Piaget vive

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Antes que los últimos días de septiembre patrio caigan del calendario, escribo estos breves apuntes en homenaje a uno de los pensamientos más trascendentes en la discusión psicológica y por extensión en el debate de ideas pedagógicas.
El reconocimiento también por su aporte a la independencia del pensamiento del profesor y la consolidación progresiva de un corpus de teoría y acción reflexiva sobre la ciencia de educar.
Por supuesto que el personaje referido es Jean Piaget quien murió el 16 de septiembre de 1980 en Ginebra, Suiza. Jean William Fritz Piaget descansa en paz en el cementerio de los Reyes en la ciudad de Ginebra Suiza, en dónde entre otros también yacen el reformador protestante Juan Calvino y el escritor Jorge Luis Borges.
Hace 40 años de su ausencia. La fecha es una buena oportunidad para la relectura, para la reflexión sobre la educabilidad del sujeto en condiciones de distanciamiento escolar y social, para asumir que el centro de toda propuesta de aprendizaje parte y regresa al educando como centro.
Piaget y el posicionamiento central del sujeto que aprende, la asignación de un rol distinto al sujeto enseñante. El educador constructivista, operatorio como desafío.
El profesor constructivista como ideal, como imaginario de una auténtica transformación de la relación didáctica, la revolución necesaria en el hacer y el decir.
Piaget puede aún ofrecer buenas respuestas, sus planteamientos en espiral dialéctica, con la vigilancia epistemológica ante las nuevas realidades aun pueden desbrozar caminos y ser el hilo de Ariadna en los laberintos de una Pedagogía con necesidad de renacimiento.
Su pensamiento y obra aún siguen vivos. Los pioneros de la Escuela de Ginebra, movimiento psicopedagógico internacional conocido como Nueva Educación (Education Nouvelle), entre ellos él, Claparede, Audemars y Lafendel, entre otros, todavía mantienen vivo ese espíritu científico en la investigación psicológica –Psicología evolutiva– y pedagógica.
Más observación, más comprensión de la infancia, más interpretación, más acción pedagógica y respeto a los estadios de desarrollo.
Mucho de los aportes provenientes de la investigación psicopedagógica llegaron a México a través de artículos y revistas divulgados por participantes en la reforma educativa española, por pedagogos españoles, participantes de la línea formativa piagetiana en Ginebra.
En el ámbito de la Pedagogía, ciencia muy dada a tomar retazos de muchas disciplinas y a resbalar en la praxis de la interdisciplina sus aportaciones indirectas han sido muchas.
Cualquier seminario, cualquier curso relativo a la obra piagetiana, quedaría corto por las múltiples implicaciones que tiene su teoría.
Continuar su obra de búsqueda de conocimiento y de generar una auténtica pedagogía experimental en México; construir una comunidad científica de renovación de la práctica educativa es deseable, pero por ahora no parecen viables dadas las condiciones de inmovilismo y simulación de muchos proyectos institucionales que debieran hacerlo.
Recuerdo hace algunos años en un curso sobre Problemas Psicopedagógicos de un programa de formación de docentes a nivel de Maestría. Los referentes eran diversos sobre la obra piagetiana, las dificultades de comprensión de los profesores de todos los niveles para interpretar sus planteamientos.
Piaget sonaba a novedad para algunos, sonaba a discurso legitimado en el ámbito de la academia para otros. La cita fácil, el esoterismo de su pensamiento teológico para creyentes acríticos.
Como un club de educadores con oportunidad de profesionalización había que adscribirse a las nuevas sagradas escrituras.
Los prácticos reflexivos en formación tenían voluntad y actitud de aprender, sus marcos referenciales estaban por consolidarse.
En el curso apenas bordamos un poco de tejido conceptual a través de dos libros: Seis estudios de Psicología y Epistemología Genética.
El pensamiento científico del educador tiene algunas debilidades y la significación de los materiales de estudio estuvo muy acotada.
Los referentes empíricos son muy amplios en los sujetos participantes, pero la mirada sobre los mismos con cierto nivel contemplativo y de mirada subjetiva, tienen que dar el salto hacia la construcción de hacer ciencia en movimiento de la inteligencia y desarrollo cognitivo infantil y adolescente.
Hay mucho trecho para apropiarse de metodologías e instrumentos para dar cuenta de la maduración de estructuras en la praxis misma.
En México, a través de las escuelas formadoras de docentes y de la Universidad Pedagógica Nacional desde 1979, del DIE-CINVESTAV-IPN, entre otras, nos hemos acercado al estudio, a su obra.
Imposible pensar sobre la práctica docente sin los mapas conceptuales elaborados por la psicogenética.
Imposible entender la dinámica cognitiva del sujeto que aprende sin comprender las aportaciones piagetianas y de la Pedagogía operatoria que con sus ideas se han formulado y se siguen elaborando.
El discurso parece haber llegado al pensamiento del educador, no así las implicaciones prácticas y de acción de la teoría psicogenética a las aulas.
El educador necesita releer su obra.
Comprender el debate actual de ideas pedagógicas tiene como base en gran medida sus estudios en el campo de la Psicología a través de la metodología clínica, una de las opciones metodológicas que desde las aportaciones cualitativas aportan una visión despegada del positivismo como explicación del comportamiento humano.
¿Cómo pasa el educando de un estado X de conocimiento a un estado Y?, es parte de la reflexión epistemológica que realiza sobre el esfuerzo cognitivo que el propio desarrollo humano ha representado a través del tiempo.
He ahí el reto de lo escolar como síntesis del desarrollo social del hombre, he ahí la clave de la Epistemología genética: explicar como sucede la transición de un menor nivel de conocimiento a un nivel que promete ser mayor.
He ahí una de las implicaciones pedagógicas mas sugerentes.
No enseñar demasiado rápido, dejar que el estudiante se reinvente a sí mismo con el objeto de conocimiento; como la crisálida de la mariposa, romperle el cascarón de manera externa la debilita. La verdad aprendida es siempre una verdad aprendida parcialmente; el impulso del propio alumno, su imperativo de especie, es apropiarse de la verdad total conquistada, reconstruida, redescubierta por el esfuerzo cognitivo del propio educando.
Piaget vive para la comprensión del desarrollo cognitivo de las nociones relativas al lenguaje, al pensamiento abstracto, lógico y matemático; las nociones científicas; el pensamiento moral y sus variantes de la moral del bien y del derecho.
Piaget vive y su epistemología genética es necesaria en toda agenda de formación inicial y continua de docentes.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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