La maestra Ampelia y el Himno al petróleo
Miguel Ángel Pérez Reynoso*
Después de 4 años en Tlachichilco del Carmen, pasé a un poblado del mismo municipio de Poncitlán, el de Cuitzeo, que es frontera entre Poncitlán y Ocotlán, solo divididos por el río. Estando ahí en tercer grado de primaria, llegó una maestra que cubrió un interinato del director; se llamaba la maestra Ampelia. Llegaba muy temprano y le gustaba regar las plantas y cuidar las flores, los rosales y todo tipo de estos seres vivos de los enormes jardines de la escuela; el terreno era muy grande.
Eran días, como sucede ahora, del mes de marzo, y la maestra Ampelia se acercó a mí y me dijo: “Maestro Miguel Ángel, se acerca el 18 de marzo y me gustaría que ensayara con sus alumnos el Himno al petróleo”.
Yo sabía que el 18 de marzo se celebraba el Día de la Expropiación Petrolera, que sucedió en el tiempo de Lázaro Cárdenas, pero no sabía que existía un himno al petróleo. La maestra lo escribió en el pizarrón y comenzó a marcar cómo iba: al ser un himno explicó su ritmo y entonación; al ensayarlo con los alumnos y alumnas de tercero de primaria quedó más o menos así:
“Avanza, obrero, firme adelante, porque esta lucha ya comenzó
ya es tuyo el oro negro que un día
arrebataste el explotador.
Avanza, obrero, y no retrocedas
porque esta lucha tendrás que ganar:
hoy el petróleo, es gran tesoro es gran tesoro de nuestra nación.
[…]
Recuerdo el himno porque después de ese día lo aprendí para toda la vida.
La maestra Ampelia solo estuvo un año con nosotros; recuerdo que venía de Jamay y había sido una maestra rural. Tenía un especial amor por las plantas, por las flores, por el cuidado de la naturaleza y un estricto cuidado de todo lo que implicaba los valores nacionales.
*Doctor en Educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com