Las intrincadas raíces de la memoria

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzib Goodin*

¿Por qué recordamos?, la pregunta más común respecto al proceso de la memoria es ¿cómo recordamos?, en los últimos 100 años, se han desarrollado distintas teóricas al respecto, desde la idea de que existen diferentes momentos por los que pasa la información, hasta que se consolida.
¿Por qué debe importarnos la memoria?, por su relación tan estrecha con el proceso de aprendizaje. De ahí que si es posible reconocer el por qué se recuerda, tendría sentido comprender el cómo se aprende.
Estudios muestran que otras especies también emplean el proceso de memoria. Se postula que el proceso se volvió necesario en las especies para recordar aquellos lugares donde abundaba la comida o bien donde había refugio seguro. En los inicios de las especies con ojos y oídos, aun primitivos, esta función se volvió relevante.
Sin embargo, si este es el caso, entonces la memoria se relaciona también con las funciones perceptivas, tan es así que a mayor sofisticación sensorial en las especies, al mismo tiempo, el proceso de memoria se vuelve más complejo. De ahí que se pueda rastrear el proceso en especies con cerebros poco sofisticados, como anfibios, hasta llegar a los mamíferos y con mayor fascinación en los humanos.
El otro proceso necesario es el movimiento. Si una especie no requiere de moverse en un espacio amplio, siendo capaz de alimentarse y vivir de manera limitada, entonces no desarrolla procesos complejos, tal es el caso de las bacterias. Por el contrario, entre más distancia se ha de recorrer para encontrar abrigo y alimento, más necesario se vuelve recordar y marcar el espacio, con lo cual la orientación se hizo necesaria.
Por supuesto no es posible olvidar que esto implica un proceso evolutivo en las especies, pero a diferente nivel dependiendo de las necesidades de cada una, ¿por qué se volvió más sofisticada en los ancestros humanos?, al parecer se debe a la gran movilidad de nuestros ancestros, en busca de alimento y refugio. Recordemos que los primeros humanos eran herbívoros, así que debían compartir el alimentos con otras especies, o bien, defenderse de los carnívoros, razón suficiente para moverse y para recordar los mejores sitios seguros.
Sin embargo, para la consolidación de la memoria, no solo fue necesario modelar respuestas ante el ambiente, pues siendo que tiene un lugar privilegiado en la conformación cognitiva, fue necesaria la modificación genética, lo que implica que es un proceso evolutivo complejo.
Miles de años pasaron desde que las primeras especies unieron dos puntos, hasta la complejidad de la memoria actual, capaz de ejecutar una obra musical o reproducir algo que se vio en una pintura. Aunque no solo recordamos eventos relevantes o no, sino que esos recuerdos nos conforman como seres únicos e irrepetibles. Nos hacen conscientes de nuestra existencia.
En los bebés, el sistema nervioso está tan ocupado dando sentido a los procesos sensoriales, que la memoria no existe, por lo que se ha de desarrollar poco a poco, es por eso que es complicado decir nuestro primer recuerdo, para ello debemos ser conscientes de nosotros mismos. A veces se crean falsos recuerdos y se pueden construir a partir de los comentarios de los padres o personas a nuestro alrededor.
¿Cuál es la importancia de esto para la educación?, si consideraran los procesos cognitivos entonces los programas de estudio tendrían mucho menos contenidos y darían orden a la información. Los textos brincan de una idea a otra, sin permitir la consolidación.
Actualmente se pide mucha tarea, haciendo que el niño trabaje a destajo, sin oportunidad de asimilarla o siquiera comprender lo que se está haciendo.
Habría más oportunidad de movimiento, por ejemplo se sabe que el baile y los deportes apoyan al proceso de la memoria, sin embargo, esto se limita cada vez más en las escuelas. Lo mismo que el juego, limitando años de evolución y asumiendo que un niño quieto aprende mejor, con lo cual limitan la consolidación de la tan extensa cantidad de información.
Siendo los salones espacios tan pequeños y con tantos niños, el maestro requiere de mucho valor para trabajar, por lo que busca estrategias que permitan tener ocupados a todos, quizá por eso es que los programas están tan colmados de información pues no importa el aprendizaje, sino mantener quietos a los niños, limitando la capacidad de comprensión, lo que concluye en niños incapaces para aprender.
Aquellos que puedan contar con padres que les apoyen o tutores especializados, lograrán sobrevivir, a pesar del sistema. Los que no, como siempre, verán limitadas sus capacidades y tal vez frustren los sueños, y con ello la promesa de que la escuela brinda una mejor calidad de vida.
Ojalá realmente la neurociencia pudiera entrar en las aulas de clase y no solo a modo de mitos o de charlatanes que hablan del cerebro, como si este se pudiese educar.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

Comentarios
  • Amanda Gòmez
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    El aprendizaje está en uno mismo, la historia de vida de cada ser es un aprendizaje para la vida. Las acciones y actitudes nos dan los hechos.

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