La educación en México y la banalidad del mal

 en Marco Antonio

Marco Antonio González Villa*

La función principal de un maestro es enseñar a un alumno a diferenciar el bien del mal, con todo el trasfondo ético y moral que esto implica, Hanna Arendt, excelente filósofa judía, planteaba, como una de sus principales ideas, que lo que caracteriza a los seres humanos y nos deviene en personas no es en sí la inteligencia, sino la capacidad de poder discernir entre el bien y el mal, lo que requiere poseer un nivel de pensamiento en el que la conciencia moral es un eje rector. Cuando se pierde este tipo de pensamiento aparece la banalidad del mal, en donde cada acto atroz que se puede llegar a cometer no se percibe como algo que afecte, dañe o que merezca ser castigado, precisamente porque no se alcanza a dimensionar que los actos de maldad contra alguien más le niegan su condición de persona, tanto a sí como al afectado.
Los tiempos actuales en nuestro país muestran un lamentable ascenso de la banalidad del mal, en donde cada vez más personas realizan acciones en las que no hay el menor reconocimiento y valoración de otro, semejante, al que se le cosifica para ser utilizado para el bien propio. Si vinculamos esta situación con una creciente desatención y abandono psicológico parental, junto con la creciente adicción a los dispositivos tecnológicos encontramos que para muchos niños, adolescentes y jóvenes es solamente la escuela, con sus profesores, la única opción real de poder convertirse en persona.
¿Por qué? Es simple. Hoy en día un niño puede tomar un dispositivo o incluso un libro y puede acceder al conocimiento, dado que éste no es privativo de las escuelas; de hecho puede llegar a encontrar mejores explicaciones que las que puede recibir en el aula favoreciendo así su entendimiento y asimilación. Sin embargo, es el profesor quien no sólo por su formación y preparación, sino también por su función y compromiso social que le puede mostrar al alumno la forma de emplear el saber para buscar el bien común, el bien de todos, distinguiendo el bien del mal, la belleza de lo feo, lo correcto de lo inmoral…
Es por eso que no se puede perder esta figura, pese a que se le cuestione, critique o intente minimizar, su función es importante para poder cohesionar y mantener unida a la sociedad, a través de la enseñanza y modelamiento del bien, así como del señalamiento y reconocimiento del mal. Los alumnos tendrán así, en su condición de personas, la posibilidad de entender y tener conciencia de por qué el mal se observa cuando desaparecen normalistas en una entidad, cuando gobernantes viven con lujos a costa del hambre de muchos, en los fraudes electorales, en la impunidad ante asesinatos, en la corrupción, en la desigualdad social, en el enriquecimiento ilícito, en silenciar la libertad de expresión, y en todas esas manifestaciones que hacen que nuestra condición de ser humano, que supuestamente nos ubica por encima de cualquier animal, se pierda por la imposibilidad de no distinguir o no tener la capacidad de diferenciar el bien del mal. Es cruel y lamentable, pero Arendt diría que en México no hay, en realidad, muchas personas.

*Maestro en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx

  • Luis Ibarra
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    Marco Antonio destaca, con tino, la exigencia de diferenciar acciones malas y buenas. Sugiere que también se debe sentir-valorar y actuar. Sentir-sentimientos e ideas-conocimientos conllevan prácticas-acciones. Educar implica transmitir o desarrollar ideas, sentimientos y prácticas. Tarea difícil la educativa: propiciar la educación integral en aras de un mundo mejor. Marco Antonio pondera la labor docente encaminada a tan loable fin: distinguir el bien del mal, distinguir la utopía de lo banal.

  • m
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    Cada día se suman más jóvenes mexicanos al llamado “trabajo” informal (el mal), y cada día son menos jóvenes mexicanos los que se integran a los TRABAJOS FORMALES – PRESTACIONES DE LEY (el bien). ¿Porque se da esto del “trabajo” informal? Porque es lo que están aprendiendo de sus familias (las pocas integradas), dedicarse a la informalidad.

    Muestra de ello es nuestra pobre o mediocre educación, revisemos esos años de integración al llamado NEOLIBERALISMO en este país, en los años 80’ se debió rediseñar la educación, se debieron crear los cimientos para preparar a los maestros y a la clase trabajadora para que el NEOLIBERALISMO cobrara fuerza y pudiéramos estar en condiciones de reducir la brecha de la desigualdad y la pobreza…

  • Marco Romo
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    Cada día se suman más jóvenes mexicanos al llamado “trabajo” informal (el mal), y cada día son menos jóvenes mexicanos los que se integran a los TRABAJOS FORMALES – PRESTACIONES DE LEY (el bien). ¿Porque se da esto del “trabajo” informal? Porque es lo que están aprendiendo de sus familias (las pocas integradas), dedicarse a la informalidad.

    Muestra de ello es nuestra pobre o mediocre educación, revisemos esos años de integración al llamado NEOLIBERALISMO en este país, en los años 80’ se debió rediseñar la educación, se debieron crear los cimientos para preparar a los maestros y a la clase trabajadora para que el NEOLIBERALISMO cobrara fuerza y pudiéramos estar en condiciones de reducir la brecha de la desigualdad y la pobreza…

  • Clarisa Montiel
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    Totalmente de acuerdo.
    La capacidad de distinguir entre el bien y el mal no terminaría en el reconocimiento del otro, ni de los actos ilícitos; posibilitaría conductas que demostraran esa conciencia moral. Este comportamiento estaría dirigido a castigar situaciones inmorales, así como a fomentar un compromiso social. El tomar la decisión de actuar en pro de un bien común es lo que terminaría por conformar a una persona, después de haber hecho la distinción, claro está. Es así como resulta evidente que disminuiría la banalidad del mal, ¿no?

  • Jose Gpe. Daut Leyva
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    ¿Qué tanto banalizamos nuestra educación? No sé. En el aula universitaria, mas en medicina, el currículo oculto juega un papel importante en la formación de nuevos médicos que afecta el lenguaje utilizado en el trato de pacientes. Se banaliza el trato a los pacientes, las palabras utilizadas y la relación medico-paciente es un hecho descrito en los libros no vivido al lado del enfermo.

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