Qué hay del cambio de directivos en las escuelas Normales de Jalisco

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

En 2013 cambiaron los modos y las formas en Jalisco para la elección de directores en las escuelas Normales y el posgrado, durante la administración del secretario de educación en turno (omito su nombre por lo opaco de su gestión), se publicó una convocatoria abierta (nunca ante vista) que contenía algunos filtros para los aspirantes al puesto, entre otros, la formación y producción académica, el reconocimiento social, una entrevista, un examen sociométrico y la presentación de un proyecto educativo para la institución; la idea era elegir al mejor perfil para el puesto, sin embargo, vinieron los acuerdos y arreglos entre las Secciones sindicales, la presión de los grupos y los intereses personales del responsable de la SEJ, finalmente el resultado estuvo lleno de irregularidades en donde, una buena parte de los directivos elegidos no cumplían con los requisitos del perfil y, contra viento, marea y críticas de la comunidad educativa y los oídos sordos de las autoridades, llegaron a las escuelas estos directivos, algunos no tuvieron problemas y terminaron su gestión gracias al apoyo del SNTE, la SEJ y los grupos al interior de las instituciones, otros navegaron con muchas dificultades y no terminaron su gestión por diversas razones: en uno de los casos el directivo falleció, en otro el personaje pasó a otro puesto en la SEJ y, en una más, por las dinámicas patológicas que quiso imponer en la institución.
Posteriormente, en 2017, surge una nueva convocatoria (ésta ya no fue tan abierta y publicitada como la primera), aparentemente iba a tener un árbitro externo (el TEC de Monterrey) y un equipo de evaluadores conformado por funcionarios de la SEJ y representantes de ambas Secciones sindicales, aunque, y de acuerdo a los resultados prácticamente fue pura formalidad porque en realidad no hubo cambios sustanciales ya que, en seis escuelas (las federales de San Antonio Matute, Atequiza y Colotlán y las estatales de Arandas, Especialidades y Unión de Tula), sus directores fueron ratificados, en cuatro más (los nuevos directores) ya formaban parte del cuerpo directivo de la gestión saliente como subdirectores (Educación Física, Educadoras de Guadalajara y ByCENJ del sistema estatal y la federalizada de Ciudad Guzmán), y solo a la Escuela Normal Superior de Jalisco llegó un nuevo director que no pertenecía ni al nivel de Normales ni a la comunidad educativa de esa escuela, sino a la Sección 47 del SNTE; en estos procesos no fueron contemplados los posgrados, cuyas direcciones se asignaron más adelante, hasta mediados de 2019 e impulsados por la nueva administración de la SEJ y el visto bueno de las Secciones 16 y 47 del SNTE.
De acuerdo a lo dicho por las autoridades educativas de entonces, se dijo que las gestiones directivas en las escuelas Normales durarían 4 años (cosa que se cumplió hace un mes) y que los directores podrían extender su función otros cuatro años si resulta favorable la evaluación a su trabajo en ese periodo.
En ese sentido, la convocatoria ya tendría que haberse publicado o, en su defecto, los directores ratificados gracias a su desempeño al frente de las instituciones, lo cierto es que la mayoría de ellos ya tiene en el puesto 8 años y, de ser ratificados serían 12 años que, para el crecimiento y renovación de las instituciones no es nada recomendable, a menos que se demuestren con hechos y resultados mejoras sustanciales entre las escuelas que recibieron en 2013 y la que tienen hoy en día a su cargo, para ello habría que evaluar, entre otras cosas:

• Porcentaje de actividades llevadas a cabo del Plan Institucional presentado tanto en la convocatoria de 2013 como en 2017.
• Reconocimientos académicos a la escuela y al personal.
• Aportaciones a la comunidad normalista y educativa local, nacional e internacional.
• Académicos con perfil Promep.
• Académicos en el Sistema Nacional de Investigadores.
• Proyectos de investigación.
• Publicación de boletines, libros y revistas.
• Acuerdos e intercambios con instituciones locales, nacionales e internacionales.
• Movilidad académica e intercambio de estudiantes y docentes.
• Cantidad de egresados que ingresaron al servicio docente mediante examen de oposición.
• Mejoras a los edificios y renovación de mobiliario.
• Mejoramiento profesional del personal docente, administrativo y de servicio.

En fin, sabemos de sobra que las escuelas Normales (a diferencia de algunas instituciones de educación superior) carecen de autonomía para regirse por sí mismas, ya que éstas dependen de las lógicas que determinen la SEJ, la SEP y el SNTE, tanto en lo relacionado a los planes y programas de estudios como a las dinámicas con que se mueve el personal que la conforma y, mientras no se dé ese paso, dará lo mismo que el directivo sea elegido por convocatoria, por “dedazo” o por cualquier otro medio académico, político, democrático o antidemocrático, finalmente su función estará supeditada a un mandato que carecerá del consenso y autonomía que requiere una institución de educación superior como tal, ya que por tradición ha sido un bastión fundamental de la Secretaría de Educación y un espacio político que controla al magisterio desde su formación.
Esperemos pues, con toda la calma del mundo lo que determinará la SEJ para elegir a los directores de las 11 escuelas Normales que se encargan de formar a los maestros de las próximas generaciones, veremos si siguen los mismos o, si llegan otros para hacer casi lo mismo, al tiempo.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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