Los veranos de fantasía en la Unidad López Mateos y el futbol en la cancha de lodo
Miguel Ángel Pérez Reynoso*
La ventaja de vivir enfrente de una unidad deportiva que tiene canchas de todo es que tienes la posibilidad de practicar todos los deportes. Así nos pasó a los niños y jóvenes que vivíamos en las cercanías de la Unidad Deportiva Adolfo López Mateos (al sur de la ciudad de Guadalajara, en las esquinas de avenida Colón y calzada Lázaro Cárdenas). En la década de los setenta y todavía en los ochenta, dicha unidad tenía 5 canchas de futbol, una de beisbol, canchas de voli y de basquetbol, como 12 canchas de frontón, una alberca olímpica y un velódromo para ciclismo. Me detengo en el futbol.
Con la llegada de cada periodo vacacional (las vacaciones largas) prácticamente no la pasábamos de tiempo completo en la unidad y allí mismo existía una liga de barrio que coordinaba Antonio NN., apodado El Ojitos, un personaje carismático que aparte era árbitro de las ligas de mayores (primera y segunda fuerza) que se jugaban los fines de semana.
El Ojitos organizaba el torneo como dios le daba a entender; no había rol de juego, no había calendario, ni primera ni segunda vuelta; él decidía contra quién te tocaba. Allí mismo teníamos un equipo entre los chiquitines del Fraccionamiento Colón Industrial; el equipo se llamaba El Gladium, pero luego dio lugar al Industrial por estar enclavados en la zona industrial.
Jugábamos los sábados, tarde, muy tarde o muy temprano por la mañana, cuando no había actividades de las ligas formales, contra El Encino, El Fresno, El Fátima; la mayoría de los equipos eran de las colonias del Sur, del Fresco, de la Morelos, y también había algunos equipos que venían de la Lomas de Polanco.
Allí, entre veras y bromas, El Ojitos decidía quien iba en primer lugar o qué equipos pasaban a la final, (nosotros nunca tuvimos el privilegio de ganar un campeonato), debido a que El Ojitos era más largo que la cuaresma, en uno de los equipos jugaba su hijo Rafael NN, que le apodaban El Lagarto, y era obvio que siempre era el equipo campeón.
El Ojitos era como Gianni Infantino de la FIFA de ahora; a todo mundo le decía que sí, pero al final él se salía con la suya.
En una ocasión, en un verano lluvioso, como todos los de esta zona, hubo un partido memorable; cayó un tormentón y más que una cancha de futbol estábamos jugando en una alberca de lodo. Al “Churro”, mi hermano, le gustaba deslizarse en el lodo de lado a lado y a todo lo largo de la cancha enfangada. Hubo personas acalambradas, lesionadas, torcidas de tobillo; todo ello dio lugar a que apareciera en la cancha otro personaje memorable, “El Güero Calabacero”, quien, además de vender calabazas enmieladas, también la hacía de árbitro y era un excelente sobador.
El Güero era un señor mayor que cargaba su valijita con todo tipo de menjurjes, para los dolores y para calentar, pues inmediatamente ingresó a la cancha para rehabilitar a todos los caídos.
No recuerdo el resultado, creo que los dos equipos perdimos, pero esa bañada y esa enlodada quedan en la memoria como un partido memorable de la López Mateos, El Industrial vs. El Encino.
*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com
Ufff!
Qué recuerdos!
Doctor, yo crecí en la colonia Del Sur desde 1964 desde entonces la unidad -como le conocíamos, obviando el López Mateos- ya existía, hasta ahí llegaba la ruta 6 de los camiones de la fiebre amarilla. Mis recuerdos de la unidad, van desde el pic nic familiar los domingos, nadar en la alberca con traje de baño rentado, intentar patinar en la pista circular con patines de cuatro ruedas metálicas y ajustes de correas de piel, hasta mis cinco vueltas al tartán del velódromo y antes de irme a la cascarita del basket cuando cursaba la preparatoria y observar con asombro las modificaciones que le realizaron en los últimos años.
Su editorial me llevó hasta aquellas épocas memorables.
Muchas gracias
Estimado miguel
He leído sus artículos tanto de la presentación de un libro (espero me compartas la versión digital) como de sus recuerdos de la López Mateos.
Me parece que el tema es darle fondo y forma a la misión y estructura del área de educación física.