Una más de soberanía
Rubén Zatarain Mendoza*
La intervención francesa, 5 de mayo de 1862, batalla de Puebla, los fuertes de Loreto y Guadalupe (hoy atractivo turístico), el general Ignacio Zaragoza, el ejército mexicano de Oriente, Benito Juárez en la presidencia y la suspensión del pago de la deuda externa, la mirada de los mexicanos a la historia que nos define, la lucha contra el presentismo y la hiperrealidad desinformada creada por los medios de comunicación y sus dueños capitalistas.
El coraje y el valor del pueblo mexicano como ejemplo inolvidable.
Apenas pasaron unos pocos años del tratado de Guadalupe Hidalgo en 1847, una de las primeras acciones imperialistas de Estados Unidos a nuestras costillas, una de las grandes malas en la historia conservadora y militar del naciente país que éramos.
Nuestro país que nace débil por las pugnas internas y construye su despertar independiente una vez que concluye en 1821 la Guerra de Independencia.
El ejército de Lorencez y la arrogancia, el imperio de Francia que encabeza Napoleón III.
La conmemoración del hecho a 164 años, lo importante de no olvidar el susurro de Clio aunque algunos padezcan sordera paradigmática.
Los de baja estatura ética, vendepatrias representados por personajes lacayos como Lily Téllez, senadora plurinominal por el PAN, y Ricardo Anaya, senador plurinominal por el PAN, Alejandro Moreno (líder nacional del PRI), Jorge Romero (líder nacional del PAN), Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, y otras voces de la orquesta antipatriótica a la que se suman más de una docena de comunicadores que se prestan para hacer lucha política y comentarios fuera de su responsabilidad de informar.
La derecha y sus argumentos ahistóricos y rabiosos. El debate de ideas, razones y calidad moral que no sostienen argumentos racionales, necesarios para tener respeto del pueblo mexicano.
La defensa de la soberanía nacional en tiempos de Juárez como página inspiradora para las generaciones cuyo contexto histórico, condiciones materiales y digitales están invisibilizados por la ausencia de una formación histórica de calidad.
En el horizonte inmediato, la delegación conservadora que ofreció la patria en el castillo de Miramar, el advenimiento del imperio de Maximiliano de Habsburgo (1864-1867).
El segundo imperio y los conservadores de fiesta inicial mientras nuestro vecino del Norte se desangra en su guerra civil Norte-Sur (1861-1865).
Ignacio Zaragoza y aquella épica batalla del pueblo mexicano contra el invasor francés cuando “Las armas nacionales se cubrieron de gloria”.
La tentación intervencionista estadounidense en el siglo XXI, so pretexto de sus propias consignas de lucha contra el narcotráfico o de asignación de etiquetas de terrorismo de manera discrecional, su voracidad petrolera.
Los modernos lacayos, escasos en moralidad y amor a la patria. El panismo y el priismo en su versión más deleznable y traidora. La postura emecista en voz de Pablo Lemus, gobernador de Jalisco, en este horizonte, cuando etiqueta de dictador a Nicolás Maduro en el momento de su sustracción ilegal.
La necesidad de definir las actividades y responsabilidades de un senador(a) cuando la ciudadanía observa y escucha el decir de legisladores como Ricardo Anaya o Lilly Téllez, que antijuaristas y anticuartatransformación se constituyen en rémoras por su improductividad y decepción para mexicanas y mexicanos.
Los partidos de génesis neoliberal que emergen desde las catacumbas del poder empresarial y clerical que bloquean por todos los medios la conciencia política de la ciudadanía.
Los que sostienen las instituciones clericales y escasos de formación y análisis histórico no se preguntan qué noción de nacionalidad se sostiene en iconos y mensajes verbales en templos, prensa escrita afín y programas de radio y televisión. La formación cívica ética e histórica sesgada en seminarios y conventos. La noción de soberanía que cabe en la visión y origen transnacional de las instituciones religiosas centenarias o de nuevo cuño en los siglos XIX y XX.
La soberanía inexistente en la mentalidad empresarial, cuyo dinero está lejos del nacionalismo y más cuando se es país del tercer mundo.
La ciudadanía como vientre de clase trabajadora a la que hay que raptar superestructuras de conciencia mínima a través del derecho a la información o calidad educativa.
Las debilidades en la formación histórica en las instituciones escolares donde también se gasta discurso reproductor de valores burgueses entre educadores y alumnos precarizados que persiguen utopía y contraejemplos de éxito, riqueza en cabeza ajena.
La clase empresarial y sus fuentes, el neocolonialismo de la economía de la depredación de las materias primas ajenas. El maquiavelismo del más fuerte que incluye en sus anales desde el esclavismo, piratería, evangelización, guerra implícita y explícita, anzuelos de pseudodemocracia e intervencionismo militar de distintos grados.
El siglo XIX y los países imperialistas. Pobre África, pobre Asia, pobre Latinoamérica y pobre México cercenado por los Estados Unidos de Norteamérica y amenazado por el imperio francés.
La sociogénesis del liberalismo económico y el neoliberalismo como contexto, nuestro país en el gozne de la historia de su obtusa clase conservadora vociferante y las potencias siempre a la espera de la oportunidad y flaqueza del más débil.
Los ricos de hoy, colonizados en su propio caldo, lenguaje del dinero e inversión oportuna, la lucha política que perdieron en 2018 y no asimilan.
En el horizonte de la nación mexicana el orgullo de ganar una batalla, en el presente, el paseo turístico de los visitantes nacionales y extranjeros a la ciudad de Puebla, el paseo necesario por la historia de México.
La historia nacional en las aulas de la educación básica, las lecciones cívicas, diplomáticas y de relaciones exteriores que en su segunda conmemoración de la fecha ha dado la primera presidenta de la República. Para los que quieren emancipar la figura de Hernán Cortés como conquistador, el epítome mínimo de saqueador y genocida de nuestros pueblos originarios.
El manejo de las relaciones con el gobierno de los Estados Unidos, pese al escándalo de los temas de la gobernadora de Chihuahua y la intervención de la CIA o el flujo de noticias contra el gobernador de Sinaloa en licencia, Rubén Rocha Moya, el Honduras Gate y los audios por analizar e interpretar.
La soberanía nacional como batalla permanente. Los mexicanos y la necesaria renovación del amor a la patria a través de un estudio serio de su historia.
La lectura crítica de la realidad bajo la cortina de humo de los pseudocomunicadores que mal informan y que siempre pagados al mejor postor nacional o internacional son soldados a modo que expanden veneno verbal contra la patria.
5 de mayo de 1862, la señera figura de Juárez, la insigne figura de Ignacio Zaragoza, el siglo XIX, los mexicanos al lado de estos liderazgos y sus cruentas luchas para el parto difícil de nuestra nación, las coyunturas históricas que se han vivido, los difíciles cimientos de la democracia que se requiere para caminar hacia la justicia social.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com
Un desafío actual es recuperar la memoria histórica como parte esencial para entender la lectura de realidad, como docentes estamos comprometidos en impulsar el pensamiento crítico como herramienta a través de la cual diseñar las preguntas importantes para la toma de decisiones y el sentido ético como luz que guíe nuestro caminar como sujetos históricos
Conciencia política y conciencia histórica, dos grandes retos por desarrollar.