¿La Escuela al Centro del poder o el poder al centro de la escuela?

 en Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Las siguientes líneas están inspiradas en la reseña que hace el Dr. Manuel Gil Antón, de la segunda sesión del Seminario al que ha convocado por el INEE y cuyo título fue “La escuela al centro” (Educación futura, octubre de 2017).
La propuesta de La escuela al Centro es una de las novedades de la propuesta contenida en el Modelo Educativo 2017, si nos atenemos a la literalidad pareciera que la escuela goza de un alto nivel de protagonismo y que por fin se le da un nivel decoroso de empoderamiento. Si nos atenemos a la realidad, vemos que sólo es un slogan más de la gran carpa mediática de la SEP, una broma de mal gusto acerca de lo que debiera ser una propuesta seria.
La Escuela al Centro está asociada con tres principios fundamentales en la gestión educativa:

a) Autonomía institucional para decidir o tomar decisiones.
b) Democracia interna.
c) Manejo de recursos para sacar adelante una propuesta institucional propia.

En la realidad nos damos cuenta de que ninguna de las tres funciones se lleva a cabo. La propuesta gubernamental de Escuela al Centro, surge de una disposición central con el esquema de arriba–abajo, en donde a la escuela se le concibe como un espacio periférico sin capacidad de tomar decisiones, mucho menos de empoderarse ya que no goza de autonomía, o el margen de ésta es muy acotado.
Con la propuesta de Escuela al Centro lejos de darle un mayor y mejor protagonismo a cada entidad o ladrillo del sistema como algunos lo reconocen, margina aún más a la escuela mandándola a los márgenes del mismo o a la parte menos autónoma de la organización educativa.
En un esquema diferente de “Escuela al Centro”, la comunidad de cada centro de trabajo como miembro del propio microsistema, serían capaces de tomar decisiones, de imprimirle una dinámica de trabajo a cada institución, y de respetar el contexto específico en el que se encuentra cada escuela ligada a la comunidad con la que se vincula.
El proyecto de Escuela al Centro reproduce el excesivo centralismo que caracteriza al sistema, no respeta las iniciativas particulares (incluso éstas son mal vistas) y concibe a la gestión educativa como un proyecto nacional que cuya dirección va del centro a las periferias.
El problema en el fondo entonces es un asunto de semántica y de pragmática: ¿Qué se entiende desde el centro político del país, de este concepto de Escuela al Centro? Como el centro de las atenciones –no lo creo-, como el centro de la atención para cuestionar y descalificar, como el centro de la discordia, como el centro del tiro al blanco para que todos (con dardos bien afilados) traten de pegarle al centro. ¿Al centro de qué? Y en la historia de la escuela o en la genealogía en la historia de la relación entre centro–escuela. Las escuelas han estado al margen de las prioridades políticas, muchas veces son las últimas en enterarse de lo que pasa o pasará. Nunca han estado al centro de las prioridades políticas y educativas en este país, tampoco ahora lo estarán.
Estando ubicadas en los márgenes del sistema, la Escuela al Centro es una burla de la que se ríen políticos y funcionarios educativos. Y el otro elemento tiene que ver con el ejercicio del poder. A la escuela en el centro sólo le cargarán nuevas responsabilidades, nuevas tareas y atribuciones pero nada o muy poco de poder y de capacidad para decidir y actuar desde ahí.
Esperemos mejores tiempos para mejores propuestas y colocar en el centro a la escuela si pero con poder, con autoridad y con recursos propios, de lo contrario sólo estaremos hablando de una nueva caricatura de gestión organizacional.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la Unidad 141 de la UPN campus Guadalajara. mipreynoso@yahoo.com.mx

  • Marco Romo
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    No solo con poder, autoridad y recursos propios se debe empoderar a la escuela. Se debe respetar la normalidad mínima de los derechos humanos de los docentes:
    Algo curioso, les ha dado a los directivos por invocar las condiciones Generales de Trabajo de los Trabajadores de la SEJ, esto por las faltas injustificadas (numerales 52 f II, 72 f IV, 80 f VI etc.). Pero en esas mismas condiciones se les olvida a los directivos que dice (solo mencionare algunos numerales):
    Numeral 2 f I, 51 f XVIII Y XIX, 54 F I, XIV, 61, 62, 63 64, Artículo 65.- Para que el trabajador labore tiempo extra se requerirá que su jefe inmediato haga constar por escrito el número de horas extras que solicite, enviando copia de esa constancia a la Dirección General Administrativa de la Secretaría, para su aprobación. 66, 69, 71, 75, 76. SIN CITAR LEGISLACION INTERNACIONAL (TRATADOS INTERNACIONALES).
    En el nivel de secundaria sea invocado el artículo 7mo. del nuevo reglamento del CTE, que entre otras cosas dice: asistir y permanecer “obligatoriamente” TENGAN O NO SESIONES LOS DIAS VIERNES DE CADA FIN DE MES.
    “SE DENOMINA TRABAJO A TODA AQUELLA ACTIVIDAD YA SEA DE ORIGEN MANUAL O INTELECTUAL QUE SE REALIZA A CAMBIO DE UNA COMPENSACION ECONOMICA POR LAS LABORES CONCRETADAS”.
    ¿Cómo hacer valer los tratados internacionales, la legislación nacional y local?
    Si la escuela al centro y los derechos humanos de los docentes también.

    • verónica vázquez-escalante
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      De acuerdo, nadie da lo que no tiene

  • verónica vázquez-escalante
    Responder

    Me alegra mucho que usted Dr. Miguel Angel lo haya escrito y que ésto se grite a los cuatro vientos. Desde que surgió esta propuesta, como decimos coloquialmente, “sonaba muy bonito como para ser realidad” Están intentando abanderar tiempos futuros pues bien sabido es, por lo menos en el gremio magisterial, que escudarse con el tema de la educación, siempore les va a generar opiniones de quienes estamos o intentamos estar informados.

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