La ciencia es arte y el arte es ciencia: Leonardo da Vinci

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzib Goodin*

Walter Issacson está por publicar una biografía-análisis del genio de Leonardo da Vinci. En su ensayo, no solo muestra el genio por todos conocido del pintor/inventor renacentista, sino que nos da algunas muestras de lo que es posible cuando la imaginación es permitida.
Issacson hace hincapié, que cualquiera puede ser un da Vinci. Cualquiera a quien le esté permitida la imaginación y la creatividad, pues el verdadero genio se encuentra en la capacidad de romper los esquemas. Si dejamos de lado la idea de una carga genética, no es difícil darse cuenta que todos aquellos que se han considerado genios en algún momento de la historia cultural de la humanidad, tienen una sola característica en común: se atrevieron a ir en contra de lo que se les dice es posible.
Quizá por ello da Vinci se permitió explorar cada gota de curiosidad que invadió su mente, y lo mismo pintó grandes obras, que unió la ciencia y el arte, bajo su interés de conocer más sobre anatomía.
Si da Vinci asistiera a nuestras escuelas, ¡seguramente sería el último de la clase! Por ejemplo, Si hubiera asistido a la Universidad de donde el Dr. Luis Rodolfo Morán escribió hace unos días en esta revista, sin duda le habrían dicho que aquello que no se puede ver, no existe. Sin embargo, da Vinci inventó medios para observar y estudiar el acomodo de los músculos y los dibujó con gran realismo.
Si hubiera asistido a las escuelas actuales, no se habría permitido pintar una obra sobre otra, porque el error o el cambio de ideas no es permitido. Las cosas deben salir bien a la primera y si no se es un mediocre. Da Vinci, dibujaba miles de bocetos, antes de estar contento con lo que tenía en mente. Se volvió un experto en reconocer sus definiciones mentales y concretarlas.
Se cree que algunos de sus inventos, no tenían del todo que ver con la ingeniería, sino con el arte. Tenía la fantasía de volar y esto lo llevó a crear instrumentos que se lo permitieran, al menos en su imaginación. Cualquier escuela habría llamado a sus padres, y lo habrían tachado de problemático. Sin embargo, aún cuando muchos de sus inventos no fueron exitosos, se dio la oportunidad de dibujarlos y de crear. Algunos de ellos, aún ahora son incomprendidos, pero dejaron huella de su talento.
Cada vez que se habla de los grandes genios de la historia, se dice a los niños que deben emular sus capacidades. Existen escuelas desarrolladas explícitamente para “elevar” la capacidad creativa de la infancia. Pero todos enfrentan la misma pared, que se construye con las restricciones impuestas por el medio ambiente. Algunas son realmente sin sentido, como “debes entregarlo en dos días”, o bien “debes hacerlo exclusivamente con estos materiales”. Imaginen la obra de da Vinci con tales limitaciones. Bueno si puede imaginarlo, entonces tiene un poco de genio.
Por cada idea que da Vinci fue capaz de imaginar, se perdieron muchas otras. Era tal su capacidad de observación y abstracción, que no dejaba una solo idea suelta sin intentar dejar rastro de ella, ¡pero eran cientos!, así que sin duda solo conocemos una fracción de sus trabajos. Siempre bajo el influjo de la libertad que su genio le permitió. ¿No sería fabuloso que todos los niños tuvieran el mismo albedrío?
Imaginen a niños dándose el lujo de cometer errores y de cambiar de idea, una y otra, y otra vez. Tomando pinceles o haciendo esculturas, ¿tal vez construyendo estructuras con palitos de paleta?, lo mismo observando pájaros que tomando fotografías mentales de espejismos nunca soñados, de ideas nunca pensadas o de imágenes que no pueden existir. Coloreando con rojo el círculo negro con bordes cuadrados. Si puede hacerlo, quizá sea tiempo de abandonar su plaza docente, porque comienza a alucinar.
No hay secretos ocultos detrás de los grandes genios pasados o futuros, la constante es su infinita aceptación de que todo es posible, cualquier cosa que se pueda imaginar puede existir. Solo hace falta una pasión por lo que se hace y conseguir romper con los moldes. No existe la inteligencia, ni el modelo educativo perfecto.
Da Vinci combinó la ciencia con el arte y el arte con la ciencia porque las barreras no iban bien con lo que él deseaba hacer. Nunca se pelearon sus grandes pasiones, ni la ciencia con la ingeniería, ni el arte con la anatomía. De hecho, impregno todo con su imaginación y lo hizo realidad en bosquejos, que aún ahora, asombran a todos y de los cuales aprendemos mucho cuando se les observa con atención.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

  • MANOLO
    Responder

    Lo que ha sido realizado,alguna vez fue imaginado. C. Castoriadis

    • Alma Dzib-Goodin
      Responder

      !Gracias Manolo!

      !Es cierto, imaginamos todo el tiempo! y sin embargo lo hacemos de lado en las escuelas. ¿Por qué? Deberíamos invitar a la imaginación y dejar de lado los moldes.

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