La ruta de las plazas

 en Andrea Ramírez

Andrea Ramírez Barajas*

En solidaridad con el Dr. Carlos García
destacado académico del ISIDM

Un fantasma recorre la SEJ y el sistema educativo del estado de Jalisco, el fantasma de las auditorias. En las últimas fechas la vida cotidiana en el seno de la SEJ se ha enrarecido por el efecto Zatarain (me refiero a la injusta detención y encarcelamiento del Dr. Rubén Zatarain Mendoza). Pero vayámonos por partes.
Resulta que los avances tecnológicos también sirven para generar prácticas perversas como a la que asistimos. ¿A qué me refiero? El sistema educativo jalisciense se integra por cerca de 90 mil trabajadores de la educación entre docentes, personal de apoyo, administrativos, personal basificado, por contrato o supernumerario. Toda la información está concentrada en la Dirección de Recursos Humanos de dicha secretaría, ellos saben con relativa facilidad solo con hacer click a la tecla mágica, quién tiene dos, tres o más empleos, quien es incompatible, quien cobra sin trabajar y quien cobra por el gusto de cobrar.
El problema viene a partir de la revisión administrativa de las instituciones de educación superior, ahí se comienza a tener un tratamiento absurdo, como si fueran escuelitas primarias (y no tengo nada en contra de todas las escuelas de educación básica), pero no es lo mismo dar clase a niños y niñas de primero, tercero o cuatro de primaria por poner este limitado ejemplo, a diseñar un programa de Doctorado, hacer investigación, asesorar tesis de maestría y doctorado, estar en el SNI y tener el perfil PRODEP (antes PROMEP).
Hace algunos años un colega de la Universidad Pedagógica creó la categoría “trabajar horas–nalga”, es decir es una forma de trabajar sin producir y como forma de mantener controlados a los trabajadores académicos ubicados en el sub-sistema de educación superior. Esto regresa, los auditores están en las instituciones checando las listas, preguntando por qué te sales, a dónde vas, por qué tardas tanto en pasar al sanitario… así de destacada y significativa es la labor de auditoría.
Me pregunto entonces, ¿para qué están los directores?, al ser personal de confianza elegidos por oposición o asignación acaso la SEJ no debiera confiar en su estilo de manejar los recursos materiales, humanos y financieros y únicamente pedirle cuentas anualmente, pero no es así, los directores no defienden esa posición y su autoridad porque no creen ser independientes, andan por la vida y por los espacios educativos como capataces y no como gestores e intermediarios para generar centros de educación superior de calidad.
Se comienza a desatar una implacable cacería de brujas y no hay quien la pare, pasa como en el cuento de Luvina de Rulfo, cuando el hombre le pregunta a Agripina su mujer, y ¿el sindicato? Aquí no hay sindicato ¿y el gobierno? aquí no hay gobierno. Todo esto pudiera sonar sensato si la racionalidad que prevalece en el modelo pedagógico de la SEJ es la práctica ultra-administrativista, pero la persecución termina cuando se llega con familiares de los funcionarios ligados o allegados al propio titular de la SEJ, los familiares y los cercanos a esos no se les toca y si alguien quiere hacerlo, es separado de su cargo, como sucedió hace meses con el entoces titular de la Coordinación de Planeación de la propio SEJ.
¿De qué se trata entonces? La respuesta es muy sencilla: quieren sacar recursos de todas partes, hasta debajo de las piedras con la clara intención de “ahorrarse” algunos miles o millones de pesos, o depurar plazas para que las ocupen otros, o desviar recursos para las campañas que ya vienen. ¿De quién fue esta brillante idea de desarrollo académico e institucional y de mejora de la calidad educativa en nuestro estado? Como decía Sabines, no lo sé de cierto, lo único evidente es que el clima de las instituciones se siente tenso, enrarecido y rancio. Tal vez otra racionalidad diferente podría funcionar, la de proyectar metas ambiciosas con plazos claros y rendir cuentas de cumplimiento (avances y productos). Los que no cumplen que se vayan. Pero no, hoy es diferente.
Bajo este clima de persecución admisntrativista me gustaría que alguien cercano al titular de la SEP que cobra en varios lugares incluso con negocios privados, que ha falsificado firmas y que ha fraudado recursos públicos que pudiera rodar su cabeza. Como decía el ilustre dirigente del movimiento estudiantil de 1968 Raúl Álvarez Garín, “los que tengan la lengua larga es porque tienen la cola corta”, pero todos, TODOS, tienen la cola que se la andan pisando desde hace tiempo…

*Doctora en educación y consultora independiente. andrearamirez1970@hotmail.com

  • Juan Pueblo
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    Dame el nombre y lo grito

  • manolo barreda
    Responder

    E pluribus unum

  • Juan Pico de Oro
    Responder

    De omnibus nota

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