Mi primer día azul

 In Cuentos y relatos del magisterio, Videos

Mara Georgina Compean Medina*

Era el primer día de clases del ciclo escolar 2024-2025 en la escuela primaria donde trabajo. Muy temprano en casa empecé a sentir nervios en el estómago por conocer a mis alumnos nuevos; por cuestiones administrativas, la directora asignó los grupos de última hora y no pude leer las fichas descriptivas de los alumnos del ciclo escolar pasado. Seguía intranquila y pensé: ¿qué puede pasar? Soy una maestra con 15 años de experiencia que se las sabe de todas: dinámicas de integración grupal divertidas, cuentos muy interesantes para leer. Todo estaba bajo control, nada debería salir mal porque llevaba mi planeación del primer día como una receta y debería ser un día de color rosa.
Llegué a las 7:30 am a la escuela y había muchos familiares dentro de ella; muchos acompañaban a sus hijos de primer año, otros que cargaban bolsas de material y algunos apenas iban a inscribirse. Se abren los portones de la escuela y me dirijo hacia mi salón observando el caos en el trayecto. Me encuentro a varios padres de familia y alumnos de mi grupo que me siguen y solicitan permiso para pasar a dejar el material didáctico y la mochila. Emocionada, escribo la fecha en el pizarrón. Me siento como una niña con sus marcadores nuevos; organicé los bancos en U, inflé globos, puse sobre el escritorio tarjetas, hojas de máquina, cinta adhesiva. Los alumnos seguían llegando, saludaban tímidamente y preguntaban dónde sentarse. Me llaman a dirección; me entregan un letrero con mi nombre y grupo para que los niños que anduviesen perdidos se pudieran integrar en la cancha al timbre. Me coloqué frente mi grupo; empezamos a tomar distancia y observó con compasión a las dos pobres maestras de primer grado tratando de calmar a niños que lloraban; en silencio le doy gracias a Dios porque no doy ese grado; mientras estoy pendiente del drama de los pequeños , escucho que empiezan a gritar en mi grupo varios niños: -¡Heyy, por aquí, Juan! – y Juan les contesta muy fuerte- ¡Están equivocados ella no es la maestra!- y se va corriendo con la docente que les daba en el ciclo escolar anterior, la maestra lo lleva conmigo y le dice -¡Cálmate Juan…ella es la nueva maestra!- Y Juan contesta molesto- ¡No quiero y a mí nadie me dijo nada! -, la maestra se acerca y me dice -! El es Juan y es autista! – y se va… me acerco a Juan y trato de tocarle el brazo para calmarlo y me grita muy fuerte -¡No me toque, usted no sabe nada !- En eso se acerca una alumna del grupo y le dice -¡Cálmate Juan, la maestra tiene muchos colores, ahorita los vas a ver!- Juan toma aire profundamente, empieza a balancearse sobre sí mismo, aletea sus manos; en ese momento recordé un video donde mostraban como se autorregulaban los niños con autismo cuando están en crisis y pensé -¿Ahora qué voy hacer?- no sé cómo tratar a un autista .Las palabras de bienvenida de la directora no parecían tener fin, mientras veía de reojo a Juan empecé a buscar a la maestra de USAER, al hacer contacto visual con ella le hago una señal para que venga conmigo, se acerca y le pregunto- ¿Qué condición tiene Juan?- y me responde -¡ Juan tiene TEA ,está molesto por el cambio, lee su expediente, no te preocupes lo vas hacer bien, le gusta dibujar y los horarios, ya está diagnosticado y medicado!- Cuando pasamos al salón Juan me pregunta molesto –¿Cuál es mi lugar?- y le respondo ,- ¡Ocupa alguno que este desocupado¡- y me grita-! —¡Espere, usted no sabe nada! —Y sale corriendo del salón; yo, por instinto, salgo corriendo atrás de él, le voy llamando por su nombre y no me responde, no para, hasta que llegamos a su antiguo salón. Juan había dejado su mochila ahí. De regreso al salón, le digo: —¡No te puedes salir corriendo sin avisarme! —Y él me vuelve a decir: —¡Usted no sabe nada! —Lo traté de tomar de la mano, no me lo permitió, me ofrecí a cargarle la mochila y tampoco aceptó. Juan lloraba; opté por seguirlo en silencio y pensaba: —¡No sé nada, no sé cómo calmarlo!
Al llegar al salón, recordé que la mejor manera de acercarme a un alumno con Barreras para el Aprendizaje y Participación (BAP) era conociendo sus intereses. Eliminé la planeación perfecta del día e improvisé rápidamente la técnica del papelógrafo. Hice la agenda de trabajo; los niños se presentaban y apuntaban en el papel gigante las actividades que les gustaría hacer en el aula e hicimos el horario. Juan estaba muy interesado. Esa mañana encontré que en mi grupo había siete niños que enfrentaban BAP y tres de ellos tenían autismo. En mi mente resonaban las palabras de Juan: “¡Usted no sabe nada!”. Y era una gran verdad, reconocí que no tenía experiencia ni estaba preparada para mi primer día azul y tuve miedo.
En internet busqué un grupo de ayuda para maestros azules y no encontré; me uní a grupos de padres de hijos con TEA y aprendí muchísimo. Actualmente he estudiado sobre esta condición y me di cuenta de que hay poca literatura sobre estrategias para usar y pensé sobre la inclusión: ¡No es una meta lograda en la vieja escuela mexicana y mucho menos en la nueva! Aún hay muchas barreras que impactan el proceso educativo y dependen de las personas, de los contextos sociales y educativos; para lograr una verdadera atención a la diversidad, se debe formar al docente y generar concienciación social al respecto.

Estudiante de la Maestría en Educación Básica de la UNIDAD UPN 281. Profesora en la Escuela Liduvina Benavides Peña. compeanmedinamarageorgina@gmail.com

Showing 9 comments
  • Mara Gergina Compean Medina

    Muchas gracias a la revista por dar este espacio a los docentes ,donde pueden compartir sus experiencias dentro del aula.

  • Silvia Ruvalcaba

    Maestra Mara:

    Fue un placer leer tu experiencia

    Te felicito por tu empeño de aprender sobre neurodivergencia y sobre todo por tu deseo de apoyar a todos estas familias (porque no son únicamente los chiquitines) que viven con estas condiciones y se sienten perdidas.

    Y estoy totalmente de acuerdo contigo.

    Es muy importante que los docentes estemos preparados para enfrentarnos a estas situaciones.

    • Aurelio Guevara Martínez

      Primeramente maestra Mara mi reconocimiento por compartir su experiencia, mis respetos por atender la diversidad presente en la aulas. Definitivamente Juan fue una buena oportunidad de aprendizaje,hoy comprendo que la riqueza y el éxito de un grupo está asociada con la diversidad. Un placer haber leído tu experiencia saludos cordiales.

      • Luz Compean Medina

        Maestra Mara
        Próximamente
        Master Mara
        Mis respetos por tu empeño y dedicación
        A veces hay gente que se imagina que un maestro cumple solo con un horario
        Que siempre siga esas ganas de seguir seguir y seguir aprendiendo
        Me encanto…

  • Monica

    Mara:
    Un placer coincidir contigo, este relato tan vívido permite comprender las realidades que presentan en las escuelas . Es una reflexión sobre tensiones, retos y emociones que enfrenta el profesor en el aula y cómo su vocacion le permite tomar acciones para ofrecer lo mejor de sí a pesar de los obstáculos desde un genuino interés en el bienestar de los alumnos. Gracias compartir esta experiencia

  • Meme

    si y co niños con trastornos déficit de atención pero con paciencia y amor todo se puede

  • Aleida Castañeda

    Una buena experiencia. Aprendiste de ella. Felicidades y sigue adelante

  • Candelaria Zurita Tovar

    Mara: gracias por compartir tu experiencia y felicidades por tu interés en el aprendizaje de los niños, siempre habrá nuevos retos como el autismo, me imagino que no es fácil pero con el empeño y la dedicación y esfuerzo que pones en tus alumnos eso hace la diferencia. Felicidades!!!!!!

  • Maribel Lara

    Quiero reconocer la labor de la maestra Mara, porque su experiencia refleja valentía, sensibilidad y un auténtico amor por enseñar. Su disposición para aprender, adaptarse y no rendirse ante lo desconocido es una inspiración para muchos docentes que viven situaciones similares. Su historia nos recuerda que la verdadera inclusión nace del corazón, del compromiso y del deseo genuino de brindar a cada niño las mismas oportunidades de crecer y aprender.

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