Postergados

 In Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

 

Resulta que doña IA (Inteligencia Artificial) afirma que ya resolvió más de algún problema de la matemática. Se trata de planteamientos que habían quedado “para después” porque los humanos habían logrado formular los problemas, pero no habían logrado resolverlos. Falta que esas soluciones sean consideradas válidas por los matemáticos de inteligencia natural. Uno de los que se apuntó que había sido resuelto es parte del conjunto conocido como los siete problemas del milenio, para la solución de los cuales el Instituto Clay ofrece un millón de dólares. Un antecedente es éste: en 2003 Grigori Perelman (nacido en 1966) solucionó la “Conjetura de Poincaré”. La solución fue verificada en 2006 y Perelman rechazó el millón de dólares. La conjetura de Poincaré planteaba que “cualquier forma tridimensional que no tenga agujeros y sea simplemente conexa es, en esencia, una esfera tridimensional” (https://es.wikipedia.org/wiki/Grigori_Perelmán) y (https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/hombre-que-resolvio-problema-siglo-y-dijo-no-a-1-millon-dolares_24912). En días recientes, el 8 de septiembre, un par de investigadores señalaron que la respuesta que había dado next-gen de OpenAI, una modalidad de inteligencia artificial, al problema de Navier-Stokes probablemente había accedido a los avances de su investigación. Levent Alpöge, de Anthropic, y Tristan Buckmaster, de la New York University, apuntaron que habían hecho avances, pero no estaban satisfechos aún y no habían presentado los resultados. Señalan también que hay confusión respecto a cuál fue realmente el problema resuelto (https://cims.nyu.edu/~tristanb/statement.pdf). En todo caso, habrá que esperar unos cuantos meses o años a que los matemáticos revisen y verifiquen la solución.

Este caso es uno más de los muchos asuntos que se tienen que postergar, tanto la solución como su verificación y hasta su divulgación. Un caso en el mismo campo de las matemáticas es el que involucra a Jared Duker Lichtman (https://www.bbc.com/mundo/articles/cpw9lgvenkgo?at_campaign=Social_Flow&at_format=link&at_ptr_name=facebook_page&at_link_type=web_link&at_link_origin=BBC_News_Mundo&at_bbc_team=editorial&at_link_id=F3D970D2-AB6E-11F1-8469-F9F77E1630BB&at_campaign_type=owned&at_medium=social), quien señala que el problema 1196 de Erdös había sido resuelto (según le pareció) de forma correcta. No entraré en detalles de planteamientos, soluciones y explicaciones que no logro comprender y que van más allá de mi bastante modesta y humilde inteligencia natural. Lo que sí quiero señalar es que hay múltiples problemas que la humanidad ha postergado a tal grado que se han convertido en problemas perversos, es decir, son tan complejos que resulta difícil encontrar un planteamiento claro y, en buena parte, ello dificulta generar una solución. Estos “problemas perversos” (wicked problems) pueden asimilarse a problemas de gran complejidad. Según Horst W. J. Rittel y Melvin M. Webber, se caracterizan porque “son liosos o desordenados, están mal definidos, son más complejos de lo que podemos captar en su totalidad y están abiertos a múltiples interpretaciones basadas en diferentes puntos de vista” (http://www.fig.net/resources/proceedings/fig_proceedings/fig2010/papers/ts03m/ts03m_finegan_4014.pdf).

En general, los problemas postergados no pueden equipararse con situaciones tan simples como “se me olvidó tener hijos” o “ya lavaré la ropa otro día”, sino de asuntos que, al posponerse, se complican con más problemas. Hay algunos que nunca se plantean o realizan, como escribir la tesis, inscribirse en un posgrado, realizar una entrevista importante, proponer un proyecto, realizar una estancia, visitar a los ancestros. Algunos asuntos postergados (no necesariamente perversos) que puedo plantear son asuntos de alcance social e histórico más amplio, como el calentamiento global o el clásico del concurso de Miss Universo, en donde las bellas se proponen lograr la paz mundial. Ya sabemos que ni las bellas ni los píos lo han resuelto y es probable que podamos considerarlo también como parte de los problemas perversos. Aunque podría parecer cosa muy sencilla: “dejen de pelear entre sí”, el asunto se ha postergado porque hay intereses como la apropiación de las tierras raras o las tierras junto al mar, que algunos (como Putin, como Netanyahu, como Trump, entre otros) empujan su solución para después. Hay otros asuntos postergados, como los problemas de agua potable y de desgaste hidráulico del subsuelo, por ejemplo: (https://www.facebook.com/share/v/16AC1E81QJa/ o las deudas impagables a las que han seguido abonando los descendientes de poblaciones esclavizadas (http://youtube.com/post/UgkxLK-FDdD3oy1CQAkIeBpFyjNnogdKSkLZ?si=ShvELTB2btyz2L6y), que nunca se darán por saldadas porque entonces se generaría el problema de a quién, cómo y con qué pretextos expoliar a otras poblaciones. Ya lo hemos visto en las “deudas” de Jamaica y Haití con los países cuyos gobiernos llegaron a sacar sus recursos y luego se hicieron los dignos y pidieron compensaciones cuando sus pobladores se resistieron a seguir siendo esclavizados. Lo que Francia debería pagar se ha convertido en un problema cuya solución se ha postergado y alargado. De la misma manera que se ha señalado en días recientes el asunto del FOBAPROA (conocido desde hace años como el “Robaproa”): “Según datos recientes de la Secretaría de Hacienda presentados en septiembre de 2026, no se ha logrado reducir porque los pagos realizados solo cubren intereses mientras el capital principal se sigue refinanciando”. Asuntos postergados y, para beneficio de quienes reciben los pagos, de nunca acabar: (https://es.wikipedia.org/wiki/Fobaproa).

Los sistemas de salud y de educación son parte de esas dinámicas siempre en evolución que se convierten en problemas postergados. “Ahí luego seguimos” es la aparente solución temporal, pues, como ya sabemos, siempre habrá más padecimientos que prevenir y atender y siempre habrá nuevos niños y adultos con deseos, obligaciones o aspiraciones asociadas con el aprendizaje. Por lo pronto, sigamos con el alcohol, el azúcar y el petróleo y no mejoraremos ni la salud ni nuestra educación respecto a cómo llevar una vida saludable. Comamos una golosina o una botana y tomemos azúcar líquida y un vinito mientras pensamos; ya veremos cómo resolver el problema de las enfermedades crónicas en vez de prevenirlas (https://www.saludiario.com/los-6-problemas-de-salud-mundial-mas-graves-en-la-actualidad/) y (https://ciec.edu.co/12-problemas-de-educacion-a-nivel-global-y-como-solucionarlos/). Las poblaciones cuyos problemas han sido postergados resultan de poca monta e importancia para otros grupos de la humanidad. Esos problemas y esa gente están lejos geográficamente para quienes tienen otros problemas por resolver. Así, el desplazamiento de las poblaciones y los conjuntos de problemas que causan ese problema suelen quedar postergados. Es tan apabullante la situación, que habrá que resolverse después (https://eacnur.org/es/blog/problemas-actuales-de-la-sociedad-y-sus-consecuencias), como señala el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. El reporte “Seamos hogar para quienes no pueden volver al suyo” (2025) muestra algunos de esos problemas en vías de solución. “Hasta inicios de diciembre de 2025, más de 152.500 personas mexicanas y más de 12.000 personas de terceros países fueron retornadas a México, principalmente a Tapachula y a Villahermosa”; sin embargo, uno de los problemas postergados que deberá enfrentar el gobierno federal y los gobiernos estatales y locales es el de la integración de esas poblaciones retornadas y de las poblaciones refugiadas.

¿Qué aprendemos de los efectos de la procrastinación? Que hay problemas que no deben resolverse con apresuramiento (in haste, como aquella marca de reloj que reformulaba la advertencia tempus fugit), pero también que hay algunos que se agravan y se vuelven perversamente irresolubles o que dejan de ser problemas porque se mueren los involucrados. Vemos que hay algunos que quisiéramos tener resueltos, pero que no contamos aún con la manera de solucionarlos; o para los cuales no nos alcanzan los recursos pecuniarios o intelectuales o tecnológicos que (suponemos) ayudarían a eliminarlos de nuestros horizontes de ansiedad. Uno de esos muchos podría ser el del transporte urbano: hay tantos millones de “soluciones” muy personales que no alcanzan a sumar para una solución sistémica que abarque las necesidades de movilidad de las poblaciones de las ciudades y regiones, a las horas, calendarios, velocidades y magnitudes que requieren los traslados. Así que, por lo pronto, paliamos o postergamos la solución.

¿Y tú? ¿Qué has postergado en tu vida? ¿Qué has podido realizar después de un tiempo? ¿De qué te congratulas, por no posponerlo más? ¿Qué consecuencias positivas o negativas tuvo que no dedicaras tiempo y energía a alguna misión? ¿Qué lamentas haber dejado para después? ¿Qué problemas ves que debieron resolverse cuando había otras condiciones? ¿Qué situaciones detectas en las cuales la espera derivó en mejores consecuencias?

 

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search