Traumados: las secuelas de las evaluaciones de acceso
Luis Rodolfo Morán Quiroz*
Ya se sentían soñados los estudiantes que estaban seguros de que su puntaje sería suficiente para ingresar a la licenciatura, especialmente a la carrera de medicina. En vez de soñados, salieron traumados, heridos. Las dos nociones están asociadas auditivamente en alemán, aunque los términos Traum = sueño y Trauma = herida provienen de distintas etimologías (https://www.dwds.de/wb/Traum) y (https://www.dwds.de/wb/Trauma). De tal modo que el comentario de una colega psicóloga al conocer a un traumatólogo: “En realidad, los dos nos dedicamos a los traumas”, es certero dentro de la etimología griega; aunque podrían coincidir en la etimología germánica únicamente si los sueños de quienes se lesionan (en especial cuando se fracturan uno o más huesos) coinciden con un futuro imaginado más venturoso y con huesos íntegros. Esa digresión (https://libroburladero.blog/2021/02/26/la-herida-y-el-sueno/) ayuda a entender la gran frustración de ver quebrantados los sueños de los estudiantes en la India que aspiraban a ingresar a la carrera de medicina y que optaron por quitarse la vida cuando se descubrió que se había suscitado una filtración de respuestas (https://diarioplural.com.ar/el-miedo-la-mato-como-un-escandalo-de-examenes-en-la-india-desato-una-revuelta-estudiantil/). Cuando menos veinte estudiantes se suicidaron en ese incidente en junio de 2026 (https://todoespolitica.com.ar/traicion-las-jovenes-victimas-del-escandalo-de-filtracion-de-examenes-en-india/). Lo que derivó en manifestaciones multitudinarias y en la renuncia de Dharmendra Pradhan, ministro de Educación. Uno de los testimonios recogidos esos días señala: “En Rajastán, el agricultor Rajesh Kumar vendió tierras ancestrales y pidió prestados 1,1 millones de rupias (11.400 dólares) para que su hijo Pradeep Meena pudiera asistir a clases particulares durante tres años… Un día después de que las autoridades anunciaran la repetición de la prueba, el joven de 22 años se suicidó”. Esa tremenda herida no se restañó cuando se repitió el examen, el pasado 21 de junio, con dos millones de estudiantes que hubieron de sufrir el trauma psicológico de la ansiedad previa a esa evaluación. Según datos de morbimortalidad asociada al examen de admisión:
Más de 13.000 estudiantes mueren por suicidio cada año en la India, lo que representa aproximadamente el 7,6% de la totalidad de fallecimientos por esta causa a nivel nacional… De esta cifra, el fracaso o el estrés provocado por los exámenes oficiales se consolida como un detonante directo, habiéndose vinculado formalmente unos 12.600 suicidios de jóvenes a la no superación de estas pruebas académicas entre 2019 y 2024 (https://www.swissinfo.ch/spa/millones-repiten-en-india-un-examen-filtrado%2C-entre-protestas-y-polémico-veto-a-telegram/91623767).
La similitud con el caso del descubrimiento de que el examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de México arrojó resultados favorables inauditos en julio de 2026 es notable. La cantidad de estudiantes que presentaron el examen no representa ni el 10% de los que pasaron por un trauma similar en el país asiático el mes anterior: 158 mil estudiantes. Durante días se anunció, desmintió y se intentó parchar los errores: como señala Daniel Pardo, corresponsal de BBC en México: “Que si hicieron trampa con inteligencia artificial (IA). Que si estudiaron de más. Que si las preguntas se filtraron. Que si el nuevo sistema virtual desde casa generó una confianza inusitada… Las teorías abundan y la universidad más grande de América Latina está investigando lo ocurrido”. La “prestigiosa” universidad, además de un prestigio en declive, tendrá que encontrar las razones para lo acontecido, para lo cual su rector, el economista, maestro y doctor en historia, Leonardo Lomelí Vanegas (nacido en 1970), nombró una comisión de dieciséis expertos para resolver el desaguisado.
Las emociones previas, a veces de años, antes de realizar el examen para ingresar a la universidad; las emociones al saber el resultado, asociadas al éxtasis de la admisión o a la frustración de tener que repetir el procedimiento o de tener que optar por otros caminos o instituciones; las emociones y los esfuerzos durante la época universitaria (¿valió la pena tanta preparación para entrar a esta profesión y dedicarme a esta carrera?); y las emociones, satisfacciones y frustraciones en el mercado laboral no son poca cosa. La preparación previa, la tensión durante el examen, las rutinas asociadas a los estudios universitarios y el grado de satisfacción con la opción a la que se admite a los estudiantes dejan marcas bastante profundas, nada despreciables para la vida entera de los futuros profesionales.
El asunto no es privativo de unas pocas universidades, ni siquiera de un sólo país, como se ve por el caso de la India. Múltiples debates se han suscitado por otras evaluaciones, como el infame/famoso examen de PISA, que ha sido criticado y alabado cada vez que sale el tema a colación. Por ejemplo, al cumplir quince años de aplicarse, Alejandro Márques Jiménez señaló que los puntajes obtenidos en nuestro país llevaron al banquillo de los acusados al sistema educativo nacional (https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-26982017000200003). Y ya que hablamos de los posgrados en historia del actual rector de la UNAM, conviene señalar que hace cuatro años algunos de los comentarios que se aplican a PISA también se apuntaron a los exámenes de esa institución y del Instituto Politécnico Nacional. Según reportó Isabel Vega en julio de 2022 (https://www.laizquierdadiario.mx/Desmintiendo-los-mitos-sobre-los-examenes-de-admision-a-la-universidad), “este mecanismo excluyente y elitista de selección” está rodeado de mitos. Entre los problemas de esta discusión en torno al derecho a la educación y los méritos de quienes obtienen los mejores puntajes en una prueba específica (en combinación con otros criterios, como sucede en algunas instituciones), suele privilegiarse a los estudiantes que realizaron sus estudios de bachillerato en la misma institución. Como señaló Carlota Guzmán Gómez en 2016, la noción de “pase reglamentado” vigente en la UNAM desde 1997 es un indicador del temor que se tiene “a las movilizaciones estudiantiles y a la desestabilización de la propia universidad” (https://educacion.nexos.com.mx/el-proceso-de-admision-a-la-licenciatura-de-la-unam-recuento-de-criticas-y-caminos-para-el-debate/).
Para los iniciados en la psicometría, una tradición que se desarrolló principalmente para asignar a cada persona en el puesto adecuado en las tareas castrenses, los exámenes de admisión son parte de ese campo de acción. Si en 1914 los ejércitos de Estados Unidos y de Alemania recurrieron a las mediciones “científicas” de la inteligencia y las capacidades de los posibles reclutas (voluntarios o forzados), la lógica de los exámenes de admisión corre paralela: evaluar qué estudiantes recién egresados (o a punto de terminar el nivel) del bachillerato serán capaces de desarrollarse como profesionales. Lo que no implica que se hagan evaluaciones directamente relacionadas con las habilidades que se requerirán en el campo de interés de los aspirantes. En algunos casos se trata de puntajes que definen las carreras a las que se puede acceder. Medicina es de las profesiones a las que se puede acceder con puntajes altos. En la Universidad de Guadalajara, la carrera de Sociología es de las que requieren menos puntos, por lo que es frecuente que haya estudiantes en esa disciplina que hayan visto frustrada su entrada a carreras con puntajes más demandantes. Lo que no significa que el desempeño en la disciplina será menos demandante. Aunque la noción de “teoría de la medida” se aplica principalmente en geometría, ésta suele invocarse en el campo de los exámenes de admisión: un estudiante específico, ¿qué tanto posee de determinadas habilidades para ser seleccionado para una profesión particular?
Una lección que podemos derivar de los recientes escándalos asociados con los exámenes de admisión en la India y en México, pero también de otros casos como Rumania y Estados Unidos (https://www.bbc.com/mundo/noticias-39456308) y (https://www.amazon.com/Guilty-Admissions-Phonies-College-Cheating/dp/1538717093), es que estos exámenes tienen mucho de ritual de iniciación, asociado con las angustias y los esfuerzos de aspirantes y familias, y no necesariamente predicen el rendimiento que tendrán los estudiantes admitidos o rechazados en sus áreas de formación y de empleo. En 2010, en una estrategia similar a cómo se nombran las reinas de las ferias en algunos pueblos de nuestro país (la que junte más dinero, gana más votos en esa elección monárquica y capitalista), en Rumania se descubrió que los estudiantes daban cuotas a los vigilantes durante los exámenes. El gobierno tomó cartas en el asunto y “280 maestros y estudiantes fueron procesados, 99 de los cuales recibieron sentencias de prisión de entre seis meses y cinco años”. Sin embargo, “la campaña anticorrupción terminó aumentando la desigualdad entre los estudiantes pobres y los que no lo son, y eso redujo significativamente sus posibilidades de ingresar a la educación superior”. El escándalo suscitado a fines de la década pasada en Estados Unidos se desató cuando se descubrió que la medida consistía en clasificar como atletas a algunos estudiantes cuyos padres estaban dispuestos a hacer algunos pagos a las personas ubicadas en los filtros adecuados (https://ethicsunwrapped.utexas.edu/case-study/el-escandalo-de-admisiones-universitarias?lang=es).
La presidencia de la República Mexicana ha mostrado su optimismo al considerar que la universidad de mayor prestigio en el país estaría en el mismo nivel en la lista de opciones para la formación profesional de los estudiantes que se encuentran en la actual situación de incertidumbre. Si somos capaces de ir a una tienda que nos quede más lejos por ser nuestra favorita, en vez de acudir a la más cercana, podremos entender por qué la idea de sustituir una escuela por otra, una carrera por otra, una especialidad por otra, un momento por otro no es la más adecuada (https://www.excelsior.com.mx/nacional/sheinbaum-garantiza-opciones-universitarias-incertidumbre-por-examen-unam). En otras palabras: “No te preocupes, si esta posible pareja no te acepta, puedes casarte con quien vive en la casa de enseguida, que estará muy contenta de ser tu cónyuge”. Aparte de estar traumado por no haber cumplido tu sueño de la profesión, la institución y la especialidad o del amor de tu vida, estarás traumado por haberte resignado a bajar tus expectativas a raíz de un examen mal planeado que decidió décadas de tu vida en unas cuantas horas o minutos. Haya sido cuestión de diseño, de trampa, de tecnología, de habilidad o de sagacidad, como señala esta canción, “es lo que hay”, y ya no le busques, es lo que deberás afrontar: (https://www.youtube.com/watch?v=WfkOts63u-U).
*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com
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El asunto va para largo y tiene antecedentes en otros ámbitos