Mediación escolar: vía institucional para solución de conflictos
Marco Antonio González Villa*
El incremento de conflictos entre diferentes miembros de las comunidades escolares al interior de las instituciones educativas ha generado la búsqueda de alternativas de solución para su abordaje y erradicación, fundamentados en una cultura de paz que busca preservar la sana convivencia armónica.
Una de las opciones que han surgido y que, al menos en el nivel Medio Superior, ha dado resultados significativos en la resolución de conflictos es el programa de Mediación Escolar, cuyos protocolos de intervención permiten generar, mediante el diálogo y sin sanciones, condiciones para cambiar la dinámica social inapropiada, de acoso o agresión principalmente, entre dos o más personas.
Con más cercanía al campo jurídico que a la Psicología, la forma de operar de Mediación Escolar podemos resumirla escuetamente en dos grandes momentos: 1) la resignificación del conflicto y 2) el establecimiento de acuerdos para la convivencia. Estos lineamientos obtienen respaldo de diferentes disciplinas académicas por las implicaciones y resultados proyectados, de los cuales resalto a continuación algunos de ellos.
En primer lugar, ubicamos el empoderamiento, que implica un acercamiento y un acompañamiento con algún miembro de la comunidad que se encuentre sufriendo una situación de violencia. De esta manera se le da voz, apoyo, respaldo, ya sea por solicitud en primera persona o porque la institución advierte la problemática presente. Toda persona, independientemente de su rol en la escuela o de alguna variable social, cuenta con el apoyo institucional y del programa, evitando así tanto el abuso prolongado como la victimización de una persona.
En segundo lugar, la resignificación del conflicto y establecimiento de prioridades. Una premisa básica del programa es que lo pasado no se puede cambiar, pero sí se puede mejorar el futuro. Por eso, durante las sesiones de mediación es preferible no ahondar en la forma en que cada participante en una mediación percibe o ha vivido la situación, ya que, por lógica, cada uno tiene una perspectiva diferente en donde el otro es el responsable de todo y dar tiempo a escuchar cada versión sólo puede generar mayor tensión. Se enfatiza entonces en lo que viene, en la necesidad de llegar a acuerdos que garanticen el respeto y la tranquilidad de cada participante a partir de ese momento y hacia el futuro. Se firman los acuerdos y se establecen, con conocimiento, las sanciones con base en reglamentos derivados de su incumplimiento.
Finalmente, se enfatiza con los adolescentes y jóvenes la importancia de resolver vía la palabra los conflictos que se presenten en la institución. Cuando hay padres, madres y docentes presentes en los acuerdos, se señala que los adultos son un ejemplo y un modelo en la forma de encontrar soluciones y dar fin a cualquier tipo de conflicto, sin necesidad de ofensas o actos transgresores o que lastimen a otros.
La mediación es una herramienta que ha dado, cuando se ha implementado, resultados de forma expedita al interior de las escuelas; ojalá no termine siendo un programa que se coma el aparato burocrático y empiecen a darle mayor importancia a los papeles y evidencias, que se vuelvan un dato numérico a reportar, antes que a los conflictos solucionados; que no se haga una opción delegar, canalizar o, peor aún, sancionar por evitar hacer mucho papeleo. De verdad sería una pena, ¿no?
*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. [email protected]