Retos de la educación en línea emergente

 en Invitados

Alejandro Domingo Velázquez Cruz*

La suspensión de clases por la pandemia de COVID-19 en el país ha puesto a prueba al Sistema Educativo Nacional (SEN), el cual ha tenido que implementar estrategias para poder concluir de manera satisfactoria el ciclo escolar. Esto ha planteado un reto especialmente significativo para los docentes que están menos familiarizados con el uso de nuevas tecnologías, el conocimiento del docente de sus grupos es esencial.
Es común que los docentes encarguen trabajo a computadora, impreso, investigaciones por Internet, lo que no es común es que los docentes tomen en cuenta si sus alumnos tienen los recursos tecnológicos y económicos para poder cumplir con esas actividades.
En mi caso personal, he utilizado Google Forms al inicio del semestre para recabar información sobre 5 características de mis alumnos:

• Estilo de aprendizaje: visuales, auditivos, kinestésicos.
• Características socioeconómicas: recursos económicos para pagar la renta de un Internet, impresiones, comprar materiales didácticos.
• Características tecnológicas: computadora de uso propio o compartido, alternativas a un equipo de cómputo como tableta o teléfono inteligente.
• Conectividad: conexión de Internet fija e ilimitada, conexión de Internet móvil y limitada en tiempo o megas, conexión solo a través de redes sociales que se conectan sin costo.
• Tecnologías que utilizan, dominio y afinidad: Word, Excel, Power Point, Edmodo, Google Classroom, Hotmail, Gmail, Redes Sociales.

Esta información me ha llevado a darme cuenta de aspectos sumamente importantes que la mayoría de los docentes pasamos por alto, imparto clases en una ciudad urbana con conectividad disponible en todo su territorio y con más de un proveedor en todos los casos.
Los aspectos más importantes a resaltar son que el 41% de los 406 alumnos que atiendo no cuentan con una computadora en casa, ni siquiera que compartan con alguien más. Del 59% que si tienen computadora, dos tercios tienen que compartir con algún familiar, hermano, padre, madre.
En cuanto a alternativas a un equipo de cómputo, el 53% cuenta con una tableta en casa, aunque sólo 43% de ellos la usa en exclusiva. El 97% tiene teléfono inteligente y ese sí lo usan todos en exclusiva.
De los que utilizan su telefóno inteligente o tableta el 72% tiene acceso a Internet a través de datos de telefonía móvil en su dispositivo, el 49% tiene datos ilimitados con tiempo limitado y el 51% tiene tiempo ilimitado, pero con datos limitados, su conectividad es intermitente y limitada, lo que reduce la cantidad de actividades que pueden realizar y entregar.
El 93% conoce al menos una plataforma de educación en línea, la mayoría conoce Edmodo y Google Classroom, con una interesante problemática, de ese 93% al 78% se le hace más fácil trabajar en Google Classroom, pero el 87% conoce más sobre el uso de Edmodo, es decir, les gusta más Google Classroom aunque casi no lo saben utilizar.
Del total de alumnos que tienen computadora en casa, el 80% tiene Internet confiable como sería cobre, coaxial o fibra óptica, es decir, una conexión permanente y con una velocidad de al menos 5 MB. Lo que indica que sólo aproximadamente el 35% tiene lo que se puede considerar condiciones mínimas indispensables para el trabajo en línea.
Con esto nos podemos dar cuenta que a grandes rasgos, un tercio de los alumnos son aquellos que cuentan con lo necesario para poder recibir educación en línea de manera adecuada, un tercio más cuentan con lo necesario para poder interactuar de una manera suficiente, mientras que el último tercio apenas y llegan a contar con lo mínimo necesario para comunicarse, o en su caso de máximo enviar imágenes o audios.
Implementar educación en línea emergente implica desde el inicio estar conscientes de que el logro de los aprendizajes no será al 100%, debemos partir de asumir esa realidad, porque si bien es posible lograr los aprendizajes en un sistema educativo en línea, los alumnos que optan por esa opción cuentan con lo mínimo necesario para poder llevar a cabo sus actividades desde el inicio, mientras que los alumnos de educación presencial, en definitiva no, tampoco tendrían porque.
Con esto en mente podemos concluir que para poder tener buenos resultados es obligatorio evaluar de manera diferenciada, en el caso de los alumnos con perfil adecuado se puede trabajar con videoconferencia para dudas, exposición de temas complicados, retroalimentación, etcétera, con los perfiles adecuado y suficiente además se pueden usar plataformas educativas como pueden ser Google Classroom y Edmodo, así como wikis, blogs, foros y similares.
Por último, con los alumnos de perfil deficiente las únicas alternativas que se pueden usar es que realicen sus actividades en la libreta, que serían adaptaciones de las actividades que realizan sus compañeros, a las que puedan tomar una fotografía y enviarla por redes sociales o correo electrónico. En algunos casos es posible que lleven a cabo actividades en Word, Excel, Power Point que requieran poco o nulo uso de Internet para investigar y las envíen por redes sociales o correo electrónico.
Este tipo de conocimiento del perfil de mis alumnos, así como de evaluación diferenciada me ha permitido tener un 83% de trabajos entregados en tiempo y forma, prácticamente lo mismo que en condiciones normales, el reto ha sido evaluar una misma actividad a través de instrumentos heterogéneos, por ejemplo en TICS II en una actividad unos entregaron un archivo de Excel una Hoja de Cálculo con gráficas de una función, mientras que otros hicieron en su libreta la explicación de cómo era el proceso paso a paso para crear las gráficas ilustrando cada paso y el resultado final que se debe obtener.
Para implementar con éxito educación en línea emergente el docente es la pieza más importante, pero es esencial que conozca a sus alumnos, pero no solo por nombre o calificación, sino también las características de su contexto tecnológico, para que pueda planear adecuadamente la manera en que va a hacer llegar los materiales de estudios, los productos que se entregaran como evidencia de los aprendizajes y la manera en que va a evaluarlos, siempre teniendo en mente que para cada actividad y producto deberán tener al menos 3 varientes de acuerdo al perfil de sus alumnos, esto es un reto mayúsculo para cualquier docente y debe ser valorado.

*Maestro en Sistemas Computacionales. Docente de Informática del Centro de Bachillerato Tecnológico 3 y 4, Tecámac, Estado de México. contacto@domingoprofe.com

  • vero
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    Coincido con su punto de vista no todos mis alumnos tienen la misma oportunidad de trabajar con los medios tecnológicos, pero que haces cuando la misma institución te lo exige (solo se trabaja por medio de la plataforma y ya no se reciben evidencias en otros medios que no sean en la plataforma) y eso me traba porque cada uno de mis estudiante tiene sus propias barreras las cuales van a determinar de que manera te hagan llegar ellos sus trabajos o evidencias de lo que realizan.

  • Noemí Ramirez Davalos
    Responder

    Definitivamente una realidad la que expone maestro Domingo, ese reto, derivado de la contingencia sanitaria, en el que nos vemos envueltos los que pertenecemos al magisterio, permite sin lugar a dudas desarrollar nuestra creatividad para poder dar solución a tan heterogénea situación del contexto tecnológico de nuestros estudiantes y ¿por qué no? hasta del mismo docente. Cerrar las posibilidades para la entrega de trabajos y participación en el proceso de enseñanza-aprendizaje del grupo que atiende el docente, deja sin posibilidades al que no tiene el recurso tecnológico, pero facilita el trabajo docente. Pero ¿acaso la educación se trata de facilitar el trabajo al docente o de promover el desarrollo de habilidades que permitan al educando aprender?.Luego entonces, el reto es mayúsculo,como bien lo menciona en su artículo.

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