Movilizaciones sociales y estudiantiles

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

Antes de la pandemia, en el mundo se vivieron movilizaciones multitudinarias, escalonadas, continuas, en varios países y continentes, producto de diversas situaciones, con escalas, detonantes, respuestas y logros diversos.
Nuestro país no es la excepción; se presentaron movimientos sociales de naturaleza, intensidad y aparentemente objetivos diferenciados y denominadores comunes: Cuestionar y protestar sobre decisiones, acciones e impactos derivados de proyectos de Estado, política pública, modificación de marcos de actuación del Estado en los niveles de gobierno y situaciones que impactan en distintos sectores de la población.
Entre otros, se dio el movimiento social derivado del “gasolinazo” y la escalada de protestas estudiantiles por el caso Ayotzinapa.
Con la pandemia se aminoraron y casi desaparecieron las manifestaciones en todos los países. En el caso del nuestro, además de la pandemia, se dio un cambio de proyecto de Estado que respondió de forma real, aparente o, al menos, a nivel de discurso a necesidades expresadas por el pueblo, aunque generó otro tipo de movilización de recursos y fines de otra naturaleza a los que se habían activado antes de la pandemia.
Poco a poco se han iniciado nuevamente las movilizaciones estudiantiles y de la sociedad en general, con una característica: se encuentran focalizadas y no han alcanzado los niveles anteriores a la pandemia. En otros países los hay focalizados y de proporciones multitudinarias.
Hablando de movilizaciones estudiantiles en nuestro país, las causas son diversas; sin embargo, hay denominadores comunes que las generan: inconsistencias en los servicios educativos, poco presupuesto, modelos de liderazgo oportunista y antidemocráticos, ausencia de estructuras organizativas de soporte y atención en los procesos formativos y humanos, entre otros.
Así como en otros momentos históricos se han presentado tendencias que se materializan en distintos lugares e intensidades, así, actualmente, la población mundial está reaccionando ante detonantes que pueden quedar englobados en injusticias y elementos antidemocráticos; es decir, las causas de las movilizaciones, hoy más que nunca, han roto con las narrativas de sometimiento y control, haciendo inoperantes viejos mecanismos.
En un mundo mediáticamente vinculado con opciones diversas de referentes y narrativas, ya no son suficientes los mecanismos diferenciales y financiamiento multimillonario de control. El mundo está despertando y eso no puede ser evitado buscando culpables; existen múltiples detonantes y formas de configuración. Pareciera que la población mundial ha retomado la capacidad organizativa eclosionada antes de la pandemia.

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

Start typing and press Enter to search