Por una democracia ideal

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Inició el proceso electoral y, en nuestra particular forma de hacer democracia, inicia la contienda entre partidos y candidatos con el objetivo de sumar electores. Desde este domingo la sana distancia quedó en botón de espera.
El imperativo Vota Por… se impone sin escrúpulos al final de cada mensaje que a golpe de repetición busca direccionar preferencias.
La elección del próximo 6 de junio invita a electores y convoca a ciudadanos a la participación reflexiva y a la práctica de la democracia, a la definición del rumbo en la toma de decisiones importantes en algunas gubernaturas, diputaciones federales, locales y presidencias municipales.
Una vez más, tomamos decisiones republicanas y nos ungimos como demócratas al depositar sufragio en las urnas, confianza en quienes nos representarán.
Hacer buen gobierno no está en las competencias de todos los políticos, ser instrumento es parte del ser abanderado de un partido político y grupo; ser instrumento de fuertes intereses externos e internos está en la esencia de algunos nombres, de algunos apellidos.
No será una campaña tersa y aterciopelada, las voces y lenguas ya afilan y siembran los mensajes recíprocos en descalificación, ya atrincheran y lanzan “cartuchos” de distintos calibres a costa de dinero público. Hay pasiones, hay expectativas de triunfo, hay ambiciones.
A cómo se han dado algunos procesos anteriores todo mundo se siente merecedor de gobernar. Estar preparado y ser líder amado es otra cosa.
La acepción de “campaña” tiene mucho de gesta militar. Esta vez, como ya lo hemos vivido, será la contienda electoral de todo se vale, incluyendo la mentira como medio para derrotar al contrario, la guerra sucia, el río revuelto, el cuarto de guerra en la cabina de comunicadores.
Ojalá nuestra democracia tuviera ya la fortaleza para que el pueblo decida libremente y se respete su voluntad.
Ojalá que la cortina de humo provocada por discursos, fotos, Twitter y declaraciones políticas a modo en prensa, no desvíen la atención sobre los desafíos importantes, no ponga en riesgo los avances democráticos.
El centro del debate público debe ser el empleo, economía, seguridad, salud; la educación de calidad, la lucha cerrada contra la corrupción, el medio ambiente, la reingeniería de instituciones cosméticas de servicio público, la acotación de los pequeños dictadores estatales, etcétera.
Los mexicanos, por enésima vez en uno o en otro bando, como en las guerras de Independencia y de Reforma, cmo en la Revolución, como después de 1988, tomaremos partido del abultado conjunto, del puño de partidos que se ofertan.
Muchos partidos, muchos aspirantes, muchas manos negras, muchos rostros hipócritas y oportunistas. El elector tendrá que hacer un ejercicio de discriminación y tomar una atinada decisión razonada.
La práctica de la democracia como forma de vida en el hogar, fábrica, escuela, universidad, Ayuntamiento, el Congreso.
La democracia como forma de vida, uno de los fines a los que abona la educación en el país.
La paz entre instituciones políticas será objetivo compartido, imperativa la participación activa y responsable; la gobernabilidad, el resultado de los procesos que idealmente deben fortalecernos.
Los optimistas comodinos con calcas vehiculares en cruceros de ciudad hablan de convocatoria real al electorado y de participación masiva; los pesimistas dudan de que superemos la decepción en algunos estados del país, de que las condiciones provocadas y condicionadas por la pandemia lleven a votar a todos los inscritos en el padrón electoral este 2021.
El pensamiento divergente, la confrontación y las ideas detrás de la trinchera están en la esencia de la competencia política, de la legítima lucha por un puesto de elección popular.
El pueblo no la está pasando bien, los falsos políticos no pueden meterse detrás de sus causas impostoras para satisfacer egos personales y ambiciones.
La elección próxima y las campañas electorales mismas son un laboratorio social y una clase abierta de Civismo para todos.
En materia de división de poderes y de elección de gobernantes y representantes, para los educandos en formación de educación básica es una oportunidad de fortalecer saberes sobre las normas y las reglas de nuestra República.
Para los votantes, estará en evaluación la formación histórica y capacidad de conocer la realidad nacional, estará en juicio el conocimiento de las propuestas de los partidos políticos y sus alianzas, el conocimiento de cada propuesta y calidad moral de las personas que aparecen en la boleta electoral.
La ciudadanía como objeto de deseo de los grupos y personas que aspiran a un cargo de elección popular, la irrupción del ruido y de la palabra arquitecta para construir promesas, convocar voluntades e intención.
La ciudadanía debe sufragar con clara conciencia de clase.
Son millones de spots publicitarios los que irrumpen masivamente ante los oídos y los ojos de los mexicanos en edad de votar y de manera colateral invaden y rompen el derecho al silencio de los menores de 18 años.
Mucho ruido, débiles ideas y propuestas.
El estado mexicano y sus órganos competentes en materia de elecciones están obligados a organizar y regular la competencia por los cargos de elección popular.
En México, a pesar de ser un país con grandes necesidades, el siglo XXI ha sido escenario del extensivo gasto en procesos electorales, de privatización hasta de los órganos electorales.
Hemos invertido gasto público en las carreras particulares y en una democracia cuya tasa de retorno en calidad y transparencia de gobierno es difícil estimar.
Gastamos recursos valiosos en darnos gobernantes capaces de mentir en campaña política pero, incapaces de cumplir en la gestión de gobierno a favor de las mayorías electoras.
Una burocracia cara de filiación partidista que no garantiza neutralidad está de nuevo cuestionada.
Bajo la lupa el Instituto Nacional Electoral heredero del IFE. Las correspondientes instancias estatales estarán a prueba, la burocracia “dorada” y para muchos innecesaria, muy cuestionada recientemente por su parcialidad en temas de su materia, por su reacción tardía en meses de pandemia, en materia tan sencilla como la emisión de credenciales de elector.
Los tecnócratas de grandes salarios en el INE y la confianza fracturada, los hechos por venir el próximo bimestre.
A nivel nacional el cambio en México del 2018 expresó la evolución de una sociedad mexicana con deseo de mejorar el destino desgraciado en materia política; tres años después sin mucho sustento de datos, se niega cualquier avance y transformación por algunas voces.
Que el pueblo evalúe y determine en urnas.
Nuestra democracia mexicana débil para eliminar partidos y sindicatos, para sepultar políticamente advenedizos y perdedores, para generalizar principios e identidad nacional.
2021, pese al marco de pandemia que debiera producir unidad, no parece el año ejemplar en el debate de ideas y propuestas.
El eterno retorno al punto cero como riesgo.
A pesar del claro mandato, los grupos y personas desplazadas en la elección de hace tres años, quieren regresar por sus fueros y descarrilar el cambio. En la democracia aspirar es legítimo, por respeto a la voluntad mayoritaria se debiera repensar el recurso de la guerra sucia.
La participación de la oligarquía, de los beneficiarios del estado de cosas, harán uso de todos los recursos, incluyendo ahora los públicos, para erosionar la base social del proyecto vencedor en la pasada elección; los moralmente derrotados apuestan a la sobrevivencia y para tal fin no repararán en los medios.
Las aguas turbias de algunas campañas políticas, el discurso mareador vestido de moralidad inexistente, los personajes e instituciones políticas que han defraudado la confianza del pueblo mexicano.
Los profesionales del oficio político y la mercadotecnia especialistas en vender y reinstalar biografías de impresentables, los tomadores del micrófono detrás de sus barbas y sus posgrados extranjeros, los improvisados.
Los mercenarios en los medios de comunicación, especialistas en denostar o, por el contrario, posicionar sujetos sin mérito y obra reconocible, los que vendieron espejitos de colores en el pasado y militan ahora con impunidad frente a las cámaras y los tik toks agoreros.
Mucha de la práctica democrática en nuestro país tiene postores.
En la perspectiva del cambio, mucho del quehacer que hay que generar desde la formación de las nuevas generaciones está por hacerse.
Los jóvenes y las mujeres son objetivos estratégicos para quienes ofertan inasibles bienes, para quienes merodean en la voluntad de los electores que naufragan en el presentismo.
Los jóvenes y las mujeres, todos los ciudadanos, tenemos que abrir cuarto intermedio de análisis y reflexión, de evaluación de plataformas y proyectos de partidos y personas, con la mirada puesta en las urnas del domingo 6 de junio.
Abrir los ojos y oídos, filtrar con rigor los mensajes, el tiempo es corto pero una práctica democrática ideal es posible.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

  • Desiderio Ramos Camarena
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    Dr.Zatarain su análisis es muy elocuente y profundo en ésta madeja tan enredada en tiempos electoreros,me quedo con su mensaje,voto razonado por la democracia de México,ya quien gobierna está enderezando el barco a punto de naufragar,no perdamos el rumbo el objetivo es muy claro,gracias por su

    atinado escrito Dr. envío saludos fraternos.

  • Griselda Gómez de la Torre
    Responder

    Dr. Rubén, análisis crítico y reflexivo del proceso en ciernes, madurez y cultura democrática por fomentar y ser parte de este llamado cívico.
    Saludos fraternos

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