La región como unidad de administración de la actualización

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

El servicio educativo en el estado de Jalisco se organiza en regiones desde aquella propuesta de Unidades Regionales de Servicios Educativos iniciada el ciclo escolar 1990-1991, cuando soplaban en el contexto nacional los aires de la modernización educativa.
Se creía en los volátiles sueños, cuyo golpe de realidad en educación nos sacudía con el diagnóstico (simple metodológicamente) de “México, país de reprobados”, un estudio de impacto en medios que luego publicaría el Fondo de Cultura Económica a manera de libro.
La administración politizada como paradigma, lo pedagógico como declaración redituable para analfabetos funcionales de la multicitada calidad total del toyotismo, aquellos y estos, hábiles en sustraer desde material de construcción y pintura hasta firmar licitaciones de monitos de kits de laboratorio y robótica; aquellos y estos administradores de las partidas de actualización, hábiles en clonar listas de asistencia y dar lonchibon a sus líderes académicos, dícese supervisores y jefes de sector.
Nuestro complejo de insuficiencia y no idoneidad sería puesto a prueba en las sucesivas experiencias evaluativas de carrera magisterial o como las de PISA-OCDE a partir del ingreso (1994). Nuestro sueño primermundista y el imaginario colectivo de que el carácter social de nuestra educación pública revolucionaria podría ser olvidado y someterlo al advenimiento del individualismo redituable en primera persona, la era neoliberal y la variable profesor como objeto de deseo de los hombres y mujeres que moran detrás de sus escritorios y bajo sorbos de café Starbucks generan ideas bajo los mantos culpígenos delegados y bajo la ingeniería de que “lo hagan otros” como puedan y con la lectura de realidad de sus contextos.
Entonces, el debate sobre la planeación y administración de los servicios educativos en las entidades federativas tenía ya más de una década; la descentralización pasó de la discusión a la operación en una primera etapa, con una fuerte presencia de equipos y modelos construidos desde el centro.
Ceguera paradigmática y echar a andar con discurso de continuación y ausencia de datos, administrar con el costoso esquema del voluntarismo personal que abreva de una sola fuente política, de un partidismo avecindado de la “dictadura perfecta”.
El centro y el descentro como ideas de administración científica con prótesis de la discontinuidad de equipos o, del otro lado de la moneda, los eternos, la burocracia del inmovilismo y los navegantes en las aguas estancadas, vestidos con trajes simulados de verbalismo de ocasión y vacunados contra toda reforma educativa.
Y desde ese horizonte, la década perdida y los subsecuentes lustros de debilidad epistémica de una actualización del magisterio hoy feminizada, concebida antes que nada como unidad de presupuesto.
Las generaciones de docentes que se estrenan y continúan cada ciclo escolar, el discurso desgastado de ideas pedagógicas que llega a oídos sordos y prácticas inmóviles porque en el abajo se ha aprendido a ignorar y resistir al desprecio institucional de los eternamente entretenidos en sus ambiciones de ascenso, pertenencia, adscripción política o alineación con los sindicalistas, hábiles en el trazado de los planos de juego, de vocación acomodaticia personal y familiar embajadora, de maestría en simulación hacia sus representados.
La actualización y formación continua, que debería ser un espacio de rigor científico y de fuente inagotable de enriquecimiento de la praxis educativa, el lamentable resultado de ellos y ellas, constructores de orientaciones que no orientan nada.
Los expositores expuestos en la alharaca sin esencia al estilo Jalisco con tropezones como la prueba Avanza de junio de 2026; mientras allá, se recomiendan prohibiciones de uso de celular y se resbala en los procesos evaluativos de UNAM, USICAMM.
Mientras acá, se asiste por inercia y hay quienes en las islas del desconocimiento de las comunidades de aprendizaje y con la mínima lectura básica de orientaciones beberán de nuevo el café Nescafé religiosamente autorizado y justificado previa firma en listas de asistencia.
La región como unidad geográfica para convocar a jefes de sector y supervisores a la actualización en su fase intensiva del calendario escolar 2026-2027, el fin del receso escolar. La estrategia de grupos desarticulados en educación básica y el propósito de acompañamiento en lo que atañe al programa de mejora continua (capacidad colaborativa) y programa analítico y su necesaria lectura de la realidad para el ejercicio de la autonomía curricular (bajar el programa sintético a las particularidades del grupo escolar y complementar con saberes y experiencias).
En el interludio, la autogestión de la formación de los participantes en procesos de evaluación de los cuestionados procesos de USICAMM, el desencanto como emoción de algunos. La encuesta postmortem de la evaluación excluyente en la era de la evaluación formativa en el aula.
Los cambios anunciados en USICAMM y la consulta al respecto, las 200 horas que se credencializan sin auditoría académica de diseñadores, asesores y aprendizaje real, más allá de algunos juguetes y graficaciones conceptuales para generar portafolio de evidencias digitales sin retroalimentación.
La humillación institucional a un sector de los informáticamente subdesarrollados, el subdesarrollo compartido entre facilitadores y participantes en materia de pensamiento crítico, aspectos relativos al diseño curricular y cultura de la evaluación.
El diálogo imposible cuando hay contextos y marcos referenciales en el hacer de los objetos, del ruido de la comunicación que no se subsana con relaciones humanas y sonrisas galleteras Gamesa de mañana cálida y húmeda.
El liderazgo académico de jefaturas de sector en su propia lucha con el molino de viento de la edad y la salud; sectores donde no sucede nada, más allá del control; el liderazgo académico de supervisores especialistas en la delegación a los asesores técnico-pedagógicos que gozan de condiciones materiales privilegiadas en algunos casos, pero cuyo índice de comunicabilidad y manejo de datos y cifras de sus parcelas geográficas es la primera debilidad.
Las comunidades de aprendizaje a fortalecer por la salida de docentes de zonas y escuelas, los que llegan como portadores de otra cultura de trabajo; las fases ordinarias e intensivas del precedente ciclo escolar que en algunos casos no cerraron en nada por la variable del tiempo lectivo acotado por la fiebre del mundial televisivo, distractor de tomadores de decisiones y saboteador de los hacedores de enseñanza y aprendizaje.
Las comunidades de aprendizaje fantasmagóricas donde más se necesita acompañamiento y apoyo, el liderazgo académico de los ausentes y aquellos nostálgicos que se aferran a la selectividad comodina de los saberes del oficio que ya tuvieron su vida útil.
Los prófugos de la renovación por sistema y los vividores de la superficial Nueva Escuela Mexicana de youtuberos.
La ilusa formación continua a través del liderazgo académico vicario, las experiencias al respecto de algunos estados en las orientaciones nacionales.
El formato de encuentro entre directivos y docentes, la delegación de lo pedagógico al diálogo árido cuando aún no se tiene la información necesaria para la planeación de la ruta, el punto de partida real de la escalera de los aprendizajes. Los grupos escolares que dejaron el grado anterior hace ya casi dos meses y los de nuevo ingreso, de quienes habrá que conocer, observar y diagnosticar saberes.
Las niñas, niños y adolescentes que recién ingresan al nivel educativo, la necesidad de conocerlos, identificarlos en el corto plazo, para potenciar el arranque de la travesía en brevedad. Ellos, que aún no llegan, cuya problemática es supuesta, y ya se teje el camino que habrá que transitar.
La formación continua de jefes de sector y supervisores reinicia hoy 19 de agosto en el piso de unidades administrativas y en las arenas movedizas pedagógicas interniveles, mientras el diálogo académico e interacción de la Nueva Escuela en fase de planeación estratégica es aún posibilidad.

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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