Noventa millones…

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

…de pesos, será la cantidad que se requerirá para reparar las escuelas vandalizadas en Jalisco durante la pandemia. Más de 400 escuelas han sufrido daños materiales como vidrios, puertas y mobiliario rotos, bardas grafiteadas, cercos destruidos, focos quebrados, además de robos de equipo. La situación se hace más compleja ante la necesidad de recursos para asegurar la distancia adecuada en el momento del regreso a clases presenciales. Los protocolos de limpieza en varias escuelas como el lavado de manos de estudiantes y personal, además de la desinfección de aulas, escaleras, pasillos y patios, resultan difíciles o imposibles de aplicar dada la carencia de agua en casi 600 escuelas, asociadas con el desabasto en 212 colonias del área metropolitana de Guadalajara.
El verbo “vandalizar” refiere a los vándalos, nombre genérico para una serie de tribus de Europa central de los que ya se tenía noticia desde el siglo I y que llegaron a su apogeo en el siglo V d.C. Las tribus de los vándalos o vandulios, tienen orígenes geográficos en regiones en donde existían otros grupos como buros, helvecones, najarvales, elisios, arios y hermiones, entre otros. Es evidente que ninguno de estos grupos ha embestido contra las escuelas de la mencionada entidad federativa, sino muy probablemente han sido otros jaliscienses quienes han aprovechado la pandemia para apropiarse de materiales de las escuelas o para desahogar sus resentimientos contra estos edificios públicos.
Por desgracia, no ha sido sólo a causa de la pandemia de Covid-19 que las escuelas en el país han necesitado cuidados críticos. La infraestructura y equipamiento, además de la escasez de agua, electricidad, internet, accesos seguros, iluminación, servicios de alimentación saludables, en los alrededores de las escuelas, también inciden en las condiciones de aprendizaje y de salud física y mental de las personas de las comunidades escolares. De seguro se requieren mucho más que los mencionados noventa millones de pesos para cubrir muchos de los rezagos de las zonas escolares. Algunas entidades federativas de nuestro país tienen un rezago mucho mayor en términos de equipamiento escolar y de infraestructura de servicios en torno a las actividades escolares.
Noventa millones es también la cifra de aulas que se sumaron en noviembre 2020 a las que ya estaban cerradas en los meses previos a causa de la pandemia en el planeta. Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en diciembre eran ya 320 millones de aulas en las cuales se habían suspendido las clases. Para marzo del 2021, las aulas inactivas tenían sin clases a cuando menos 114 millones de estudiantes tan sólo en América Latina y el Caribe. No sabemos cuál es la proporción de las aulas vandalizadas en el mundo, pero lo que sí sabemos es que han sido los estudiantes quienes han sufrido los mayores daños en sus procesos de aprendizaje. El costo, mucho más allá del asociado con volver a ponerlas en condiciones de atender a los niños sin que ello represente un peligro de contagio de Covid-19, será enorme en términos del rezago para miles de millones de niños en nuestro planeta.
Además del cansancio y el estrés derivados del prolongado aislamiento, la falta de interacciones sociales en el juego y en la cooperación en actividades académicas, el deterioro de los ambientes escolares y el desánimo en las familias y en el personal de las escuelas tendrán efectos a mediano plazo que resultan difíciles de calcular. ¿Cuánto más tardarán las familias en recuperar su calidad de vida previa a la pandemia? ¿Cuánto más tardarán los estudiantes en emanciparse y aplicar los conocimientos y habilidades en las que se han rezagado estos meses? ¿Cómo afectará a la educación local, regional e internacional el deterioro o el abandono de las escuelas durante estos quince meses de pandemia?

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

Comentarios
  • Aída Sánchez Sencion
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    Desde que empezó la pandemia se escucha hablar de cómo han entrado los vándalos a las escuelas para destruir y con todo el dolo han hecho ruinas a algunos planteles educativos y siempre he me pregunto porque con tanto coraje lo han hecho los responsables, si ellos en algún momento de su vida estuvieron en algún salón de clases, sería muy interesante saber que les quedó a esas personas sobre recuerdos y aprendizajes, que cuando tuvieron oportunidad quisieron destruir lo que para muchos de nosotros han sido los mejores años de nuestras vidas, por recuerdos y vivencias. Esperemos que con esto se resurja en los alumnos el amor a la escuela donde sea un espacio tambien de convivencia y que para ello se deberá mantener en buenas condiciones en tiempo de escuela y en tiempo de descanso.

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