Reflexiones educativas en días de guardar

 en Andrea Ramírez

Andrea Ramírez Barajas*

Las vacaciones de cualquier época del año sirven para dos grandes cosas:

a) Como descanso del trabajo.
b) Para reflexionar y ver el mismo trabajo desde otra perspectiva.

Esto me pasa a mí por estos días, el trabajo educativo es especialmente demandante, implica poner atención en muchos puntos o en muchas aristas que así lo requieren: atender a los niños y niñas, atender los contenidos de estudio o los contenidos en el programa, responder a las indicaciones institucionales surgidas desde la autoridad educativa (dirección de escuela, supervisión, etcétera), atender a padres de familia con demandas específicas, estar al cuidado de las rencillas, pleitos o conflictos que surjan entre los escolares, atender los proyectos “especiales”, festivales de la primavera, llegada de la cruz roja, salida de campamento, atender a niños y niñas que se van rezagando, canalizarlos a la instancia de educación especial, etcétera. Todo ello y muchas cosas más es realizado por una sola persona, sin auxiliares y muchas veces sin apoyos, el tiempo de vacaciones es un buen tiempo –como ya lo dije– para el descanso, pero también para la reflexión.
Este periodo de vacaciones se le conoce como “días de guardar”, la Semana Santa o semana mayor, para las personas que profesan de manera cercana la religión católica e incluso otras religiosas, para quienes hemos asumido en serio el principio laico de la educación, es una semana más que por motivos religiosos (¡que paradoja!) el sistema se paraliza dos semanas.
La reflexión de la educación por lo tanto puede girar en torno a cuatro ejes de indagación:

• Reflexionar sobre la actualidad educativa que vivimos.
• Reflexionar acerca del escenario de reforma en el que estamos inmersos.
• Reflexionar sobre el entorno concreto en donde realizamos nuestra tarea.
• Reflexionar en cuanto a la relación que se establece con los colegas del colectivo escolar.

La tarea educativa en la mayoría de los casos se realiza en condiciones institucionalizadas (es decir, todo escenario de escolarización es un escenario institucional), aún los maestros o maestras que laboran en escuelas unitarias lo hacen en una institución, aislada u olvidada pero institución al fin.
Uno de los aspectos poco trabajados por la investigación, tiene que ver con la relación existente entre el trabajo educativo y las expectativas de los sujetos, lo que esperan de la educación y también lo que esperan su maestro o maestra que tienen al frente.
Estos días que son de guardar, significa que, cuando menos se nos recuerda que las utopías deben prevalecer en el desarrollo humano y más aun cuando hablamos de educación. Una utopía es pensar que un mesías dio la vida por todos nosotros y una utopía más es que ese mesías algún día regresará.
Es importante que las y los educadores nos ocupemos de las cosas terrenas, es aquí donde están los principales conflictos pero también y de igual manera las grandes soluciones. Pensar en estos días cual es el camino educativo que deberemos seguir en la fase siguiente de nuestro trabajo, es guardar adecuadamente estos días que como se ha dicho reiteradamente, son días de guardar.

*Doctora en educación y consultora independiente. andrearamirez1970@hotmail.com

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