La lectura y su proceso a nivel cerebral

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzib Goodin*

Me gusta comenzar las conferencias sobre el proceso de lectura afirmado: “el cerebro no está programado para leer”. No sólo me gusta la frase, me gusta ver las caras de los asistentes quienes creen que se han equivocado de conferencista. Aquí va la explicación:
Las especies crean herramientas de pervivencia a partir de procesos evolutivos. En el caso de los seres humanos a dicho proceso se le llama desarrollo, pero dichas habilidades cognitivas o motoras, sólo tienen sentido si tienen un valor específico para la especie.
El lenguaje es un buen ejemplo. Fue desarrollado como una necesidad de la especie. A ello ha de agregarse que a nivel molecular la comunicación tiene una gran importancia, por ejemplo la células se comunican entre sí a partir de procesos proteínicos, metabólicos y fisiológicos. La médula espinal se comunica con el cerebro a través de sus fibras. El hígado está en constante monitoreo del corazón.
Se reconoce además la comunicación intra especies y se ha avanzado un poco en la comprensión de la comunicación entre especies. De ahí que el lenguaje sea una necesidad.
Es por ello lógico que el lenguaje tenga un espacio en el cerebro, con estructuras especiales. Seguramente muchos han escuchado sobre el área de Broca o de Wernicke que controlan la modulación y la comprensión del lenguaje, lo cual se relaciona con otro proceso que es el habla, pues cabe mencionar que lenguaje y habla son procesos distintos.
Lenguaje es la capacidad de comprender los significados y dar intención a la comunicación. El habla es la producción del lenguaje. Por supuesto el otro proceso asociado es el pensamiento, que se entiende como el acto privado de dar sentido a la realidad, mientras que el lenguaje hace pública dicha producción a través del habla.
La lectura por otro lado, es el proceso de mirar el lenguaje el cual se manifiesta de forma acústica. Digamos que la lectura es la capacidad de mirar los sonidos del lenguaje, el cual cuenta con un conjunto de signos que crean el significado del mundo. A dichos signos se les conoce como alfabeto, a lo que se agregan otros signos llamados de puntuación.
Sin embargo, a pesar de la complejidad del proceso de lectura, el cual implica el reconocimiento de los detalles para diferenciar cada una de la letras, en su versión mayúscula y minúscula; reconocer el valor de cada uno de los signos de puntuación y dar sentido a las ideas de manera visual, éste no cuenta con estructuras cerebrales especializadas, pues es un invento cultural relativamente moderno en la historia de la humanidad. Antes de la lectura, fue el lenguaje. ¡Mucho antes!
A ello se agrega que una persona puede sobrevivir perfectamente sin saber leer, pero tendría muchos problemas si no pudiera hablar y expresar sentimientos y necesidades.
La lectura requiere de un procesamiento visual, de rasgos y formas, comprensión de significados, desarrollo oculomotor y motor fino para procesar información. A lo que se agrega que leer no es juntar letras, sino darles significado, para con ello brindar la oportunidad de recrear lo que se lee.
Me permito sólo agregar que a diferencia del lenguaje que tiene un componente genético, la lectura requiere de la modulación social. Paso que aún hay que trabajar con mucho más ahínco en latinoamérica.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

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