Un nuevo comienzo

 en Adriana Piedad

Adriana Piedad García Herrera*

Las escuelas Normales del país, de manera similar como se hace en la educación básica, iniciarán sus actividades académicas correspondientes al ciclo escolar 2019-2020 el lunes 26 de agosto. Iniciar de una manera diferente prepara el camino para transitar de manera distinta a largo de los semestres. Este ciclo escolar es el segundo de la transición entre planes de estudio, los semestres quinto y séptimo son las dos últimas generaciones que trabajarán con el plan 2012, y en los semestres primero y tercero se aplicará el plan 2018.
Al margen de los programas específicos para tercer semestre de la Licenciatura en Educación Primaria, los catedráticos de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco (ByCENJ) participamos en una jornada de habilitación docente previa al inicio de clases. El primer tema, y con ello la prioridad de su análisis y reflexión, los jóvenes: “La juventud actual” o “Los jóvenes contemporáneos”. ¿Quiénes son? ¿Cómo se ven ellos? ¿Cómo ven la comunicación?, pero no estos jóvenes en específico con los que vamos a trabajar en los grupos, este conocimiento lo vamos a tener a partir del lunes.
En México, el periodo de edad de la juventud actual abarca de los 12 a los 29 años. Los jóvenes de educación Normal con los que trabajamos a su vez lo harán con algunos jóvenes en la escuela primaria. Conocer a sus alumnos es la primera consigna que reciben los normalistas de sus profesores, pero de la misma manera aplica para todos los docentes en los distintos niveles educativos. Empieza un nuevo ciclo escolar y con ellos los encuentros iniciales con nuestros alumnos, que son jóvenes.
Nuestra tarea es conocerlos. La concepción de juventud ha cambiado a lo largo del tiempo. Todos fuimos jóvenes, pero eso no significa que sepamos lo que vive la juventud actual. Ellos aprenden de manera diferente, cambian tan rápido como los hacen las sociedades mismas. Nosotros no crecimos con la idea del cambio e incertidumbre. En mi generación tener un empleo para toda la vida nos daba seguridad, una vivienda y una pareja, se le llamaba estabilidad. A pesar de que la realidad se ha encargado de demostrar la instabilidad de esa estabilidad, nos seguimos aferrando a esa manera única de ser y estar y miramos a los jóvenes desde nuestra propia vivencia, desde una idea de juventud que no hemos actualizado.
El joven del siglo XXI vive de manera diferente la sexualidad a como la vivió la juventud de mi generación, se relaciona de manera distinta con el alcohol y las drogas. Los amigos, los grupos, las redes sociales, los influencer, los youtubers, la violencia, la diversidad en todos sus sentidos es lo que caracteriza a la juventud actual. Y qué decir de la tecnología y la comunicación, en nuestra generación pluma, cuaderno y biblioteca, hoy con su celular tienen posibilidades ilimitadas, para bien y para mal. ¿En qué medida el prototipo del joven que formamos en la escuela Normal es parte de nuestra propia visión de juventud, que no hemos actualizado?
Y hablando de formar docentes ¿En qué medida el prototipo del docente que formamos en la Normal es parte de una visión no actualizada de la docencia? El profesor que queremos formar debe tener características como las siguientes: responsable, innovador, autogestivo, creativo, investigador, etcétera, es decir, un docente distinto, en muchos sentidos, al docente que nuestros profesores querían formar cuando nosotros fuimos estudiantes en la Normal. Entonces ¿por qué nos aferramos a una idea de docencia instalada a partir de nuestra propia vivencia?, queremos que los estudiantes reproduzcan unas prácticas en la escuela primaria similares a las nuestras porque “todos pasamos por eso”, pero ahora es el siglo XXI y los niños no son lo que eran antes, la sociedad no es la misma de la que era en nuestros tiempos, y nuestros jóvenes estudiantes tampoco.
Las características de la docencia, igual que de la juventud, han evolucionado a pasos agigantados, pero no al mismo ritmo que nosotros formadores de docentes. Aprendimos una sola forma de hacer docencia y no estamos preparados para enfrentar los cambios y la incertidumbre, quizá este inicio distinto del ciclo escolar, pensando primero en nuestros jóvenes, también se pueda convertir en una manera distintas de hacer docencia y formar docentes, más acorde con los tiempos actuales.

*Doctora en educación. Catedrática de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. adrianapiedad.garcia@bycenj.edu.mx

Comentarios
  • Raquel Gutiérrez Sánchez
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    Buen día Maestra, me da gusto saber de Usted, soy Raquel, tuve el honor de trabajar con Usted en DGSPE, y estoy totalmente de acuerdo en lo escrito por Usted, actualmente me encuentro en Educación Especial como Maestra Especialista y me enfrento en el día a día a los vertiginosos cambios de los contextos y su impacto en los alumnos en atención , cambios que nos rebasan como docentes y por ende observó que la respuesta acertada no se hace presente en muchos de los casos, pero como docentes tenemos la responsabilidad de ese otro por el que somos, ante lo que debemos ser el Alter de la educación y por ello la necesidad de ir adelante en los cambios que se suceden en cada instante en que estamos con ese otro. GRACIAS por compartir. Saludos

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