Los viajes ilustran

 en Verónica Vázquez

Verónica Vázquez Escalante*

El título es una frase común, la hemos dicho y/o escuchado alguna vez. Aparentemente es cierta, sin embargo, detrás de esa aseveración hay más información de la que podemos imaginar, vayamos por partes.
He preguntado en repetidas ocasiones a amistades, parientes, alumnos y demás personas ¿para qué viajas?, obviamente las respuestas han sido variadas. Hay quien dice que para descansar, otras personas dicen que cambiar de aires, cambiar de ambiente, conocer otros lugares, para salir de la rutina, para divertirme un rato, etcétera.
Pocas personas responden que para aprender de otras culturas, para aprender otro idioma, para observar el comportamiento social o intentar entender la cultura del lugar en el que están o van a llegar. En realidad para que un viaje nos ilustre debemos de tener la convicción de observar mas allá de lo evidente, aprender a crear empatía con el lugar, con las personas e incluso percibir el aroma de las calles, “platicar con el lugar” porque sólo así, podremos entender y aprender del espacio que estamos invadiendo sin olvidar que aun a esos espacios se les debe respeto. El hecho de paladear lentamente los alimentos “nuevos” para identificar sabores, esencias y texturas, nos permitirán ver y conocer pero con la finalidad de ilustrar nuestra idiosincrasia. Conocer y saludar a los lugareños nos harán entender la zona y entonces si estaremos en proceso de ilustración.
Si el idioma no es el mismo, siempre cabe una sonrisa y ésta, es universal.
Si las oportunidades de viajar son limitadas por tiempo, salud o dinero entre otras razones, entonces haz de cada salida de casa un viaje: conoce la colonia, la ciudad, los barrios, las costumbres del lugar en el que puede uno encontrar nuevos aprendizajes y entonces llegaremos a comprender que ilustrarse en un viaje es opcional.
Recientemente, de esta misma revista se nos compartió el artículo de “El descanso y el maestro” del director académico Jorge Valencia ha descrito con gran sencillez y acertada relatoría la necesidad del descanso, por lo que considera y coincide en la importancia de esta acción pero sin dejar de lado el deseo del continuo aprendizaje. Descansar también es un hecho válido para estar en casa, para limpiar espacios y para tener presente el aprendizaje ininterrumpido pues un alto porcentaje de los aprendizajes son adquiridos por vista, por ensayo y error, por enseñar a alguien el punto nodal de alguna situación y demás.
Estamos muy poco acostumbrados a salir con ganas de seguir aprendiendo pero en realidad la vida se llena de aprendizajes y tal acción nos acompaña hasta el último día de vida. No sabemos todo, pero si se tiene el deseo de querer saber más y más de algo, siempre será bienvenida la nueva lección.
Conozco muy de cerca a quien trabaja en un aeropuerto y él comenta con frecuencia que la gente en general, pregunta todo, aun hasta lo que no se imaginan que les van a preguntar y se deduce que aparte de no querer resolver uno su problema, poco voltea a ver los letreros de restaurants, baños, tiendas y en fin, todo lo que se necesita, esta siempre con letreros. Este simple y corto ejemplo es para invitarles a todos los lectores a aprender a observar, a ser y andar por el mundo, por la colonia o por el barrio con un alto sentido y deseo de crecer, de ilustrarse y aprender.

*Doctora en Ciencias de la Educación. Profesora de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 145 Zapopan. veve30@hotmail.com

  • Ramon Escobar T. C.
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    Muy ilustrativa la fundamentación pedagógica de modelo viajantes por el conocimiento

    • Verónica Vázquez Escalante
      Responder

      Gracias Doctor. Consideró interesante esa parte de la vida del ser humano.
      Un abrazo.

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