Marginación de algunas Unidades de la UPN

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

Clasificar universidades se ha convertido en una tarea rentable cuando corresponde a sistemas de clasificación que establecen el ranking para determinar las mejores universidades; sin embargo, al margen de los criterios para esas clasificaciones y procedimientos, existen formas distintas que consideran tamaño, ubicación, financiamiento y otros más.
Cada país y universidad tiene sus características, producto de procesos históricos que le dieron origen, políticas públicas que las determinan, capacidad de gestión, organización de sus actores a partir de posibilidades normativas y contextuales, así como un factor fundamental que puede pasar desapercibido y que es fundamental: voluntad política.
Se podría hablar de universidades pequeñas, medianas, grandes, mega, pero hay una clasificación no explorada y que corresponde a universidades especializadas en un campo del conocimiento humano, que por su matrícula pudieran pasar desapercibidas, pero por su impacto y función no sólo dentro del campo del conocimiento humano, sino también social, humano y económico, resultan claves para el sistema.
Una de esas universidades son las Unidades de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) que, si bien tienen carácter nacional, en la práctica se encuentran desarticuladas y, dependiendo del estado del país donde se ubiquen, se configuran a partir de los apoyos políticos que se concretan en financieros y visiones hacia su labor, contribución y posibilidades de colaboración en proyectos de Estado.
Estas universidades, olvidadas por la central y en ocasiones sojuzgadas por algunos estados, se debaten en un dilema existencial reflejado en todos los campos, componentes y funciones que la sustentan. No existen proyectos concretos de parte del Estado, construidos en conjunto por las mismas autoridades, sindicato y academia, que permitan incorporar a los actores universitarios y con ello construir propuestas sólidas.
Generalmente, trabajan direcciones con sindicato y autoridades de la Secretaría de Educación del estado en correspondencia, pero falta la participación de la base, de la comunidad universitaria: profesorado y estudiantado. Ese estilo de segregar implica una visión, incluso de ser humano, que lo trata como si fueran incapaces de construir y trabajar a partir de demandas concretas del sistema y de sus propias condiciones institucionales de existencia. ¿Por qué se realizan al margen?
Quizá porque una construcción desde la base implicaría, entre otros, financiamiento destinado a un objetivo de mejora que todos conocen, pero que se oculta para no derivar proyectos pertinentes, factibles y viables donde no existe voluntad política para su realización. Recuérdese: dinero hay, recursos también.
Esta dinámica de encubrimiento y falta de participación de la comunidad universitaria desperdicia en algunos estados talento con posibilidades de contribución en los proyectos estratégicos del Estado.
El error: pensar que pueden ser tratadas igual que otras universidades. Debe recuperarse su singularidad y buscar formas creativas de configuración relacional, con estrategias de acción que permitan financiar a los actores universitarios y construir nuevas formas de existir. Dejar de visualizar que con falacias y propiciando conflictos internos en la comunidad universitaria se evitará financiarlas realmente y propiciar condiciones dignas, entre ellas las laborales y de atención al estudiantado.
Si la lógica, intencional o no, que resulta en un desmantelamiento sistemático que las mantiene en estancamiento y zozobra, con respecto a los parámetros actuales, continúa, el Estado, lo quiera o no, se expone, entre muchas otras cosas, a generar proyectos, estrategias y acciones educativas sin la visión crítica y de expertos que se encuentran en esas universidades.
Algunas de las Unidades de la Universidad Pedagógica Nacional se encuentran olvidadas, debilitadas estructuralmente –propiciando saturación laboral, por no decir explotación–, sojuzgadas y, sobre todo, al margen de proyectos estratégicos. ¿No creen que es tiempo de aprovecharlas para construir en conjunto proyectos educativos de impacto?

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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