Tener amor en casa

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

El amor en casa comúnmente se entiende como presencial, nutricio, acompañante, dialógico, educador y comprensivo, amor real sabedor de que el niño o la niña, el adolescente o el joven es una persona.
El amor en casa debiera ser saludable, síntesis dialéctica de cercanía y alejamiento, interacción edificante en ambas vías.
El ecosistema de amor en casa implica a un padre activo, observador y propositivo, implica a un padre constructor de condiciones materiales y afectivas posibles, implica comunidad y dirección al lado de la madre.
Hasta aquí el planteamiento de lo deseable, la dimensión mítica que escasamente corresponde con algunas prácticas de paternidad, antes y después del Día del Padre.
El sentido de vulnerabilidad, los miedos y la angustia de existir, característicos de esa forma particular de gestionar la inteligencia y el pensamiento de la especie humana, marcan procesos de crecimiento y socialización en esa noción sociológica y psicológica, trama de relaciones que es la familia, que es el hogar.
El paterfamilia es una figura importante en el mundo simbólico y de relaciones que se construye en el espacio familiar; su ausencia o presencia es un pronóstico del sano desarrollo de las infancias y adolescencias.
Real o simbólica, la figura del padre acompaña las distintas etapas del desarrollo infantil; real o simbólica, esta figura marca en los niveles inconscientes y conscientes, aunque desde la figura trágica de la tradición griega occidental o más reciente, desde las aportaciones psicoanalíticas, el proceso de liberación y emancipación tenga que llegar a la muerte del padre.
El padre de carne y hueso, con su falibilidad y aciertos, educa o deseduca. No, ese padre celestial infalible que se constituye en bastón psicológico y de múltiples espiritualidades no es tangible, ni se engancha en vivencias verificables más allá de rituales aprendidos y de adscripciones de oídas; el padre real crea impronta y grita en variados lenguajes, castiga con la palabra y con el cinturón, castiga con su ausentismo provisional, parcial o definitivo.
Mucha de la cultura conformista, proclividad a la molicie y el vicio, mucha de la iniciación de los habitantes acríticos de los estadios y el espectáculo, de las huestes del alcohol y del cigarro y otros estimulantes, tienen en la figura del padre su causalidad originaria; muchos de los casos graves de enfermos mentales en los centros de recuperación, además de las variables genéticas, tienen su génesis en el padre o en el círculo deformativo y disfuncional en el que se convierte el ambiente de crecimiento de los menores de edad.
Algunos ejemplos y contraejemplos de paternidades a manera de postal documental mínima:

• DA VINCI: El padre de Leonardo da Vinci fue un notario florentino. De su relación con una mujer del campo nació Da Vinci en 1452. Por razones de estatus, su padre no se casó con su madre, pero lo crió en la casa familiar y después impulsó su carrera artística al inscribirlo en el taller del maestro Verrocchio.
• MUNCH: La figura paterna del autor de la famosa pintura del GRITO fue un médico familiar reducido al mínimo de humanidad por su fanatismo religioso; incubó (no sabemos en qué grado) en su hijo predisposición a la depresión y ansiedad, un temor compulsivo al castigo divino y a la muerte.
• MOZART: Leopold, el padre de Mozart, fue su preceptor desde edad temprana, entre otras cosas enseñante de música e idiomas; sensible al talento de Mozart, dejó la composición para promoverlo en las casas reales de Europa. Si se recuerda la propuesta literaria implícita en la película premiada de Amadeus (1984), la figura de capa negra con fondo de frío invierno siempre presente del padre, controlador y exigente, irrumpe en el imaginario y marca la vida del compositor universal hasta el momento de su muerte.
• NEWTON. Una infancia de triple golpe traumático: la orfandad, el abandono materno y la indiferencia de los abuelos. Fue un niño huérfano de padre desde los tres años. Se crió con los abuelos maternos porque su madre se volvió a casar y el padrastro no lo aceptó. Nunca dedicó palabras de amor a los abuelos. Cuando escribió una lista de sus pecados, refirió en uno: “Amenazar a mi padre y a mi madre Smith con quemarlos a ellos y a su casa”.
• ROUSSEAU: En el libro El contrato social, establece que el padre es la imagen del jefe y los hijos la del pueblo. Sin embargo, en la vida real, el filósofo abandonó a sus cinco hijos en un hospicio público. A pesar de ser autor del influyente tratado educativo EMILIO (donde critica la falta de atención paterna), Rousseau y su pareja, Thérèse Levasseur, entregaron a sus cinco hijos recién nacidos al hospicio parisino de niños expósitos, justificándose por falta de recursos.
• MARX: El padre de Carlos Marx fue Heinrich Marx (1777–1838). Fue miembro de la clase media alta en Tréveris, Alemania. Se convirtió al protestantismo. Los ideales liberales de la Ilustración fueron el contexto de educación de la familia y del infante Carlos.
• DARWIN: El padre de Charles Darwin fue Robert Waring Darwin (1766–1848), un exitoso y adinerado médico inglés. Perteneció a la influyente familia Darwin-Wedgwood y jugó un papel clave en la vida de Charles. Ejerció una gran influencia inicial, costeando sus estudios de medicina y teología, y financiando el viaje de Charles en el barco Beagle.
• BAUDELAIRE. El poeta Charles Baudelaire, uno de los poetas franceses malditos, autor de las “flores del mal”, es otro ejemplo de biografía de rechazo a su padrastro. Joseph-Francoise Baudelaire, su padre, murió cuando él tenía 6 años; fue un exsacerdote que abandonó los hábitos durante la Revolución Francesa, había sido funcionario del Senado, profesor de dibujo y pintor.
• FREIRE: Su padre fue un oficial de la policía de Pernambuco, Brasil; fue descrito por el propio Paulo Freire como solidario, respetuoso y generoso. Su fallecimiento complicó la situación económica de la familia.
• HITLER: El padre de Adolf Hitler fue Alois Hitler (1837–1903). Fue un severo funcionario de aduanas austriaco. Su carácter autoritario, constantes cambios de oficio y su temperamento impredecible marcaron profundamente la infancia y psicología del líder alemán, escritor del libro Mi lucha.
• MUSSOLINI: El padre de Benito Mussolini fue Alessandro Mussolini (1854-1910). Trabajaba como herrero y era un ferviente activista político. Fue una figura clave que influyó en las primeras ideas políticas de su hijo, al involucrarlo en un fuerte activismo y pensamiento socialista y nacionalista. Estaba casado con Rosa Maltoni, quien era maestra de escuela, madre del líder italiano fascista.
• PIAGET: El padre de Jean Piaget fue Arthur Piaget, un destacado profesor de literatura medieval en la Universidad de Neuchâtel, Suiza. Arthur influyó profundamente en el pensamiento crítico e investigador de Jean desde su infancia.

Los ejemplos podrían prolongarse innecesariamente, pero para efectos ilustrativos de la influencia estratégica en la formación del carácter y personalidad del ser humano, es suficiente.
La primera veta de reproducción social está ahí, en la familia, y en ella el padre es un personaje de mucho valor.
En el nudo problemático de la educación del ser humano, el tipo ideal de padre de familia sería coadyuvante.
¿Es tan difícil y caro el amor de padre? Tal vez en la veta de un padre amoroso encontremos algunas respuestas al penar existencial del ser humano.
Para festejar el Día del Padre, más allá de la bebida etílica o la carne asada, del mensaje de WhatsApp poco sentido, es necesario pensar y reflexionar sobre lo que se adeuda al constructor de esta sociedad presente, pero también es necesario demandar más involucramiento afectivo y de acompañamiento a la infancia, siempre ayuna de buenos padres.
A veces, para el despliegue de la potencia del ser humano, sólo se necesita tener amor en casa.

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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