La escuela pública en la que todos ponen, pero algunos ponen menos

 en Adriana Piedad

Adriana Piedad García Herrera*

Las escuelas Normales del país, por más de cien años han respondido a las demandas de la sociedad que espera contar con profesores bien formados que atiendan la educación básica. Estas escuelas Normales, que las hay de distinto tipo y en diversas zonas del país, se han mantenido en pie ante los golpes propinados por unos y por otros. Golpes de diversa índole que ahora se dejan ver con la reducción del presupuesto 2021.
Un golpe bajo, un golpe estratégicamente preparado ¿por qué?, ¿cuál es el propósito de derribar a las escuelas Normales?, ¿quién gana con lastimar a las escuelas Normales del país y dejarlas mal heridas?, ¿qué trofeo se lleva el triunfador? Ver tambalearse a las Normales es un escenario realmente triste, que impacta no sólo a los de adentro, tendrá sus consecuencias a corto plazo en las aulas y las escuelas de educación básica.
Dañadas, pero no derrotadas. Las escuelas Normales del país sobreviven porque en ellas todos ponen y para el 2021 pondrán el 95% del gasto. Porque siempre se ha puesto del bolsillo de todos, los estudiantes y los padres de familia ponen para que la escuela pública funcione. Ponen porque equipan a sus hijos con los dispositivos electrónicos necesarios en la formación del siglo XXI, y ahora más que nunca, porque gracias a ello la formación de los estudiantes continúa vía electrónica y nada la puede detener.
Los estudiantes que trabajan ponen de su bolsillo para lograr el sueño de convertirse en maestros, pero en ocasiones no alcanza para comprar los libros que se señalan en la bibliografía de los programas de estudio. Tampoco a las escuelas Normales les alcanza para actualizar el acervo de las bibliotecas y mantenerse al día con los cambios en los planes de estudio y la actualización de la bibliografía, necesaria, indiscutiblemente, pero sin el apoyo de un programa de dotación de acervos.
Todos ponen porque los docentes de las Normales también trabajan con sus equipos personales, también invierten de su bolsillo en su formación profesional para responder a las demandas que les imponen el Prodep y los cuerpos académicos, porque el perfil deseable sale del bolsillo del profesor. Las escuelas Normales se mantienen en pie porque en ellas todos ponen, aunque sea tratadas de manera diferente a las universidades en programas de este tipo, unas tienen recursos las otras sólo el reconocimiento en papel, sin embargo, las escuelas Normales nunca se han rajado, participan en las convocatorias y lo seguirán haciendo.
Y los egresados de las Normales también ponen, porque lograr una plaza en el nuevo mecanismo de asignación también sale del bolsillo de quienes recientemente eran estudiantes. La movilidad y la participación en eventos académicos, calificados con un puntaje alto en este proceso, también sale de los recursos de los estudiantes, los padres de familia y las escuelas Normales. Al que no tuvo recursos para irse y participar se le golpea porque no alcanza el puntaje esperado.
En las escuelas Normales todos ponen y quizá lo que conviene es decirlo, para que se sepa también quién es el que menos pone y se le exija en consecuencia.

*Doctora en educación. Docente-investigadora de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. adrianapiedad.garcia@bycenj.edu.mx

  • María Catalina González Pérez
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    Ahora en lugar de poner, le quitan. Es una situación que preocupa. Las consecuencias pueden ser graves y expresarse en la formación de los futuros maestros, de los maestros de las propias escuelas y de las comunidades de las escuelas de educación básica, como bien apunta la Dra.

  • Fernando Flores Velázquez
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    Centro de investigación e innovación de la educación en Toluca Saludos cordiales.
    Efectivamente las Escuelas normales desde su origen de más de 100 años han vivido en una administración de la escasez caracterizada por requerir algo en el momento y carecer de ello, desde lo más básico, papelería, tecnología, mobiliario, equipamiento, infraestructura, etc. Llegamos tarde para ser consideradas instituciones de educación superior pero sin recursos. Mucha exigencia poco apoyo. El discurso de revalorar las Escuelas normales se cae en los hechos por el financiamiento del presente ciclo, el más bajo en lo últimos años. Seguir haciendo mas con menos, desde el tiempo en que el Lic Reyes Heroles instauró esa frase, como política pública, quienes trabajan y estudian en normales deben asumirse en esta ideologia como forma de vida para que cuando lleguen a trabajar a un lugar sin escuela, ya no sea una novedad ni haya asombro. Doroty Thank documento como en tiempo, casi terminada la colonia, el Profr se le reconocía como don por su conocimiento y respeto social, también se dice que tenía permiso de usar armadura y espada, sin embargo ganaba tan poco que nunca le alcanzó para tan ilustrada indumentaria. Aún el camino es largo y los normalistas deben seguir luchando por mejores condiciones de formación e institucionales. Se cumpole lo que dice Bourdueu los campos profesionales también se ubican en campos de poder, unos mejor posicionados y otros a la zaga. Los abogados como carrera de facultad en 2021 cumplirán 500 años de estar ya en México. Nos llevan un buen dijeran los jovenes. Asi que a seguir en.la lucha.

  • Lic. Educación primaria Laura Martínez
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    Concuerdo con usted doctora Adriana Piedad, las escuelas normales salen adelante gracias a los que formamos parte de esa comunidad, de lo contrario no seria posible la enseñanza en ella. Es una triste realidad que vivimos desde hace tiempo, el gobierno no apoya.

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