Regular emociones

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Inicia el periodo vacacional de invierno para las niñas, niños y adolescentes de educación básica.
También para los docentes y trabajadores de la educación del sistema educativo nacional hay un cuarto intermedio de descanso.
En los espacios de aulas y escuelas los días de la semana anterior fueron intensos en manifestaciones de emociones y afectividad, en trabajos de expresión escrita y artística a través de los buzones navideños y concursos de decoración de puertas, a través de tendederos donde se exhibieron piñatas y adornos típicos de esta época.
Colores, esferas, papel de china, papel metálico, heno, algodón en barbas y nieves, el multicolor mundo de las emociones de los niños, niñas y adolescentes.
Se detuvo por unos días el tiempo de interacción, el periodo de normalización de las actividades de aprendizaje después de un trimestre donde la recuperación de saberes necesarios y la nivelación de conocimientos y habilidades fue la tesitura.
La vida de las escuelas, la vida de las aulas, el corazón mismo del sistema educativo.
Las luchas personales de cada educando por aprender en un sistema educativo resbaladizo en materia de calidad, en materia de eficacia a pesar de sus vueltas a la noria y ensayos sobre educación socioemocional.
Los desencantos de los buenos profesores, que vieron desde la butaca, al lado de sus alumnos, desde el laboratorio, desde el taller y la biblioteca la vacilada de los procesos evaluativos de USICAMM.
Las miserias presupuestales que benefician a las minorías que ríen y se aplauden mutuamente sus resultados, el triunfo de la última jugada al diablo en la pastorela de los soberbios de nueva cuenta.
La semana anterior muchos de los beneficiados, festivos, exhibicionistas, entregaron documentos para recibir sus incentivos, el 35 por ciento en el salario base.
Los “mismos” que en muchos casos nacieron con la reforma educativa y cuyos desempeños de calidad aún se esperan (5/100 aproximadamente).
USICAMM 2021 que excluye y que a manera de goteo alimenta el ego de los pocos. La concurrencia omisa en las entidades federativas, el SNTE pintado, las décimas fatales de las listas de prelación.
La ilógica integración de los seis grupos para hacer regadío ¿proporcional? de beneficios.
La baja moralidad y el desencanto de los que ganan menos, las mayorías hacedoras del trabajo en los medios más desprotegidos, en las condiciones materiales emergentes agudizadas por la pandemia.
Los estratos actitudinales que está creando el sistema, las mejoras y los beneficios salariales como un juego simbólico perverso. La cuerda que se estira, el no importaquismo como territorio de los excluidos, el comportamiento social indeseable.
Los envejecidos en el gis y pizarrón marginados por la dictadura evaluacionista de prácticas educativas, de ítems construidos con el batidillo textual de reformas normativas, el uso y abuso de las pseudo habilidades digitales.
En tiempos de canto de sirenas sobre equidad e inclusión, la práctica evaluativa más excluyente e inequitativa instrumentada por USICAMM y las autoridades educativas estatales.
El enojo que se alimenta.
Los buenos docentes y directivos golpeados impunemente por la violencia simbólica de los procesos de inscripción, examinación y publicación de resultados.
Los ascensos, la asignación de horas adicionales, el servicio educativo minado por la improvisación y la participación oculta de las tristemente célebres mismas fuerzas sindicales que ya debieron irse.
De nueva cuenta la teoría del caos y del absurdo.
La retórica de una ley a favor de los maestros y las maestras, mientras se cuela la narrativa de algunos funcionarios que hacen posada y beben tequila botella en mano, mientras celebran y ríen felices su triunfo político de 2021.
Bailan entre damas jóvenes, entre mercenarios de la política y departen con música de mariachi, como en los tiempos de abundancia, como en tiempos de la corrupción y nepotismo, que están lejos de irse.
Regular emociones desde la exclusión y desde la distancia donde otros calientan los bombones, truenan los buñuelos y respiran el aroma del ponche y el chocolate.
Los 20 municipios de Jalisco que han aumentado en los últimos años sus índices de pobreza y han bajado sus indicadores de desarrollo humano.
Los trámites administrativos detenidos desde el 1º de diciembre, mientras corren los regalos en posadas de instituciones gubernamentales; la justicia que no marcha, los juzgados a medio trabajar, mientras los arreglos navideños del centro de Guadalajara, la Minerva o el Zócalo de la CDMX y de centros penitenciarios lucen pinitos, Santa Claus(es) y esferas multicolores.
Las navidades inequitativas, la ingenuidad, las reminiscencias infantiles y el buen corazón de los mexicanos.
Su espiritualidad como un grito catártico, como una cruz a la memoria del presente amenazante, la cruda objetividad que se impone para la que no importan los buenos deseos de prosperidad y año nuevo.
2022 y los desafíos educativos. Más austeridad e inteligencia, más capacidad de resistencia a los gobiernos y las gestiones mediocres.
100 años de la SEP donde en muchas áreas operativas y tomadoras de decisiones no se ha aprendido nada.
Reprobados en austeridad y atención oportuna de la problemática educativa.
La nueva élite de docentes de nivel uno y ascendidos que se han colado por las fisuras de una cuarta transformación educativa inexistente y de una refundación autoritaria de espaldas a quienes menos tienen y menos aprenden.
La experiencia democrática de las elecciones 2021, los electos con nuevos vuelos y ambiciones sobre los que aún habrá que hacer contraloría social de desempeños.
La navidad 2021, el sembrado de luces titilantes multicolores que enceguecen y distraen de la obscuridad.
Los cánticos y villancicos infantiles de una estrategia de evangelización nacida en 1526 y que continúa en una sociedad con Omicron en el horizonte y un sistema educativo de lobos y corderillos, que se desean con sonrisas actuadas felices fiestas navideñas.
Los resultados de la convocatoria para la selección de los directivos en escuelas normales e instituciones de posgrado. La retórica de la calidad y de la importancia de la educación superior y el normalismo. La lejanía sobre los temas de educación básica de algunos nombres con su credencializada pero débil cultura pedagógica. Los nombres repetidos y las trayectorias y sus planes de desarrollo que habrá que seguir. Los resultados que no convencen, la otra manifestación de la crisis de la formación y actualización de los maestros y maestras.
La ratificación de los eternos, el desplazamiento de algunos, los “dolidos”, el arribismo de otros.
Regular emociones cuando el desarrollo de la ciencia pedagógica sigue el juego de tronos del estadio medieval.
Las emociones lejos de las competencias y la productividad académica de los trajeados y trajeadas vestidos(as) por el ropaje “participativo” de una convocatoria de ternas que hizo parto y que ya se disponen al inicio de una gestión sobre ruinas del normalismo, el posgrado y la formación continua, el próximo enero.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

  • Griselda Gómez de la Torre
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    Regular emociones, el sujeto se desdibuja ante la maquinaria social – ultraliberal que lo forma, que lo determina, regulación de emociones que se condicionan y se aprenden a acallarse desde pequeños. Donde queda el sujeto cuando aprende a guardar para si las emociones?, Cómo recuperar al sujeto acallado?, Recuperar el senti pensamiento desde la significación de vida, de este estar siendo como urgencia y horizonte que nos permita repensar la forma de desprender lo dado y posibilitar la conciencia utópica como lo menciona Zemelman, tan necesaria para reconstruir al sujeto consciente de su historicidad, de su participación como condicionante de una nueva sociedad.

  • Gris Gomez
    Responder

    Fe de erraras: neoliberal

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