Los proyectos normalistas fundacionales en Jalisco

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Jalisco es una entidad federativa que nace en 1823 cuando, después de un largo tramo de colonia nacíamos independientes. Los conceptos de república, federalismo o centralismo se discutían ampliamente en el naciente país independiente, cuando el proyecto de nación se dirimía entre la propuesta liberal y conservadora y como tal surgió necesariamente el debate sobre el tipo de ciudadano que habría que formar; el trabajo socializador y formativo de la escuela, esa institución sobreexigida que se constituyó en crisol de la esperanza en la construcción de la sociedad mexicana.
El espíritu del proyecto educativo en ese momento fundacional del país y del estado estuvo coloreado de luz. La ilustración como faro, como ideal se abrió paso en el debate de las ideas y se concibió como filosofía y política para llevar luz, para llevar conocimiento a todos.
El alfabeto y el cálculo como alternativas de democratización, la historia nacional y el civismo del buen ciudadano como medios de identidad y de rompimiento de ataduras esclavas de las inteligencias, de vía de superación del imaginario colectivo de fanatismo y prejuicios.
Llevar luz a través de la escuela, llevar luz a través del magisterio fue una herencia decimonónica de ideas pedagógicas fuerza que aun permea en el patrimonio intangible del oficio de ser maestro.

Así el espíritu de la educación normal de fines del siglo XIX

Así el nacimiento de la primera escuela Normal en Jalisco en la parte central del tramo cronológico del porfiriato. De ahí tal vez los símbolos y las metáforas de que el arma del maestro es un libro, el conocimiento representado en la llama y la antorcha sostenida por la mano poderosa en el ideal formativo del joven normalista.
Paz y progreso, desarrollo nacional, necesidad de educar las masas campesinas y obreras, la emergencia de la escuela nueva en el mundo de las ideas pedagógicas, la maduración de las condiciones sociohistóricas del país para delinear el proyecto de ciudadano en el siglo XX explícito en el artículo tercero constitucional.
La necesidad del magisterio de conocerlo en su espíritu, la obligación de defenderlo de las fuerzas conservadoras que hay que derrotar una y cien veces.
La necesidad de recuperar el espíritu de la educación Normal, del imperativo del profesor de defender un proyecto educativo laico, científico y democrático.
En esta coyuntura de debate y construcción en la que existe un discurso explícito en los ámbitos nacional de valorizar la profesión docente y en el ámbito estatal de refundar, comparto con los lectores interesados en el tema educativo algunos apuntes necesarios sobre la educación Normal:

1. Es de subrayar primero el énfasis dado a la formación de maestros de primaria, los congresos pedagógicos de 1890-1891 y de 1891-1892 así lo propusieron. El proyecto institucional más antiguo en la formación de maestros es la hoy conocida como Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco ahí está naciente como liceo así lo reza una placa, casi frente al monumento a la liberación de la esclavitud de Miguel Hidalgo en el centro de Guadalajara, ahí está majestuosa con sus iconos y canteras en la fachada. ahora por gestión de Agustín Yañez casi frente a una moderna estación del tren ligero en su línea tres por inaugurar.
Por sus puertas de ingreso han transitado miles de maestros de varias generaciones.
Ahí están a veces maltrechas, algunas de las raíces más profundas de la cultura magisterial del profesor estatal, ahí están parte de las coordenadas del complejo proceso de construcción profesional e ideológica de un gremio.
2. El ejemplo federal más antiguo en el proyecto de formación de docentes es la hoy conocida como Escuela Normal Rural “Miguel Hidalgo” de Atequiza. La escuelita rural como destino, la visión del desarrollo social hombro a hombro con las familias campesinas. La fuerte politización de ideas de izquierda como currículum alterno.
3. Con un proyecto de formación sui generis para profesores en el servicio surge el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio en los cuarenta, instituto que se transforma y da origen a instituciones como los centros de actualización del magisterio en Guadalajara, Lagos de Moreno, Ciudad Guzmán y la Dirección de Actualización y Superación del Magisterio de sostenimiento estatal; proyectos institucionales que han vivido una crisis particular de gestión, sobrevivencia, rendición de cuentas y ausencia de supervisión. Esta institución a través de su propuesta formativa de libros didácticos enriquece en parte la cultura magisterial. Instituciones que resisten el paso del tiempo descuidadas por la autoridad, inerciales. La subprofesionalización y masificación de un gremio en emergencia política al nacer el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en 1943.
4. La fundación del Centro Regional de Educación Normal de Ciudad Guzmán se da en la segunda mitad del siglo XX en una de las respuestas dadas en el marco del Plan de Once Años. Educación primaria como centro de gravedad de la política educativa de la SEP.
5. Para formar maestros para la educación secundaria en esa década de crecimiento de infraestructura y de masificación del nivel que fueron los setenta nace la Escuela Normal Superior de Jalisco. Los cursos de verano fueron la oportunidad de muchos profesores de educación primaria y contadas educadoras del nivel de preescolar para profesionalizarse con formación complementaria y luego con niveles de licenciatura.
6. A fines de los setenta se fundaron las escuelas Normales experimentales de Colotlán y San Antonio Matute para formar maestros de educación primaria.
7. En los setenta también se promovieron cursos sabatinos en la denominada Enpepsa, esa institución se sostiene discrecionalmente hasta los noventa en instituciones como la B. y C. Escuela Normal de Jalisco y la Escuela Normal para Educadoras de Guadalajara. La obsesión por generar maestros en corto plazo y con indefinidos perfiles de ingreso, además de los familiogramas. Es el primer golpe a la calidad de la docencia y el manoseo de la profesión.
8. En la década de los ochenta se incrementaron los proyectos para la formación de educadoras. La construcción de las Escuelas Normales para Educadoras de Guadalajara, Arandas y Unión de Tula tuvieron su génesis en esta coyuntura.
9. La Normal para profesores de educación física de sostenimiento estatal se especializó en formar educadores para la formación física y deportiva en los tres niveles de educación básica.
10. Para la atención de la educación especial se fundó también la Escuela Normal Superior de Especialidades.
11. A fines de los setenta y principios de los ochenta surgieron también las cinco unidades de la Universidad Pedagógica Nacional que, sin compartir planes de estudio afines a las Normales, contribuyeron a construir la esencia de la cultura magisterial, también intentan la construcción de su identidad institucional, igual padecen las veleidades de la incomprensión y la orfandad de un sistema educativo que no termina de integrarlos.
12. Los proyectos de instituciones de sostenimiento particular de escuelas Normales como la Normal Occidental, la Normal Esperanza, El Colegio Normal América, las Normales de Estipac y de Etzatlán, entre otras, que merecen mención y análisis aparte.

Corro el riesgo de omisión de alguna institución, es claro, pero el recuento enunciativo sólo pretende ilustrar la rica tradición normalista en la entidad y los enormes retos que tienen para su refundación.
Para los reformistas educativos del sexenio pasado la cultura normalista sólo fue discurso retórico.
En la transformación anunciada, una de las líneas de acción promete fortalecer la educación Normal. En la refundación también prometida se espera que la formación inicial de maestros cobre la importancia estratégica que merece.

En materia de educación Normal sólo seis señalamientos antes de cerrar esta colaboración:

1. Todo intento de intervenir la educación Normal requiere comprender el centro de gravedad de su politización, las culturas federal y estatal en la base de las identidades institucionales.
2. Se requiere evaluación institucional seria y evaluación curricular que integre rubros como atención de las necesidades sociales, las ideas psicopedagógicas y filosóficas.
3. Calidad de formadores y directivos, investigación, difusión y extensión cultural, son asignaturas a valorar.
4. Aunque suene a discurso devaluado se requiere recuperar la rectoría del estado sobre las mismas. La educación Normal debe recuperar el sentido del Tercero Constitucional de 1917 en materia de formación de profesores.
5. Se requiere respetar proyectos e identidades institucionales antes de creer que funciona un fantasmagórico sistema de formación inicial de maestros.
6. Apuntemos hacia la calidad de formación transexenal, el proyecto de formación de profesores en Jalisco no se circunscribe a sus 125 municipios, muchos profesores una vez formados han emigrado a otros estados e inclusive excepcionalmente a otros países.

Tal vez sea un buen momento para repensar seriamente la formación de formadores.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. ruben-zatarain@supervisores.sej.gob.mx

Comentarios
  • Alejandro Rodriguez
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    Muy buen texto y creo que es emocionante y trascendente para la sociedad Jaliciense y es cierto se debe conocer las particularidades de los subsistemas y sobre todo y más importante trasladar ese aprendizaje teórico a lo que enfrentará en una aula

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