos, y hay muchos porque así somos quienes nos dedicamos al magisterio, que el tiempo no les alcanzó y se tuvieron que llevar trabajo a sus periodos vacacionales, desde redactar informes, plantear propuestas educativas, adelantar las tareas de la licenciatura, maestría y doctorado a las que se vieron obligados (por aquello de la mejora salarial), incluida la famosa tesis para lograr el grado.
Lo cierto es que los periodos vacacionales les pertenecen a cada uno de los trabajadores de la educación y, en ese terreno, ellos y sólo ellos determinan lo que deben y pueden hacer con esos tiempos, lo mismo para vacacionar, para buscar otro empleo temporal, para broncearse en alguna playa o lago cercano, para ir a visitar a amigos y familiares, para hacerle mejoras a la casa, para ir al cine o, como algunos que conozco, hacer rutas peregrinas en el plano religioso para visitar a las vírgenes de Zapopan, San Juan de los Lagos y Talpa, en el caso de Jalisco, o la de Guadalupe en la Ciudad de México y pedir un milagro para que las cosas mejoren.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Comments
  • Martín Linares Ramos

    …seguramente más de algún tuerto rogó con mucha fe a la virgen de su devoción que le concediera el milagro de no seguir siendo tuerto.

    Seguramente la virgen les concedió el milagro.

    …esa sería la explicación del incremento de ciegos.

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