Las expectativas y la publicidad engañosa

 en Graciela Soto

Graciela Soto Martínez*

En el mundo comercial en que vivimos es muy frecuente que estemos expuestos a publicidad que nos trata de vender diferentes productos, en ella nos habla de las bondades que tiene, se enfatizan ciertas cualidades que son magnificadas para después ofrecerlas a la venta, generando una expectativa alta y con ello se genera el deseo de adquirir dicho producto, se paga el costo con tal de adquirir lo que ya es parte de un deseo, pero una vez con el objeto podemos ver que es algo concreto que puede o no llenar las expectativas creadas.
Este fenómeno es parte de la mercadotecnia que se utiliza en una sociedad neoliberal y mercantil, se trata de producir y de vender, de generar ganancias, es la ley de la oferta y la demanda, hay estudios de mercado que señalan preferencias de la personas así como sus necesidades reales y las simbólicas que influyen para la adquisición de los productos, se toma en cuenta la edad, el origen social, el estado civil, la ocupación o profesión, se crean objetos enfocados en tal o cual segmento de población. Lo comercial no se duerme en los laureles y participa en todo un sistema de innovación sumamente estudiado.
Las expectativas no siempre se cumplen, es más, la mayoría de las veces no se cumplen, existe una decepción, acusamos entonces publicidad engañosa, nos vendieron algo que no se ha cumplido y culpamos a la mercadotecnia por nuestra ingenuidad, aunque en realidad fuimos nosotros los que creímos, a nuestro favor alegamos que no era tal como lo presentaban. Esto me hace recordar reservaciones a hoteles que parecían muy bien ubicados y con todas las comodidades, que al llegar no era lo que prometían, las habitaciones ruidosas que daban a la calle y no dejaban dormir, o la casa que tenía un maravilloso mar enfrente, casualmente omitieron decir que era mar abierto, peligroso para estar en sus aguas, o también los productos que prometen situaciones de salud, ya sea adelgazar o reparar la piel, nos venden una esperanza de estar mejor, más que una realidad que pueda ser cumplida.
Tal vez si tienen algo de verdad estas campañas que buscan destacar sus cualidades y que esconden las debilidades del producto, entonces cuando es así nos toca encontrar el lado bueno del servicio que nos brinda lo que ya adquirimos, le buscamos el potencial para poder utilizar dicha adquisición y no sea una pérdida o un elefante blanco.
Algo semejante ha sucedido con las propuestas educativas de los últimos años, se hacen planteamientos magnificas desde las intenciones y propósitos, están vinculadas con los planes de desarrollo, el plan sectorial, un programa estatal o del nivel educativo, se plantean cambios benéficos para la educación, que va a resolver los problemas que se tienen y que los demás no han sido capaces de atender, la reforma o el cambio que está por venir se difunde cómo la solución a los puntos neurálgicos detectados.
Del sexenio de Fox se promovió el Programa de Enciclomedia que tenía como fin introducir tecnología virtual a las aulas, el expresidente Enrique Peña Nieto difundió “Inglés y computadoras para los alumnos de quinto y sexto año de primaria”, se iban a fortalecer las escuelas de tiempo completo, estás últimas han estado batallando con el presupuesto asignado y hay regiones completas sin ninguna escuela de esta modalidad.
Con la reforma educativa se nos quiso vender a la evaluación como un sinónimo de la calidad, se difundió la idea de que este componente ayudaría a mejorar los resultados educativos, a la larga pudimos valorar lo que realmente se obtuvo con el proceso implementado, estaba muy lejos de cumplir con los propósitos y fines para los que fue creado, la plataforma mediática genera expectativas, se venden ilusiones a la sociedad que cree lo que se difunde a través de un infocomercial. Además, las reformas tienen algo que se llama efectos perversos o daños colaterales, por lo cual no es novedad que no se cubran las expectativas o lo que prometían.
Ahora le toca el turno a la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y a RECREA son dos de los caminos que se están previendo implementar para construir una educación de excelencia, el discurso es propio para sumar esfuerzos buscando se logre el principal propósito que es brindar un servicio que ponga al centro el aprendizaje de niños, niñas, adolescentes y jóvenes para la transformación social.
Las modificaciones a los Artículos. 3º, 31 y 73 de la Constitución, así como las Leyes Secundarias, tendrán sus propósitos y bondades que serán ponderadas a través de la difusión que se hace de las mismas, por ahora las propuestas mediáticas se han centrado en la derogación de la reforma educativa, las becas a estudiantes, alimentación en las escuelas, fortalecimiento de las escuelas Normales, suspensión de las cuotas y presupuesto asignado a cada escuela, educación inicial, entre otras buenas intenciones que han emergido de las campañas políticas y el cambio gubernamental.
En el proyecto estatal RECREA se pretende la formación de Comunidades de Aprendizaje en y para la vida que puedan ser el medio para alcanzar los propósitos de la NEM, los ejes de acción estratégica son: resignificar el papel de todos los actores educativos, infraestructura y equipo óptimo, reingeniería y simplificación administrativa, articular el sistema educativo y vincularlo con otros sectores. Para el sector educativo esto es una propuesta en que necesita creer, aunque desconfía de la atención a la infraestructura o de la descarga administrativa, empezamos a pensar en eso de la publicidad engañosa, aunque estamos dispuestos a confiar en que vendrán tiempos mejores, lo cual no evita cuestionar ¿cuándo y de qué manera se irán cumpliendo aspectos de estos ejes?, ¿existirán las condiciones para su operatividad?, ¿qué funciones son competencia del Estado y cuáles de las comunidades escolares de aprendizaje?
La alternativa a la publicidad engañosa es el pensamiento crítico, éste se requiere formar desde temprana edad, que también se conoce como autonomía intelectual. En la escuela se necesitan desarrollar habilidades para poder cuestionar la información que nos llega, su fuente, origen, veracidad y aplicación en el contexto, que ayuden a argumentar y distinguir elementos para resolver problemas, capacidad para juzgar la credibilidad de una fuente o de una información. Para el fomento del pensamiento crítico (en http://webdelmaestrocmf.com/portal/48-preguntas-para-fomentar-pensamiento-critico/) se pueden realizar las siguientes preguntas:

• ¿Qué ocurre? Conseguir información básica y comenzar a hacer las primeras preguntas.
• ¿Porqué es importante? Y revisa si estás de acuerdo o no.
• ¿Cómo lo sé? Pregúntate de donde viene la información y cómo fue construida
• ¿Quién lo dice? Qué posición tiene la fuente y que tipo de influencias recibe.
• ¿Qué no veo? ¿Hay algo importante que no aparece?
• ¿Y qué más? ¿Y si? Existen otras ideas, otras posibilidades.

Ahora son nuevos postulados para cambiar la educación, se han construido expectativas, esperemos que no sea publicidad engañosa que nos destaque solo lo que quiere ver desde las miradas optimistas. Conviene moderar las expectativas ya que hay cambios que tardan en construirse y en los cuáles es básica la participación de todos como parte de una comunidad, como sujetos pensantes que requieren ser escuchados por los tomadores de decisiones y en un diálogo activo y profesional.

*Doctora en Educación. Jefa de Sector de Educación Preescolar en la SEJ. grace-soto@supervisores.sej.gob.mx

  • Marco Romo
    Responder

    No es fácil y no lo justifico:
    Les recomiendo el libro “El Pueblo sin Atributos” (Wendy Brown) o les dejo la liga de una reseña por Claudio Álvarez Teran: https://www.youtube.com/watch?v=NCdnAQLZ7lQ

  • Irma
    Responder

    Me encanta leerla, su estilo critico, constructivo y esperanzador, hacen de las situaciones cotidianas, algo interesante y retador para revertir el engaño y la niebla, donde los haya.

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