Medios que educan, medios que engañan

 en Jaime Navarro Saras

El gobierno no controla eso (los contenidos de los medios),
tal vez tenga negocio en ello.

Emilio “El Indio” Fernández

Jaime Navarro Saras*

Desde la aparición y popularidad de los medios de comunicación, principalmente la televisión en nuestro país, más de un político mexicano “bien intencionado” (Miguel Alemán) decidió entregarle las concesiones comerciales a un grupo liderado por personaje, cuyo descendiente se autonombró soldado del PRI y del presidente.
A partir que dio luz el primer canal comercial, 31 agosto de 1950 y en cuya inauguración se transmitió (un día después) el IV Informe de gobierno del presidente Alemán, muchas han sido las muestras donde el Estado permitió y permite infinitas libertades a quienes controlan los medios a cambio de divulgar lo que conviene al gobierno, a los diferentes personajes y a grupos políticos en el poder.
Desde 1950 y hasta la fecha, la televisión mexicana (originalmente Telesistema Mexicano, después Televisa) se encargaron de modelar los gustos estéticos, las imágenes y representaciones sociales en la población, no por nada los mexicanos somos felices con telenovelas, futbol y noticieros que divulgan una realidad oficial, muy lejana de lo que sucede en el día a día.
Se ha dicho y demostrado que las producciones de la televisión mexicana son de ínfima calidad, con historias previsibles, vanas, repetitivas y donde la frivolidad es su formato más común.
Muchas de las prácticas sociales, educativas y de salud de la población se deben en gran parte a lo que se anuncia en los programas, no por nada somos el primer lugar a nivel mundial en el consumo de refrescos y población obesa, casualmente los productos que más invierten en anuncios comerciales de máxima audiencia son las compañías refresqueras y los productos ricos en carbohidratos.
Las campañas recientes para disminuir la obesidad y el aumento al impuesto de refrescos no ha logrado ni en lo más mínimo disminuir su consumo, al contrario, éste ha aumentado considerablemente.
La semana pasada fuimos testigos, con el campeonato de futbol ganado por el Guadalajara (aunque se enojen los chivahermanos), de un trama de telenovela para darle felicidad a un pueblo golpeado, ninguneado y engañado. Hoy al igual que en diciembre de 2006, justo unos días después que tomara el poder Felipe Calderón (que recientemente los mismos priistas han aceptado que éste se robó la presidencia), las Chivas fueron campeonas, quizás no se recuerde pero este equipo entró en reclasificación eliminando a Veracruz, después al Cruz Azul (líder del torneo) y al América (en plena toma de posesión de Calderón) para jugar la final con otro reclasificado: el Toluca y ganarle, como si todo fuera un libreto prediseñado del pobre que de pronto se hace rico por justicia divina.
En política no hay coincidencias y el tema del futbol, junto con las telenovelas son los grandes instrumentos para entretener y poner cortinas de humo (como ya lo dijo Miguel Ángel Pérez ayer es este mismo medio), cuando las cosas no van bien en el país o se quieren esconder los grandes temas nacionales a discutir o debatir.
El hecho que se presuma que el triunfo de Chivas logró reunir a más de 100 mil personas en la glorieta de La Minerva para festejar nos habla de por lo menos tres realidades: 1.-que la educación recibida en este país no es lo suficientemente poderosa para que las personas puedan diferenciar lo esencial de lo básico; 2.-que las personas si tienen la capacidad de reunión con o sin un líder que pueda generar convocatoria para el propósito que sea; 3.-que, finalmente el futbol es una cortina de humo que hace olvidar por un momento penas, traiciones, engaños y secretos de un gobierno que (con sus acciones) demuestra lo poco que le importa el bienestar de la gente, es obvio que su interés se centra en su propio bienestar mezquino.
No estoy convencido de todo lo que se puede hacer para lograr que los medios puedan educar, pero de lo que si estoy seguro es que desde éstos se puede engañar, apaciguar el malestar social y hacer necesario un producto a consumir aunque éste atente contra su salud, lo que también tengo muy claro es que mientras no se eduque para los medios, cualquier cantante, actor o futbolista de moda es más importante que algún héroe de nuestra historia, de aquellas personas que aportan ideas para la mejora científica y tecnológica, de artistas creativos e incluso de humanistas que luchan día a día por tener un mundo mejor, ¡así de mal estamos!, el Estado lo sabe y por eso permite ese manejo vil de los medios.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

  • Manolo
    Responder

    100,000 personas?????
    Lo dudo

  • Manolo
    Responder

    Concentraciones masivas y tumultuarias lo logran. A saber la virgen de Zapopan, los clásicos del fut, el potrillo y las marchas profamilia

  • Marco Romo
    Responder

    Nuestra educación ha sido para tolerarlo todo…

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