Las asignaturas pendientes en educación con el cambio de gobierno

 en Andrea Ramírez

Andrea Ramírez Barajas*

En términos globales la educación en nuestro país es una asignatura pendiente, lo que se ha buscado en los últimos 30 o 40 años es la legitimidad política por encima de la educación ciudadana de los mexicanos y mexicanas de cara al nuevo milenio.
Desde hace muchos años, la preocupación política en educación ha estado en la política misma y no en desplegar un proyecto ambicioso con una serie de acciones tendientes a educar. Las asignaturas pendientes en educación son de tres tipos: políticas, curriculares y sociales (por llamarles de cierta manera), ya que esto no existe en ningún libro o manual de Pedagogía.
Las asignaturas pendientes en educación nos obligan a hacer ejercicios meta educativos, es decir, pensar y repensar la educación de las educaciones. En el plano de las ideas y de los modelos pedagógicos pasamos de los constructivismos de los noventa, al el enfoque o el diseño por competencias de los primeras años de este siglo y de ahí al desarrollo de capacidades y habilidades del pensamiento (teniendo al pensamiento crítico como el centro de los mismos), hasta llegar al debate del uso (o no de los dispositivos electrónicos con fines educativos), el internet, los celulares y las tabletas electrónicas en centro de dicho debate.
La política educativa no resuelve todo y muchas cosas sólo las toca y las mediatiza (es decir, las empeora), además el abordaje tampoco resuelve el asunto de los fines educativos, es quién o para quiénes. Los teóricos, los investigadores, los gestores y planeadores en educación son personajes que van especializando su mirada y su abordaje para mejorar el diseño de políticas y el curso de acción de las mismas, sin embrago, las cosas no caminan adecuadamente en nuestro sistema, ¿por qué?
Me parece que la madre de todos los vicios y de todos los problemas en educación está en la formación o de nuevo en la meta formación. Los formadores que forman a los nuevos formadores no están plena ni satisfactoriamente formados, perdón por esto que parece un juego confuso de palabras.
La punta de la madeja para abordar de la mejor manera los retos, las agendas y las asignaturas desatendidas en educación, está en la formación, no sólo de los docentes y demás agentes educativos, está en pensar a la formación como un gran entramado que se coloca por encima de todo, de todos y que nos cobija (o nos descobija), que nos ayuda a pensar, a caminar, a pensarnos, a dirigir nuestro rumbo y tener claro los puntos a los que pretendemos llegar. Este debate que es cruza entre lo filosófico, lo social y lo epistemológico; no se ha dado en el seno de los agentes educativos. Incluso al interior del COMIE se han pretendido las salidas pragmáticas, no digamos en el resto de las comunidades académicas.
Las asignaturas pendientes en educación significan mirar lo que no hemos sido capaces de mirar, lo que está en los márgenes del sistema, lo que se encuentra del otro lado de la luna, lo que se nos oculta, lo que no podemos ver pero que existe. ¿Cómo hacer para abordar lo no abordado? Ahí está la clave, necesitamos una didáctica y una meta formación para abordar todo aquello que ha quedado afuera de lo dicho y de lo abordado o, como decía un colega, de lo no nombrado en educación.

*Doctora en educación y consultora independiente. andrearamirez1970@hotmail.com

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