¿Qué pasa en las Unidades de la UPN?

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

En algunos estados del país, las unidades de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) siguen siendo inexistentes. En el presupuesto real para la transformación de limitaciones ontológicas que le impiden ser universidad en sentido pleno; política educativa de cada estado; proyectos educativos de alcance municipal, estatal y regional; posicionamiento mediático y sectorial vinculado al nivel medio superior.
Las unidades UPN siguen viviendo a la sombra de un sueño inexistente de facto, que las mantiene en zozobra, adormecidas, apaciguadas y con ello, a todos sus actores educativos. En algunos casos, las Unidades se han convertido en el reducto político de neutralización y olvido, ese lugar donde son enviados quienes han salido a la luz pública con malas notas y se requiere que sean olvidados, pero al mismo tiempo los compromisos políticos impiden eliminarlos del ámbito público sin remitirlos exclusivamente a la iniciativa privada.
En otros, se ha convertido en la única opción para personal talentoso que no tiene influencias ni posicionamiento político, pero que al actuar, realmente están solos porque no hay cohesión ni bloque ideológico de acción para la movilización y, curiosamente, la transformación vilipendiada en el lema universitario.
También están los profesionistas que no tienen talento ni interés, que desconocen la historia de la UPN y que únicamente los mueve el salario y, en algunos casos, la seguridad laboral que emana de estar en un lugar invisibilizado: malos salarios, prestaciones en retroceso…
Están los de la vieja guardia, algunos de ellos, que fundaron o entraron a pocos años de iniciarse la operación y que siguen vinculados ideológicamente con una serie de apoyos nacionales que emanaban de Ajusco, logrando posgrados, investigaciones, contactos… porque tenían tiempo y recursos… En esa añoranza no ven que las cosas han cambiado y se quedan con parte de la historia, con esa parte de la historia que les conviene.
Existen los políticamente correctos que buscan estar bien con todos y, a la hora de la verdad, con ninguno, faltos de carácter, visión que no va más allá de egoísmos disfrazados. Se encuentran los dedicados, con vocación docente, actualizados y con gran entusiasmo, pero esos no duran y no lo hacen porque las puertas se les abren en otras instituciones y con ello las unidades se vacían del talento joven, bien preparado y comprometido con la docencia.
Otros luchan, generan ideas, proyectos, ponen dinero de sus bolsas y trabajan con gran entusiasmo, con visión revolucionaria… pero poco a poco algunas administraciones que llegan a las direcciones y las distintas Secretarías desgastan, engañan, bloquean y con ello se cansan y son neutralizados.
El estudiantado también tiene lo suyo. Algunos se escudan en este escenario para aprovechar bajo la lógica: a río revuelto, ganancia de pescadores; así estudian en una escuela donde basta cumplir horarios, saben que no hay que moverse, pasar desapercibidos para sacar su carrera y obtener su título y, sobre todo, por encima de todo, su plaza y su base… eso es lo único que les preocupa; muchos de ellos no entraron a las Normales y están en las unidades como segunda opción.
Hay otros tipos de estudiantes y baste sólo decir, para hacer justicia, que son los menos y están comprometidos con la universidad y su formación, pero esos son los menos, porque al igual se desgastan y son engullidos por la cultura institucional, académica y visiones de mundo conformista y acomodaticia que viven, no sólo en las unidades, sino en la cultura que les está tocando vivir y desde donde han sido formados, donde privan, entre otras sentencias: no te metas en problemas, que no te interesen los demás, vive tu vida y preocúpate de tu vida y ya…
Este mapeo no es exhaustivo, pero se realiza con el fin de visualizarnos, si fuera el caso, para decidir qué futuro le espera a nuestras unidades, porque el futuro que tengan será el mismo que nosotros compartiremos, puesto que somos parte fundamental de la universidad. ¿Hasta cuándo despertaremos?

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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