Salvar la Navidad

 en Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

“Es Navidad desde finales de octubre.
Las luces se encienden siempre antes,
mientras que las personas son cada vez más intermitentes.
Yo quiero un diciembre con las luces apagadas
y con las personas encendidas.”

Charles Bukowski

Hemos llegado hasta aquí, es Navidad, una noche diferente y bendecida nos espera, si estamos vivos la Navidad se ha salvado; costaba trabajo creer que la contingencia se extendería a todo el año, se pedía atender medidas implementadas para poder llegar a Navidad con festejos y celebraciones; hoy 24 de diciembre, muchos nos damos con llegar, en Jalisco este 25 de diciembre se implementan nuevas acciones para detener el avance acelerado de contagios, esta vez tuvieron el cuidado de dejar comprar a las personas, que se aprovisionaron para festejos y reuniones, con un estímulo evidente a la reactivación económica.
La Navidad, natividad del niño Jesús, Salvador de la Humanidad que predica el amor al prójimo y perdonar, nace en un entorno humilde, en medio de animales y con el faro de la estrella de Belén cumple hoy su 2020 aniversario, en las sociedades actuales ¿a qué le llamamos navidad? ¿Al período vacacional de invierno? ¿A las costumbres de los últimos años en los cuáles se realizan celebraciones previas llamadas posadas y la cena de nochebuena donde abunda la bebida y la comida? ¿Al acto de dar regalos, dame mi navidad, o qué me vas a dar de navidad? Como se expresa en varios ambientes, desde estos puntos de vista se puede juzgar el salvar la Navidad.
Hemos salvado la Navidad, sin embargo, se acumulan las pérdidas, seres queridos que se han ido, queda contemplar sus fotos, elevar plegarias, hablar con ellos y de ellos, se siente nostalgia por los que se han ido antes y durante la pandemia. Los que partieron este año se han ido de prisa, no tuvieron tiempo de despedidas, de luchas o de hacerse el ánimo, la vida arrebatada por un pulmón que ya no da la batalla y el tubo ya no lleva más oxígeno. Estamos a prueba, algunos no la han superado, la vida nos da el principal regalo de respirar por nosotros mismos, esta es una gran verdad y de lo material lo mejor es pensar que tenemos todo y si no todo, aun se puede trabajar para ello.
Se ha hecho un sinónimo o una tradición el dar regalos, como lo hicieron los Reyes Magos en la primera Navidad, tanto es así que nos enfocamos en este detalle, en la búsqueda de objetos que representen el amor, el afecto, el comercio lo entiende muy bien, “merecemos la navidad” y nos sugiere perfumes de un aroma exquisito o la mejor pantalla, ya sea de celular, tableta o smartv, pero cada quien depende de su ingreso y capacidad de endeudarse a los meses de la vida con ese regalo, si bien es cierto que merecemos la Navidad después de tanto estrés por el contagio, la escuela en línea, la sobrecarga de tareas para alumnos y maestros, esta nochebuena con quienes estemos cercanos podamos regalar paz, en tiempos inciertos del empleo, crecimiento de deudas, enfrentando enfermedades costosas es mejor cuidar los recursos y apreciar lo espiritual.
Es relativo el valor de los objetos, cosas o situaciones que se obsequian, tal vez no sea el regalo deseado o esperado, pero aun así tiene el don de venir de quien que ha pensado en dar, que le costó su tiempo y dinero, que se arriesgó a salir; de cualquier forma, esos calcetines o galletas si no te gustan pueden hacer feliz a alguien más. Las expectativas siempre nos juegan una mala pasada, por ello si eso que deseas es tan importante para ti, mejor ahorra y date eso que estará contigo por mucho tiempo, por ejemplo un viaje para los que se han quedado en casa, un seguro de salud para los que han tenido precariedad en su atención, una casa más grande, una computadora o tableta para las clases en línea. Si bien no son regalos que se den en navidad si podemos ser más previsores y administrar el dinero, este año ha tenido el don de enseñarnos el valor de muchas cosas, como el del oxígeno, gel antibacterial, mascarillas o de un maestro y una clase presencial.
Es Navidad y otro regalo importante es la vacuna, con sus riesgos de causar efectos no deseados, aun así brinda esperanza de retornar a una nueva normalidad, es la ciencia la que ofrece esta posibilidad de volver a disfrutar de las personas, de poder coincidir en los pequeños y grandes espacios. Tal vez la vacuna tarde en llegar a nosotros pero su sola existencia nos ofrece una luz al final del túnel.
Tal vez hoy en nuestra cena seamos pocos, pero sinceros, dice el dicho, pocos, pero responsables, cuidadosos, precavidos, familias grandes y extendidas que se reúnen pueden ser el riesgo, alguien que no sabe que porta el virus, o quien ya lo sabe y no quiere asumir su irresponsabilidad; hay quien se resiste a estar solo o con pocas personas pero habrá que buscar formas de estar, te puedes hacer presente enviando comida a quien no puede preparar, cuidando al familiar cuando más lo necesite, ayudando económicamente a quien pasa por una dificultad o enviando una tarjeta, carta o un libro, ideas como éstas y muchas más pueden hacer sentir mejor a las familias que se sientan solas. Los que andan en fiestas, celebraciones, compras con mucha gente, el mejor regalo que pueden dar es quedarse en su casa y no exponer a los demás.
Aún tenemos una oportunidad como personas, familias y sociedad, la conciencia puede desarrollarse, trabajemos en los niños, los adultos ya tenemos estructuras de apego y aferramiento a poderoso caballero don dinero, a decir una cosa y hacer otra, a guardar memorias tristes de los que nos han herido, a que la mejor defensa es el ataque. Esto es una necesidad, tomar conciencia y reflexionar sobre lo importante y fugaz de la vida que no vale la pena perderla en rencores, que mejor presente que el perdón para los que queriendo o sin querer ofendieron.
Hemos salvado la Navidad si regalamos tiempo presente, es el tiempo el que se va sin sentirlo cuando estamos felices, en paz, el tiempo que cuando ya se nos ha escapado y lo hemos perdido es cuando pedimos más para hacer lo que aún nos falta. Así que un gran regalo para si mismo y para los demás es el tiempo, ese escurridizo compañero que está hecho de momentos, que se saborea delicioso cuando estamos felices y que se alarga y pone feo rostro cuando nos vestimos de penas. Regala tiempo, ponle su envoltura adecuada, escucha, habla o tan solo haz compañía. Que nos importe más la presencia y el tiempo de quienes amamos que los regalos que denotan a las sociedades de consumo insatisfechas, que valga más una mesa llena de diálogo, escucha, comprensión. ¡FELIZ NAVIDAD!

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

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