Semana Internacional de Poesía

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

 

El lunes 15 de junio en la ciudad de Puerto Vallarta dieron inicio las actividades de la Semana Internacional de Poesía. Concluirán justo el domingo 21 de junio.

Ha sido un evento colaborativo de muchas voluntades coordinado por el profesor y poeta Raúl Gibrán, un singular educador, promotor, amante y productor de las letras locales.

Desde su original propuesta de las salas de lectura y del taller “Hazle al cuento”, ha consolidado su vocación de difusor de la cultura y la palabra. Ahí en el programa del 18 de junio, la presentación de la antología de 22 cuentos y relatos “Letras de adolescentes vallartenses”, producto del punto de encuentro del taller y el calendario de lectoescritura como proyecto formativo.

Un matiz sobresaliente del evento ha sido llevar a las escuelas secundarias a los poetas que se han dado cita para el diálogo, lectura y música al frente y al lado de los adolescentes. “No puedo llevarlos en el avión ni en las maletas a ustedes y sus butacas, pero aquí les traigo a dignos representantes de mis viajes y relaciones: los poetas y las poetas que hoy nos visitan y comparten con ustedes el gusto por comunicar”, expuso el poeta Gibrán.

Menudo desafío el de captar el interés y sostener atención y escucha activa, menudo trabajo de comunicación horizontal y dialógica para los hacedores de la poesía acostumbrados a los espacios íntimos y cerrados.

“Tapizar de poesía el Puerto”, el lugar que inspira y compromete, propósito logrado hasta hoy.

La característica socioafectiva de los preadolescentes y adolescentes de distintas escuelas secundarias es una fortaleza, un reto,  en las salas audiovisuales, bibliotecas y aulas donde se ha manufacturado recíproco gozo, se han suscitado encuentros, diálogos y fotografías.

Los pre y los adolescentes también son susceptibles de sensibilidad y criterio para valorar las oportunidades únicas de formación propositiva e interacción. Son sujetos capaces de identificar las buenas cosas en un mundo donde el entorno colonizador de sus sentidos es la característica.

Entre el ruido del contexto y las inteligencias distraídas está el espacio de rescate de las artes, de la palabra como puente hacedor de humanidades.

Los educandos de la escuela secundaria suman ya algunos años de interacción escolar con el idioma castellano y la potencial riqueza expresiva y comunicativa sigue en espiral de mejora.

Se han acercado ya a autores como Rosario Castellanos, César Vallejo, Sor Juana Inés de la Cruz, Ramón López Velarde, Hugo Gutiérrez Vega, Antonio Machado, Juan Manuel Gómez Encarnación, Eduardo Gómez Encarnación, Luis Armenta Malpica y Mario Bojórquez, por mencionar algunos(as) de los(as) poetas citados, convocados en las disertaciones.

Ahora podrán ahondar en la obra poética y hacer sus propias búsquedas.

Nos viene bien el verso, la prosa, el encuentro de esa comunidad de aprendizaje en construcción de la palabra para nombrar nuestro propio mundo interior y exterior.

Nos viene bien el acercamiento al libro y hacer nuestros los versos contemporáneos y clásicos. Los versos de plumas nacionales y los que han volado y cruzado mares para traer al espacio público de la escuela sus textos, voz y obra, guitarra y armónica, el canto.

Hay calor, la lluvia ha sido generosa y la naturaleza con sus extendidos verdes y floración saluda a los corazones sensibles.

Las aves, con sus vuelos circulares, construcción de nidos y sus propios cantos a su manera, toman la palabra.

Hay un entorno rico por nombrar y por significar.

Cada sujeto es responsable de educar su propia sensibilidad, pero mientras el punto de llegada de la autonomía y creatividad se acerca, compartamos y acerquemos a los que en el margen de la posmodernidad cosificante recuperan su propia voz emocional y la donan a través de la palabra que amalgama voluntades.

Y en el fondo de los cuatro arcos del malecón, el mar y su epidermis de jade, sus invisibles peces, el mar y su palo de lluvia de olas y rocas redondas, el mar y las embarcaciones impulsadas por el viento y los motores. Ahí frente a la presidencia municipal, a unos metros de la icónica iglesia de corona en cúpula en el centro de Puerto Vallarta, el rincón convertido en café literario de la inauguración de la FIPPV: Feria Internacional de Poesía de Puerto Vallarta, donde por un par de horas nos olvidamos del anonimato del propio silencio.

La lectura de poesía ante el público adolescente, la narraturgia de Jorge Antonio García Pérez y el poetry slam como posibilidades didácticas para la renovación de la práctica docente en la escuela secundaria, en sus patios, en aulas y biblioteca.

Los lenguajes juveniles con chispas de altisonancia tan comunes en el medio de la escuela pública, matizados por el lenguaje exquisito del poema, que también puede tener visos de altisonancia en heurística futura, por ejemplo, el verso de Jaime Sabines: “¡A la chingada las lágrimas!”, dije, y me puse a llorar como se ponen a parir del poema Algo sobre la muerte del Mayor Sabines, o el poema Canonicemos a las putas: “Oh, puta amiga, amante, amada, recodo de este día de siempre, te reconozco, te canonizo a un lado de los hipócritas y los perversos”.

Los poetas y su decir, se dijo, se citó, se lee: “La terredad del pájaro es su canto; la terredad del hombre es su poesía”.

Se escucha, se piensa, se hace filosofía de adulto a nivel del mar, a nivel de la madurez hormonal en ciernes en el público pre-juventud, hijos de los ríos Cuale y Pitillal, que vuelven a la vida veraniega. “¿Cuál es el propósito del hombre (y la mujer) sobre la tierra?”, susurran los textos poéticos precolombinos de Tecayehuatzin de Huexotzinco; allá cada quien sus pensamientos y emociones.

“No entendemos nada, pero ponemos cara de que lo sabemos todo”, afirma la poetisa japonesa Yuri Miki.

“La poesía sirve para iluminar el alma en los momentos de oscuridad”, dice la poeta mexicana Angélica Cárdenas.

El gobernante Tecayehuatzin, como autoridad convocante; como lejano es en el tiempo aquel primer encuentro de los poetas del México prehispánico: el ahuehuete, la flor y el canto, el fuego y el agua. “El hombre no ha nacido para la guerra, ha nacido para la poesía y la amistad”.

“Un tú es un yo” unidos por la palabra, dice en su canto y lectura el poeta de Taiwán Jui Ling. “Te ofrezco noticias de ti misma”, dice en su verso el poeta mexicano Bojórquez.

La interacción poetry slam con el poeta italiano Sergio Garau, ¡crepa!, patea el piso, el público desde sus asientos, y la poetisa española que viaja hasta su abuela y la guerra civil española, a los “paseados”, los perseguidos del franquismo; Italia y España, la toma de mano de la memoria, los hacedores del verso coincidentes ambos en que la guerra contra el fascismo no ha terminado.

“Qué ganas de patear un país, un idioma y una religión”, dice el poeta sinaloense Mario Bojórquez.

Ahí en la Escuela Secundaria General 105, el mural fue develado en honor a la obra poética de Mario Bojórquez. Sus letras y la pintura juntas, silentes convocantes de la huidiza atención de los adolescentes en su tránsito cotidiano.

El mural y el color, el rostro del poeta, el minotauro, las musas y la palabra de cierre:

 

“Desde la otra orilla de lo que digo se tiende un puente para llegar a mi palabra”.

“Cada que digo agua, el agua vuelve viento, el viento fuego, el fuego mi nombre exacto, pero mucho más pleno y más desconocido”.

 

La feria internacional de poesía en Puerto Vallarta, el arte de desbrozar caminos y hacer equipo en la manufactura del horizonte común, el lado humano sin cálculos de estadio futbolero de gobiernos-empresarios erráticos (minotauros trapecistas hacedores de conflicto de intereses); los poetas y los no poetas, la mirada cómplice; su cara brillante, la voz por escuchar, el texto por leer, el lenguaje universal sin necesarios traductores, la mochila cargada de significados, la mente sensible y los corazones de distintas edades que han latido por esta vez a ritmo y juntos.

 

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Showing 3 comments
  • Martín Linares Ramos
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    …sigamos haciendo poesía. De esa poesía que no requiere permiso para nombrarse poesía. Desde todas las trincheras posibles. Desde el estupor de sabernos -y a veces sentirnos- vivos, hasta la serenidad de saber -y a veces sentir- la finitud que marca la muerte.

    Saludos mi estimado.

  • Griselda Gómez de la Torre
    Responder

    Defender la poesía como digna resistencia, como expresión digna del ser y estar, la palabra que desvela el sentipensar, muy nuestro, la poesía que nos salva de la vida, que nos salva de la muerte, que nos trasciende desde el renacer profundo de lo que nos habida ¿Qué poemas aportas a la vida?

  • Griselda Gómez de la Torre
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    Felicidades por la sinergia del trabajo en comunidad por fomentar la lectura y escritura desde lo que hace sentido en cada estudiante, tu proyecto de zona escolar que tiene horizonte de sentido para la comunidad, y más aún en la formación de significados profundos en los estudiantes adolescentes, cuando la formación es capaz de trascender la vida, influenciar patrones otros de posibilidades para el desarrollo del pensamiento creativo y crítico, despliegue de habilidades, capacidades para la comprensión del mundo y de empoderar al sujeto y su libre expresión

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