Presupuesto en rojo y consecuencias
Carlos Arturo Espadas Interián*
José Vasconcelos rompe con el gral. Álvaro Obregón, entre otras causas, por el presupuesto para la educación. Obregón destina recursos para apaciguar levantamientos y con ello disminuye recursos a educación. Sin recurso no hay educación formal.
La construcción discursiva es fácil de emitir, difundir y sostener desde la textualidad misma; sin embargo, para la operación de una educación de calidad o, como el modelo educativo actual declara, de excelencia, se necesitan recursos que van más allá de lo discursivo.
El Estado mexicano no tiene recursos suficientes, al menos lo que deja ver, para operar su propuesta educativa, entendiéndose recursos de forma amplia. En la NEM mezcla desde la perspectiva crítica hasta otras vertientes poco claras y que se han ido definiendo con el tiempo, logrando un modelo más o menos congruente; sin embargo, sigue recuperando elementos contradictorios que en la operación limitan el modelo. Esto es el recurso teórico-conceptual.
Además, los recursos materiales, humanos –alineados al modelo educativo– y demás están casi ausentes. El sistema educativo opera en el límite de la supervivencia. Todos los niveles educativos se encuentran en esta situación y los discursos oficiales la niegan, intentándose construir un mundo discursivo donde todo es perfecto y opera sin problemas. Mientras, el personal docente, directivo y los estudiantes pagan las consecuencias. Pero no se queda ahí, los impactos llegan a toda la sociedad.
Toda obra educativa necesita recursos, desde las escuelas enclavadas en la sierra hasta aquellas que aun en la urbe no se escapan de carencias. Los modelos y proyectos educativos en el texto van a pasos agigantados, cumpliendo estándares y orientaciones internacionales que en la operación nuestro país, en las condiciones actuales, no puede operar.
En educación no se trata de simular atender necesidades, escuchar y aparentar dialogar. La mentira de las estructuras de soporte está llegando nuevamente al límite; cada vez son más claras y evidentes. Sin embargo, lejos de promover movilizaciones, lo que están produciendo en las comunidades educativas es un enquistamiento, donde las autoridades de todos los niveles e incluso aquellas instituciones que no se encuentran directamente involucradas son cómplices.
Así, las comunidades educativas desfallecen lentamente, lográndose únicamente pérdida de sentido, desánimo y con ello cada vez se aleja más la calidad o la excelencia educativa. Cuando eso pasa, el país está condenado a seguir siendo dependiente y engrosar los lazos o grilletes de dependencia y con ello a continuar en su estado neocolonial, por tanto, imposibilitado para realizar procesos de descolonización y posicionamiento geopolítico; es decir, firma su sentencia de muerte.
*Profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com