La otra cuarentena
Luis Rodolfo Morán Quiroz*
Este campeonato futbolero mundial del 2026, organizado por la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), dedicará 39 días a la realización de 104 partidos en contraste con 64 del torneo del 2022. 48 equipos en contraste con los 32 de la edición anterior. En 2022 se anotaron 172 goles (2.69 por partido). Ya veremos cuántos goles en total y por partido resultarán al final de estos enfrentamientos para quedarse con la copa del futbol masculino. Lo que resalta es que se amplió la cantidad de equipos, pero todavía no existen torneos de equipos mixtos ni los torneos femeniles han cobrado la importancia como deporte, como espectáculo y como negocio, que tiene el show de las piernas masculinas. Desde meses antes de comenzar esta vigésima tercera edición del campeonato, el primero en que participan tres países como anfitriones, con un total de dieciséis estadios, pudimos observar cómo se intervinieron varias porciones de algunas ciudades. Una de las más notables intervenciones fue la “ajolotización” de la Ciudad de México, y las acciones de pintado y repintado de varios de los espacios públicos. A la jefa de gobierno, Clara Brugada, hubo quien la apodó “Clara Morada”, por haber ordenado pintar de morado, para luego cubrir de amarillo, varias estructuras urbanas de la capital del país. En la ciudad de Monterrey fue notable cómo se ocultaron las zonas pobres detrás de muros y mamparas, para que los ojos de los visitantes no se fueran a ensuciar con la realidad de las diferencias sociales en nuestro país.
Hubo quienes se tomaron la casi cuarentena (sólo faltó un día) con mucha seriedad y el gobernador de Nuevo León advirtió que se tomaría un mes sin atender los problemas que corresponden a su cargo. Y en las ciudades sede de los partidos se suspendieron las clases en las escuelas públicas, incluida la Universidad de Guadalajara, para dar oportunidad de que los aficionados vieran los partidos. Sospecho que también para evitar más embotellamientos formados por los vehículos de los aficionados al futbol y los disciplinados por la educación formal. Los 9,360 minutos que durarán los partidos, más los tiempos de compensación que añadirán los árbitros, se sumarán a los tiempos de traslado, de filas en las tiendas para comprar botanas y cervezas para quienes verán en pantallas los encuentros, además de los episodios de análisis y comentarios frente y detrás de las cámaras.
Este torneo es un deporte-trabajo para unos pocos, un espectáculo para muchos y un negocio para unos cuantos más de los que moverán el balón en la cancha. Las limitaciones en el negocio de la FIFA, exenta de impuestos en México durante el torneo, han implicado que esa federación se indignara por la venta de camisetas “piratas” en el barrio de Tepito e interpusiera una demanda legal. Ya se verá si prospera, aunque es poco probable, pues no hay una instancia específica dedicada al comercio de camisetas sin etiquetas oficiales (https://www.reddit.com/r/mexico/comments/1u83g4v/fifa_demanda_a_tepito_por_vender_playeras_del/).
En especial para quienes la gracia, la velocidad, la sagacidad y la agilidad no es lo nuestro y eso de moverse para los lados, detenerse y además controlar un balón en los pies resulta imposible, este espectáculo es una oportunidad para admirar las capacidads motoras de los cientos de jugadores que han logrado participar en esta competencia internacional. Aunque no seamos muy dados a ser espectadores constantes de los partidos completos. Algo que puede llamar la atención de quienes no somos aficionados a jugar o a ver jugar este espectáculo es cómo esos jugadores que reciben emolumentos millonarios por su participación en equipos famosos están ahora en el centro de los debates en torno a las nacionalidades de esos jugadores. Quienes nacieron fuera del territorio del país que representan y los jugadores nacionalizados y seleccionados para participar en estos juegos han estado en las argumentaciones respecto a si debe concederse la nacionalidad por jus solis o por jus sanguinis. Si los descendientes de inmigrantes de países “en desarrollo” nacen en países “desarrollados”, que se les dé la nacionalidad, ¿es una forma de apropiación indebida? Jugar en el país de origen de los padres habiendo nacido en otro, ¿es una traición al país de recepción de los ancestros? Nacionalizarse ciudadano de un país en el que hay empleo como jugador, ¿es oportunismo? Los goles que anotan los jugadores cuyos padres o ancestros nacieron en otros países, ¿deben anularse por ser poblaciones de inmigrantes? ¿Deben las raíces familiares de los jugadores corresponder estrictamente con las etimologías de sus apellidos? Mi amigo y colega Enrique Martínez Curiel apunta al respecto, en un texto que no tiene desperdicio:
El fútbol está mostrando las consecuencias demográficas de cinco siglos de historia imperial. Desde la antropología de la migración podemos observar que durante mucho tiempo la narrativa colonial describió a África como periferia y a Europa como centro. Pero en el fútbol contemporáneo ocurre algo paradójico: el centro necesita cada vez más de la periferia. No sólo en términos de jugadores. También en términos simbólicos. Francia celebra el gol de Mbappé como un triunfo nacional francés. Pero la genealogía de ese gol también atraviesa Camerún y Argelia.
Inglaterra celebra a sus figuras, pero detrás aparecen historias familiares vinculadas con Jamaica, Ghana o Nigeria. Mbappé, Bellingham, Saka, Saliba o Aké no son una anomalía dentro de Europa. Son precisamente uno de los resultados históricos de la expansión colonial europea, de las migraciones poscoloniales y de la globalización contemporánea. La nación europea sigue siendo el marco oficial de representación, pero las trayectorias biográficas son cada vez más transnacionales. Y hay algo que Edward Said probablemente habría considerado muy revelador: las fronteras culturales que Occidente imaginó durante siglos se vuelven mucho más difíciles de sostener cuando los sujetos colonizados o descendientes de colonizados se convierten en protagonistas de la identidad nacional.
Entonces, cabe preguntarnos: ¿Hasta qué punto el fútbol mundial revela que las antiguas relaciones coloniales no desaparecieron, sino que se transformaron en circuitos contemporáneos de migración, ciudadanía, mercado deportivo e identidad nacional? Dicho de otra manera: el Mundial no muestra solamente quién juega mejor al fútbol. También exhibe cómo la historia del colonialismo sigue presente en los cuerpos, los apellidos, las nacionalidades y las trayectorias migratorias de muchos de los protagonistas del torneo. Y ahí es donde la lectura de Said y Kapuscinski puede resultar especialmente poderosa: no para afirmar que Europa “roba” jugadores africanos, sino para comprender cómo las antiguas geografías imperiales continúan organizando la movilidad humana, la pertenencia nacional y la producción de prestigio en el mundo contemporáneo. Como estudioso de la migración, probablemente la imagen más provocadora considero que sea ésta: cuando Francia, Inglaterra o Bélgica saltan hoy a la cancha, no sólo vemos selecciones nacionales; vemos también la historia larga de los imperios, las migraciones poscoloniales y la globalización condensadas en noventa minutos de fútbol.
Los libros que analizan y hacen las crónicas de los detalles e implicaciones no siempre visibles ni registrables en las pantallas son legión. Entre los que han sido escritos en la lengua de Cervantes, por descendientes mestizos de inmigrantes, se encuentran el muy famoso de Eduardo Galeano (1940-2015), El fútbol a sol y sombra (1995) https://isfd18-bue.infd.edu.ar/sitio/wp-content/uploads/2022/01/El-futbol-a-sol-y-sombra-Eduardo-Galeano.pdf, y la trilogía de Juan Villoro (nacido en 1956) https://www.planetadelibros.com.mx/seleccion-editorial/novelas-juan-villoro-libros (Balón dividido, Dios es redondo y Los héroes numerados). Podemos esperar que a los múltiples libros de leyendas y genios del balón, biografías, anecdotarios y colecciones gráficas de camisetas, estadios y personajes, se añadan pronto más documentos y documentales que traten de este campeonato.
Mientras tanto, cabe mencionar que, aparte de los millones de pesos y dólares y euros que representa este torneo para los clubes y jugadores, consistentes en premios récord para este mundial de cincuenta millones de dólares para el equipo campeón, 33 millones para el subcampeón, 29 millones para el tercer puesto, 27 para el cuarto (y sucesivamente), muchos negocios tendrán ganancias por atender a quienes se trasladan, hospedan, comen, botanean, llevan recuerdos, aunque los locatarios atrapados por fuera de los muros de los fan fest se han quejado de tener grandes pérdidas en sus ingresos. Las suspensiones de clases darán la oportunidad de que docentes, administrativos y estudiantes se conviertan en consumidores para aportar aún más millones de pesos/dólares/euros a quienes comercian con las patadas ajenas. Un caso muy controvertido de estos negocios asociados con los sucesos en las canchas es el de la renta del Castillo de Chapultepec para una fiesta organizada por la FIFA. Esta fiesta “fifí” de la FIFA, dicen algunos, va en contra de la ley, aunque la presidente de México ha afirmado que el castillo sí se puede rentar para fiestas. Hay antecedentes que han sido también muy criticados; tras que Maximiliano de Habsburgo hizo remodelar y adaptar ese castillo, la esposa del presidente Fox invitó a alguna reunión de bastón y con bombín, antes de que Infantino invitara a sus amigotes multimillonarios. No obstante, las declaraciones de la presidente del país respecto a la autorización para que el presidente de la FIFA hiciera un fiestón (https://www.informador.mx/amp/mexico/castillo-de-chapultepec-se-puede-rentar-para-fiestas-privadas-como-lo-hizo-la-fifa-20260621-0040.html) resultan que, según cita esta nota: “están estrictamente prohibidos los eventos sociales, fiestas privadas o reuniones empresariales de cualquier naturaleza dentro del monumento”. De cualquier modo, el gesto y el pago recibido no quitan que se haya suscitado un conflicto entre el régimen de la 4T y la FIFA (https://youtu.be/oWsXuhHN6WQ?si=gPk83S09atbmpi-q), pues a Infantino le dio por un gesto infantil de publicar un video que señala las contradicciones en el México que es coanfitrión de este torneo (https://www.instagram.com/reel/DZ5RrtOsamE/?utm_source=ig_web_button_share_sheet).
Ya que mencionamos las dos caras de México, es pertinente señalar que festejantes y protestantes se han encontrado en algunos espacios, por más que algunas autoridades hayan intentado evitar que coincidieran. El caso de unos sujetos que usaron una lona de los grupos de madres buscadoras ha sido uno de los más mencionados (https://www.youtube.com/watch?v=EUdARq48Zk4). Las protestas orientadas a llamar la atención de los medios internacionales, como las de la CNTE y las madres buscadoras, son las más notables. Mientras que, para los gobiernos federal y locales, parecería que las posiciones políticas de izquierda y de derecha podrían convertirse en simples ubicaciones en las canchas, entre “laterales izquierdos” y “laterales derechos”, o preferencias y capacidades de utilizar las piernas de diestra y siniestra en sus jugadas con rumbo a hacerse de la copa. Mi profesor de bachillerato Juan Manuel Negrete reseñó algunos de estos acontecimientos al inicio de la competencia (https://partidero.com/el-mexicano-es-un-chingon/) y consignó cómo el entusiasmo y los ánimos que se dedican al equipo mexicano: “Revela trasfondo de una ilusión colectiva. No es algo tan importante en nuestras vidas, pero por ganas no va quedando. Ojalá ahora sí obtengan mejores resultados en esta larga competencia futbolística”.
Mientras tanto, en esta casi cuarentena, se han suscitado o continuado otros enfrentamientos. Se han dado elecciones en Perú y Colombia, mientras que se ha realizado una “revolución” en Albania para defender su territorio de los intereses inmobiliarios de la familia Trump. Es decir, la misma que ve el conflicto palestino-israelí como una oportunidad de negocios. Mientras tanto, el equipo de Irán ha permanecido hospedado en Tijuana, en el marco de la guerra entre Estados Unidos y ese país, a pesar de que los jugadores deben competir en suelo estadounidense. Hubo un árbitro con problemas por la discriminación por parte del gobierno de Estados Unidos (http://youtube.com/post/Ugkx-x-h4OuTFGEGPEBpbwI5raXUUVwvhTuh?si=C0kl6Qmv12Z4ScXH). El portero del equipo de Cabo Verde ha sido encomiado por contribuir a los dos empates de su equipo en los dos primeros juegos en que participó esta selección, no sólo en éste sino en cualquier otro campeonato. En concordancia, en el espejo de agua que el actual presidente estadounidense hizo intervenir en Washington, aparecieron algas (verdes), quizá en homenaje al pequeño pulgarcito africano. Lo que ha estado acompañado por un espectáculo de lucha libre durante el que se suscitó un atentado más en contra del cumpleañero (80 años), Trump. El equipo italiano de futbol no participó en este campeonato-cuarentena, pero no por ello el conflicto entre la primera ministra italiana y el presidente estadounidense ha aminorado. Trump afirmó que Meloni le rogó tomarse una foto con él. Trump afirma sobre la foto y señala que es un desastre el gobierno italiano por promover las energías alternativas (“loosers”, los llama) (https://it.euronews.com/my-europe/2026/06/23/scontro-trump-meloni-laudio-di-la7-conferma-linsulto-sulla-foto-mi-ha-fatto-pena). Empero, Meloni afirma: “Lo, é l’Italia non imploramo mai” (https://www.la7.it/laria-che-tira/video/scontro-totale-meloni-trump-le-tappe-della-crisi-22-06-2026-649919).
A pesar de los acuerdos de alto al fuego en otros conflictos, mientras se dan los balonazos, las guerras siguen, los problemas de inseguridad y las protestas siguen, los intercambios verbales continúan, las mentiras de los políticos y las diversas interpretaciones de las jugadas políticas y futbolísticas continúan. Y lo harán más allá del 19 de julio, cuando se haya decidido qué equipo resultará ganador de la copa de futbol. Ya nos enteraremos cómo aprovecharon los gobiernos, los ladrones y las lluvias nuestras distracciones. En todo caso, mucho podremos aprender de las relaciones simbólicas, belicosas y deportivas entre distintos gobiernos, equipos y grupos durante este periodo veraniego.
*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com
Excelente critica acerca del mundial de Futbol 2026. Mas que un mundial parece un acuerdo economici y politico.