Normalizar carencia y adversidad

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

Cuando la falta de recursos es sistemática, paulatina y de forma creciente, así como la falta de atención y golpeteo continuo, directa, indirecta o veladamente, en todos los sectores de la comunidad educativa, únicamente se pueden usar dos conceptos: carencia y adversidad.
Varios centros educativos están acostumbrados a trabajar en la adversidad y administrar desde la adversidad. En este instante del transcurso de la historia, cuando se estructuran discursos, campañas, capacitaciones, acciones, marcos normativos y demás que favorecen las formas, lógicas y manifestaciones diversas, éstos resultan contradictorios con las situaciones institucionales a las que se ha sometido a los centros escolares.
Tal pareciera que se pretende constituir un ambiente de pobreza que normalice en toda la comunidad educativa las carencias, para que, al momento de egresar cuadros profesionales y estos lleguen a sus centros de trabajo, acostumbrados a carencias, no las vean.
Así se construye una cadena exitosa donde nadie alcanza a ver lo que no conoce, se invisibiliza desde la normalización y se imposibilita siquiera poder verlas, donde las carencias no son carencias, sino algo normal. Dentro de esta cadena se encuentra lo más valioso de un pueblo: su infancia.
En palabras de un positivista, para no referir autores de la corriente crítica, Gabino Barreda: “(…) la ignorancia; la falta de ilustración de nuestro pueblo es la que lo convierte en pasivo e inconsciente instrumento (…) haciéndolo a la vez víctima y verdugo de sí mismo”.
Aunque se quiera hacer creer que con existir estudiantes-profesorado ya se tiene lo básico en educación, no es cierto; lo será para fines analíticos y ontológicos, pero no en lo operativo, competitivo y, sobre todo, desde la lógica de la civilización actual; hay carencias materiales, financieras y de infraestructura, entre otras.
¿Por qué se busca aparentar que se está preocupado por el pueblo? Cuando no se está, por ejemplo, “La escuela te extraña” del nivel medio superior, apertura de escuelas –sin recursos reales, por supuesto–. Si la preocupación fuera real, no se tendrían escuelas deterioradas, estudiantado sin saber leer y escribir, certificación de la ignorancia en diversos documentos que parecieran indicar lo contrario: la educación está en crisis, como lo han declarado diversos académicos.
Así se forma en la complicidad al nuevo profesorado o, en palabras de Gabino Barreda, en víctimas y verdugos de sí mismos; lamentablemente, no sólo de sí mismos, sino de generaciones con las que trabajarán y todos los centros escolares e instituciones educativas donde laborarán.
Creo que si las cosas son así, se quiere, busca y se diseña para mantener sometido al pueblo, en su ignorancia para la inacción y el auto-sometimiento. ¿Ese destino queremos para nuestro país, para nuestra infancia, para nuestro pueblo, para nosotros?

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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